No se asuste concejal
Creo que el concejal Claudio Ersinger se siente incómodo en el lugar donde está. O mejor dicho, quiero creer que se siente incómodo.
Sus habituales declaraciones me dan esa sensación: la de una persona que no está a gusto en su lugar. Fastidioso parece. Como quien fue al cine y a los quince minutos de película empieza a molestarle la butaca, el chico que come pochoclos al lado, el grandote de adelante.
Y quizás lo que no le guste es la película. O lo que es peor, el cine. El séptimo arte en general.
El concejal Ersinger forma parte de un cuerpo político. El Concejo Deliberante es un órgano, un poder político por definición.
¿Por qué entonces le molesta la política al concejal? ¿Desde qué lugar habla? ¿Cree el concejal que aún está en El Paraíso oficiando de vocero del reclamo agropecuario patronal?
Aquello también era político, concejal. Usted está donde está porque hizo política con aquella protesta.
Siga haciéndola.
No se asuste si detrás de las denuncias por trabajo esclavo en el campo hay cuestiones políticas. Celébrelo, concejal. Porque es mentira aquello que donde se mete la política se pudre todo. Al contrario. Mire, si no, su caso. Ayer cortaba rutas en contra de una norma; hoy es usted el que las hace.
Celebre, porque donde entra la política, entramos todos. Usted, yo, los suyos, los míos. Todos. Las cosas dejan de cocinarse entre dos o tres, entre cuatro paredes.
No se asuste si se genera ?tanto revuelo? con este asunto, como usted lo define. Si no se hubiera generado tanto revuelo con la 125, hoy no sabríamos quién es usted ni Biolcatti ni Buzzi ni De Angeli. Está bueno que nos conozcamos todos.
Y no se me quede, concejal. Si siempre hubo trabajo esclavo, es hora de que no lo haya más. Imagínese si la Asamblea del XIII hubiera comulgado con su criterio.
No se quede, concejal. Y si los camioneros también trabajan en condiciones infrahumanas, vaya por ellos. Por los empresarios explotadores y por los sindicalistas permisivos.
Haga política, concejal. Para eso está.
Porque si no, porque si es cierta mi sensación de que usted está incómodo en su lugar, no le va a quedar otra que irse.
Si la película no es de su agrado, se levanta y se va.
Y recuerde usted, concejal, que además de ocupar una banca como representante del pueblo, preside la Comisión de Derechos Humanos.
Sepa que por defenderlos, hubo gente que más que incómoda por tanto revuelos, recibió palos y cárcel. Tortura y muerte, recibió.
Nadie le va a pedir tanto, Ersinger. Simplemente se le pide que no se asuste, que no se incomode.
Que haga política, concejal.
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