No se queje si no se queja
Guadalupe escribió a miqueja@eleco.com.ar “para expresar mi enojo y bronca al ver cómo chicos 'normales' (entrecomillas) o sin ninguna discapacidad hacen uso del único juego para discapacitados que hay en la ciudad de Tandil, mientras sus papás o abuelos, o hermanos mayores, los miran o los ayudan a subirse, a hamacarlos o lo que sea”.
Agregó que “me da tanta bronca tener que esperar a que bajen para subir a mi hijo, que me enoja, y mucho… pero no es culpa de los chicos, creo que los padres tendrían que explicarles para qué sirve ese tipo de hamacas”.
La mamá consideró que “no es tan difícil decirles: 'Tenés un montón de juegos para jugar, en ése no podés porque es particularmente para niños especiales'. Es más, el cartel lo dice, y los padres ni cargo se hacen de leerlo. Justamente ayer mientras esperé a que se bajaran cinco nenes de la hamaca para subir a mi nene, en silla especial, y mientras lo hamacaba escuchaba a una mamá decirle a su hija 'esperá que baje el nene que después te subís'. Digo yo, ¿no es mejor decirle y explicarle que no es para ella?”.
Para cerrar, reclamó “concientización, por favor”. u
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