No será hora de ponernos prácticos?
Recientemente tomó estado público la intención del titular de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, Manuel Martínez Martínez, de vender al empresario de la construcción Luis Armani, el predio ubicado detrás del Teatro Cervantes. Obviamente la transacción tendría que ser aprobada a través de una votación en la próxima asamblea de la institución, el 18 de febrero. Contó Martínez Martínez al programa ?Vení mañana? de El Eco Multimedios que con el resultado de la venta se pagarían las sentencias de juicios laborales y se podrían realizar otras inversiones, ?ya que el último balance arrojó un superávit importante pero no alcanza para enfrentar los juicios?.
Cabe recordar que el predio al que se está refiriendo el martillero que ya le vendió a Armani el ex Banco Comercial y la sede de la Sociedad Española -recuperando el Cervantes-, es parte del que ocupa el Club de Teatro, el último reducto under, una institución que además de funcionar como sala tiene una actividad cultural por demás importante.
También Martínez Martínez habría dicho respecto a este último tema que ?Vamos a buscarles una solución para que sigan funcionando como hasta ahora?. Lo cual no aclara nada.
Porque es bueno que se sepa que el Club de Teatro, que está desde hace quince años en ese predio, tiene un contrato de alquiler que aún no ha vencido. No está gratuitamente ocupando el lugar, sino que está alquilando. Y si bien se sabe que cuando se termine el contrato puede renovarse o no, habrá que esperar hasta entonces. Los artistas que lo alquilan comentaron: ?La decisión nos tomó por sorpresa, ya que nos enteramos por los medios?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLamentos y escombros
Este tema, el del Club de Teatro viene ahora a anexarse al otro más grave aún, el del Cervantes, cuya agonía continúa trasladándose en el tiempo sin encontrarse un remedio eficaz para salvarle la vida, aunque es muy probable que la terapia seguramente exista, pero es tan cara que habrá que asumir que ni la Mutual, ni el Municipio o la Universidad nada pueden hacer ante las cifras millonarias que significan ponerlo de pie.
¿Habrá que dejarlo a su suerte entonces?
Se dice que donde hay vida hay esperanza y si bien el teatro parece un enfermo terminal, habrá que estar atento a todas las propuestas que sean viables para que no termine hecho escombros.
Hace unos domingos en El Oído Agudo se daba cuenta que habría intención de ofrecerle nuevamente a Armani el Cervantes si se llegara a un acuerdo beneficioso, no en cuanto a comisión de venta, sino para los mutualistas y la ciudad toda.
¿Habrá que descartar esta idea u otras que tengan un contenido realista?
Porque según lo podemos intuir por ahora es que el Club de Teatro iría a la piqueta, lo cual significa que Tandil se quedaría sin dos teatros: El Cervantes que está muriendo sin remedio y el último enclave under, el Club.
¿No será hora de ponernos prácticos olvidando empresas faraónicas que sólo quedan en proyectos que se olvidan pronto o ni siquiera se esbozan?
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