?No somos enemigos de nadie ni los demonios que dijeron?, dijo el presidente ruralista local
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Como mensaje a la comunidad pidió que “no vean a la Sociedad Rural como algo elitista o enfrentado con la ciudadanía. Se trata de un sector productivo más del país que está dispuesto a ayudarlo a salir adelante. No somos enemigos de nadie ni los demonios que han pretendido hacerle creer a la gente”.
En tanto, sobre los productores dijo que “nunca bajan los brazos y siguen produciendo” y admitió que “somos concientes que se podría producir más, pero lamentablemente las condiciones de un marco mínimo de seguridades no están dadas y no permiten el despegue”.
No obstante aseveró que “el productor seguirá apoyando al país, con una mayor producción, manteniendo esa esperanza que nunca debe perderse. Anualmente hace una inversión enorme –la mayoría de las veces con capitales propios- o de socios estratégicos circunstanciales, como puede ser un semillero o una venta de agroquímicos”.
Profundizó al afirmar que “se invierte mucho más dinero que otros sectores que pueden aparecer con un titular importante. El campo invierte y muchas veces no es recompensado por factores ajenos, como puede ser el clima, una catástrofe o cosas que se consideran injustas y que realmente molestan al productor. Encima es atacado verbalmente, maltratado y menospreciado” por las autoridades.
Una realidad impensada
Al analizar la realidad de la entidad, Mariano Harguindeguy, presidente de la Sociedad Rural de Tandil, sostuvo que “quizás los fundadores no se imaginaron hace 80 años lo que pasa en estos días con el sector en nuestro país”.
Explicó que “institucionalmente estamos bien, con una inserción muy importante en entidades de la ciudad” y admitió que “a partir del conflicto de 2008, la actividad gremial del sector ha tomado una trascendencia que antes no tenía, lo que ha llevado a multiplicar las reuniones, asambleas, conferencias y actos que no eran tan frecuentes”.
Es que hoy en día “la actividad gremial es mucho más intensa que hace unos años y creo que hace 80 años lo sería menos, ya que hoy los medios de comunicación hacen que las noticias recorran el mundo en un instante. Eso hace que se conozcan al segundo noticias, decretos o leyes que se imponen. La instantaneidad que generan los medios hace que hoy sea todo mucho más dinámico”.
En paralelo a esa inmediatez la gestión dirigencial tiene exigencias distintas que demandan una clara predisposición. El presidente ruralista indicó que “desde el momento en que uno ingresa a querer participar en una institución, la predisposición está. Lo mismo sucede con ese padre que entra a un club porque su hijo juega al baby y quiere colaborar. Tenemos que estar dispuestos a prestar nuestro tiempo”.
Actualmente tal gestión es ad honorem, situación que genera debates tanto en las instituciones como en la Mesa de Enlace, ya que “actualmente se ha profesionalizado todo y se necesitan fondos para poder seguir adelante con la actividad”.
Mayor acercamiento
Mariano Harguindeguy indicó que “en estos años el productor se ha acercado a las instituciones y sabe como es el trabajo del dirigente: cómo se hace y las horas que lleva. Son muy comprensivos de lo que se actúa. A veces se logran cosas y otras no, por lo que se hace tedioso y hay muchas frustraciones también, por mucho tiempo, ideas y planes realizados”.
Añadió que “hoy nos encontramos con una realidad totalmente contrapuesta a nuestro sector, lo que genera un cansancio. Por eso es buena la renovación en este tipo de entidades”, por lo que destacó que “en la Sociedad Rural de Tandil, como en otras cámaras locales, ha habido un recambio generacional que se dio, al igual que en los clubes”.
En tal sentido, el presidente ruralista dijo que el año se formó el Ateneo Juvenil, “cuyos integrantes nos ayudaron en la exposición y se van integrando. Seguramente en pocos años algunos irán a la comisión directiva, dentro de la mencionada renovación”.
