No se queje si no se queja
Un vecino aprovechó este espacio para comentar una situación que le tocó vivir hace unos días en la Terminal de Omnibus y reclamar soluciones para evitar otros episodios similares.
En concreto, Laureano señaló que “minutos antes de las 7 llegué a la Terminal para realizar un viaje y al dirigirme hacia uno de los asientos cercanos a la calle Italia, uno de los perros que se encontraban allí comenzó a ladrarme en forma amenazante, defendiendo su territorio”.
Expresó que rápidamente “se acercaron otros más y me rodearon”, por lo que decidió aguardar unos minutos afuera, a la intemperie, “mientras observaba que pasaba lo mismo con otros pasajeros”.
Minutos después “llegó una señora con una bolsa de alimentos para perros y comenzó a dejar puñados en diferentes sectores, alimentando así a los 6 ó 7 perros que había en el lugar”, describió, y agregó que “recién en este momento pude volver a ingresar y esperar dentro la llegada del micro”.
“Me preocupa que esta situación que parece cotidiana ponga en riesgo la salud de los vecinos y turistas, ya que los perros han tomado la Terminal como su hogar y defienden ese territorio. Además, pese a los esfuerzos del personal de limpieza, quedan restos de comida y pelo en los asientos y rincones de la Terminal”, planteó.
Para finalizar su descargo, Laureano aclaró que “no estoy en contra del cuidado de los animales, pero la Terminal no es el lugar adecuado para ellos”. u
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