?No espero ninguna bendición?, dijo Frolik en el diván
-Imagino Frolik que en usted conviven dos grandes incógnitas. ¿Le digo la primera?
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-Ante todo, ser o no el elegido de Lunghi para sucederlo.
-Miguel va a seguir. Es así. Y el día que no siga no va a tener ningún tipo de preferencias, lo sé.
-De modo que no espera ninguna bendición, pero a la vez no se descarta para
-No espero ninguna bendición y en este momento de mi vida no pienso otra cosa que en la posibilidad de que Miguel en 2015 se presente otra vez. ¿El día de mañana? No lo descarto.
-Sigamos con el otro trauma -aunque por ahora lejano-: el día después de Lunghi, ¿podrán ganar?
-Eso va a depender de que aparezca alguien desde otro sector que pueda entusiasmar a la población. No visualizo que aparezca otra fuerza política con capacidad de convencer a la gente de que pueda hacer las cosas mejor que Miguel o cualquiera de su equipo que lo continúe.
-Algunas señales desde el peronismo se están dando. Está más aglutinado y Auza sin ir más lejos hizo una autocrítica, reconoció errores, elogió cosas de Lunghi.
-La autocrítica de Auza me pareció razonable; no haber tenido una actividad política hasta de grande y meterse en un mundo que desconocía le hizo cometer algunos errores.
-¿Se identificó en algo acaso?
-No, pero sé que en el caso mío, que tampoco tenía experiencia, tuve junto a otros en el gabinete la posibilidad de apoyarnos en los que tenían experiencia: Carlitos Fernández -que conoce hasta el último zócalo de
-Y además usted no suele decirlo pero tiene otra ventaja: es un radical que anduvo por otros lados.
-Sí. Es verdad. Tuve la oportunidad de ver cómo se trabaja dentro de un gobierno peronista.
-Hablemos de esa experiencia.
-Estando Duhalde como gobernador trabajé dos años en
-Se puede decir que la suya ha sido una militancia radical “flojita”. ¿Se sentía radical antes de Lunghi?
-¡Por supuesto! Fui un concurrente asiduo a actos partidarios, me afilié en 1981, fanático de Raúl Alfonsín y sí, le confieso que si no hubiese existido Alfonsín tal vez no hubiese sido radical. Tampoco tuve militancia ni en Franja Morada ni en
-Pero ellos eran de izquierda, progres.
-Yo me considero de centro-izquierda.
-Estamos tratando de hacer una entrevista seria, Frolik.
-No soy de centro ni de derecha: centro izquierda y con muchas coincidencias ideológicas con muchos peronistas, socialistas y radicales.
-No se preocupe. Después de todo usted es más simpático que el resto de los muchachos de Lunghi ¿Se lo han dicho?
-(Tímidamente) Sí.
-¿Y?
-Y uno es como es. Pero no sé, Cecilia Corán me dijo una vez al aire “ah, ¿te reís?, yo en tres años nunca te vi reír”. Y por otro lado alguien me dijo “¡Aparecés en una foto bailando con el Negro Escudero!”.
-Son gustitos que usted se da…
-¡Era una fiesta de
-Parece que no le gusta quedarse con las ganas. ¿Le quedó algo pendiente?
–Me quedé con las ganas de continuar con filosofía y letras; terminar la carrera.
-¿Cómo fue eso?
-En tercer año de abogacía me saqué un diez en filosofía del derecho y me entusiasmé tanto que empecé a estudiar la carrera de filosofía y letras. Hice simultáneamente las dos durante dos años, pero la situación económica no daba y tuve que laburar. Esos dos años de filosofía me dieron otra visión de la vida.
-Aunque por tradición familiar usted estaba destinado a ser arquitecto.
–Yo pensaba eso, aunque primero tenía la idea de estudiar educación física. Me gustaba y me iba bien con los deportes, pero desistí y empecé el curso de ingreso en arquitectura. A los tres meses dejé. Era todo muy ambiguo, divagante, un delirio. Y eso que de chiquito los cuatro hermanos estudiábamos dibujo y pintura en Bellas Artes, pero yo era el más malo. De hecho, mis hermanos siempre ganaban premios y quise dejar.
-¿Siguió igual?
-No quería ir más porque llevaba años participando de concursos y siempre ganaban mis hermanos; entonces mi papá sin decirme nada combinó con Ernesto Valor (padre) y compró una caja de acuarelas y se la dio. Valor me la entregó como premio. ¡Pero era mentira, yo no había ganado nada! Fue un incentivo para que siguiera. Y seguí.
-Qué capo don Ernesto Valor, ¿no?
-Por supuesto. El, Antonio Rizzo, Chiurazzi…
-Además de gran artista, don Ernesto tenía ese gusto por la buena vida: las mujeres, el humor, supongo que también un buen vino. Y hablando de vino. Lunghi dijo en el diván que él prácticamente ignora las botellas que le regalan: “De vez en cuando descorcho una”, dijo.
-¿Sabe qué pasa? Se las descorcho yo. Se las regalan a él y yo se las descorcho. u
Ficha personal
53 años, abogado
Tres hijos
-Secretario legal y técnico de
-Presidente del Concejo Deliberante 2007/2009
-Jefe de Gabinete municipal 2009/2011
-Preside nuevamente el Concejo Deliberante desde 2011 con mandato allí hasta 2015.
Fuera de sesión
Entre pincelada y pincelada
El abogado Juan Pablo Frolik, dibujante fallido en una infancia en la que siempre se vio eclipsado por sus hermanos, tuvo una revancha con la pintura que no es muy conocida, porque la reparación histórica no fue a través de los pinceles finos sino mediante la brocha gorda, a mediados de su carrera de abogacía y se prolongó más de un año y medio después de obtener el título.
Todo comenzó cuando la necesidad económica lo llevó a conseguirse un trabajo en una inmobiliaria los fines de semana. “Se estilaba en esa época una guardia de tres horas los sábados y tres los domingos para mostrar las casas. Así que yo iba con los libros y mientras estudiaba mostraba las casas. Y el dueño de una de esas propiedades me comentó que la iba a pintar, entonces le dije: “¿Y se te la pinto yo, cuánto me pagás?”. Y arreglamos. La pinté y a raíz de eso me vio otro dueño y así, durante los últimos dos años de mi carrera trabajé de pintor. Después me recibí y comencé a trabajar en un estudio jurídico. De lunes a viernes de
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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