Consultado acerca de la incidencia de la Resolución 125 en el acercamiento de los productores a la institución, Harguindeguy señaló que “si bien en cantidad de socios, su efecto no ha sido impactante, se observa mayor involucramiento en la temática, con presencia masiva en las reuniones. Hoy por medio de un mail llegamos en forma instantánea a los socios, que no sólo están informados sino que responden y hacen preguntas, demostrando estar involucrado en los diferentes temas (seguridad, impositivos, caminos, de emergencia)”.
Receta equivocada
tras un mal diagnóstico
Entre los temas más preocupantes, el dirigente mencionó a la intervención oficial “en la mayoría de los productos del sector. No sólo me refiero a retenciones sino también a la pérdida -en el mercado granario- de valores de referencia en algunos casos y valores que no se respetan. Se llegó a extremos de la imposibilidad de vender, como ocurre en el trigo”.
Harguindeguy dijo que “la ganadería ya sufrió ese proceso y la bomba explotó, sin que haya una solución en el corto plazo. Hay que evitar que suceda con otros rubros”.
Admitió que “si lo miro como productor, adentro de mi campo, vendo bien el ternero y hoy me va bien. Pero sería una mirada muy corta: tenemos que ver un poco más allá de la tranquera. El momento es bueno, pero tenemos 10 millones menos de vacas, exportamos la mitad que el año pasado y la gente come el 30 por ciento menos de carne; hay 12 mil empleados de frigoríficos en riesgo y plantas cerradas. Además, la gente paga el triple el kilo de carne. Está todo mal, desfasado, más allá de que quien venda hoy un ternero tenga un precio que justifique producirlo. No podemos mirar solo el valor del ternero, tenemos que mirar un todo”.
Por otra parte, “hay productores que dejaron las vacas y es muy difícil que las pueda comprar. La ganadería es un negocio de largo plazo y se llegó a un punto que el propio gobierno sabía que llegaría. Su jugada habría sido que la bomba explotara en otro momento”.
Para el presidente de la Sociedad Rural de Tandil, para salir de la encrucijada “lo primero sería diagnosticar correctamente antes de aplicar la medicina. Pero seguimos con los mismos médicos, que están aplicando la misma medicina en otros sectores, lo que podría traer las mismas consecuencias en otros lados”.
Problemas locales
Entre los problemas locales que afectan a los productores, Harguindeguy hizo referencia a la seguridad, aunque aclaró que “es un tema no sólo local, sino que en toda la provincia hay hechos de delincuencia en la zona rural, al igual que en la ciudad. El delito se ha incrementado a nivel de todo el país”.
Admitió el incremento de la tendencia a no denunciar “un poco por dejadez, al ver que no hay resultados. De todas maneras recalco que es necesario que el productor haga la denuncia, para poder tener estadísticas ciertas y poder pedir refuerzos y medios para el área rural”.
Añadió que se trata de “un problema de una dimensión muy grande, que debería encararse quizás con una legislación, una policía eficiente, una justicia que sancione y acote el reiterado accionar delictivo, para poder vivir más tranquilos”.
“Es indignante llegar al campo y encontrarse con que te han carneado una vaca. Encima uno tiene que volver a denunciar y vienen los peritajes, en medio de una bronca que es entendible. En definitiva, el productor nunca ve a alguien castigado por ese mal causado”, sostuvo.
En la comunidad
La Sociedad Rural de Tandil tiene representantes en muchas instituciones, como la Cooperadora de la Escuela Granja, el Consejo Asesor del Inta, la Comisión de Lucha contra las Plagas, la Fundación de Lucha contra la Aftosa, la Cooperativa Vial, Usicom y la Mesa Solidaria.
Además posee presencia en las reuniones ordinarias de Carbap, en tanto que en la zona también hay reuniones mensuales.
Otro elemento destacado por el dirigente fue la realización de La Nación Ganadera, merced a “una asociación con la sociedad anónima La Nación, por medio de su división de eventos. Esa exposición nacional ha tomado una importante dimensión”.
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