No se queje si no se queja
Una vecina del barrio El Tropezón acudió al espacio “No se queje, si no se queja” para manifestar su indignación por la cantidad de vehículos que pasan con el semáforo en rojo en la esquina de Lunghi y Piccirilli.
“Es increíble cómo pasan en rojo sin importarles nada, si una persona está por cruzar la calle tiene que esperar porque los automóviles no frenan. No hay ningún tipo de control. En cualquier momento va a ocurrir un accidente grave”, cuestionó.
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