No hay imposibles
Los tiempos de la política comienzan a apretar y es la hora de marcar agenda. Parece que es la lectura que el bossismo hace de un Tandil que ha quedado entrampado en los reclamos a la Provincia por la inseguridad.
Y en ese querer estar en la cocina del hacer, en lo que en definitiva importa, Diego Bossio salió a anunciar que consiguió la aparatología para la terapia intensiva infantil, una importante cantidad de recursos para la ONG Mujeres Sin Techo y una reunión que ilusiona a los vecinos de La Elena que no se cansan de pedir agua potable.
Los tres reclamos tienen algo en común y es que el intendente Miguel Lunghi supo dejarlos de lado. Tal vez por creerlos inviables; por miedo a un rotundo fracaso o por adoptar una postura pesimista fundada en la realidad de formar parte de la oposición.
Cierto es que en más de una oportunidad lo dejó en claro ante los padres que luchaban por el servicio de cuidados intensivos del Hospital de Niños. Frente a esas mismas personas que hoy se alegran cuando Nación, Provincia y Municipio sintonizan la misma frecuencia y se logra avanzar. ¿No es acaso la esencia del concepto archi reiterado “sin colores políticos”?
Tampoco viene al caso recordar los cruces que ha mantenido el Gobierno municipal con las dirigentes sociales de Las Tunitas, que siempre le han pedido tierras para construir porque fueron pioneras al pregonar que se pueden hacer viviendas en Tandil.
Por último, el caso de La Elena, ese paraíso olvidado por el progreso de una administración que se vanagloria de haber extendido los servicios como así también de la alta cobertura de agua potable que disfruta la población serrana. Pues este barrio se ha convertido en la excepción a la regla.
Los tres “no” para el Gobierno local han encontrado eco en un Diego Bossio que hace una repentina demostración de fuerzas. Es que sorpresivamente, y ligando a sus proezas a los jóvenes Ignacio Fosco y Rogelio Iparraguirre, el director de la Anses entró a jugar fuerte y con respuestas concretas para los tandilenses.
Desde el lunghismo critican que a la Nación nunca le interesó la terapia pediátrica o las casas para Tandil o la millonaria obra de agua para La Elena. De todos modos, más sabio será hacer carne aquello de trabajar sin banderías y aceptar lo que le toca a la ciudad, ya que hace rato que nada le toca.
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