No todo es alzar la Copa
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Banderas flameando en casas, escuelas y plazas. Hombres y mujeres entonando el Himno nacional. Grandes y chicos orgullosos de nuestra patria. ¿Qué pasó hasta ayer mismo? ¿Argentina siguió festejando sus 200 años? Claro que no, eso pasó ?hace mucho?: lo más importante era el Mundial.
Cada cuatro años, y durante un mes, nuestros pueblos y ciudades se tiñen de patriotismo y todos recordamos que somos argentinos. ¿No sería mejor celebrar nuestras nacionalidades y aplaudir nuestros logros diarios? Parece que olvidamos quiénes somos y quiénes fueron los que le dieron forma a nuestra Nación.
Además de poder recitar la formación de la selección, deberíamos nombrar con orgullo a Saavedra, Moreno, Paso, Alberti, Azcuénaga, Belgrano, Castelli, Larrea y Matheu, la ?selección? de la Primera Junta.
¿Por qué guardamos en nuestra memoria el momento en que Maradona convirtió aquel gol a los ingleses en 1986 y nadie recuerda que César Milstein fue galardonado con el premio Nobel dos años antes? ¿En qué instante nos olvidamos de Belgrano y San Martín y los reemplazamos por Messi y Agüero? ¿No sería mejor que en lugar de ?fútbol para todos? hubiera educación para todos?
No estuve en contra del Mundial, ni mucho menos, de uno de los deportes más populares internacionalmente, ni tampoco dejo de reconocer todo lo que hace el deporte en la formación ciudadana. Me limito a expresar mi opinión porque considero que el fútbol no es lo único que nos representa como país, ni lo único de lo que se debería hablar, como en el último mes.
Me entristece saber que hay niños y también adultos que ignoran completamente nuestra historia y nuestros representantes más relevantes, pero se regocijan al mencionar los goles pasados o futbolistas famosos. Y me desilusiona que todas nuestras expectativas se vean plasmadas en un estadio a miles de kilómetros.
¿Qué es lo que impide que la confianza y el orgullo que nos envuelve en cada Copa del Mundo se extienda a nuestra cotidianidad? No lo sé, pero sí conozco la fórmula para evitar que eso suceda: aplaudamos a los médicos que salvan vidas; a los jóvenes que se esfuerzan por estudiar; a las madres que cuidan y educan a sus hijos; a los trabajadores que realizan sus tareas con empeño y dedicación; a quienes se preocupan por el bien común y a los que verdaderamente contribuyen para que la Argentina avance.
Mi reflexión es para que no reduzcamos nuestros deseos a alzar una Copa una vez cada cuatro años. Trabajemos para progresar, para que todos tengan acceso a la educación y a una vida digna, para hacer de nuestras ciudades lugares seguros y acogedores, para asegurar a las futuras generaciones un buen porvenir, para ser cada vez mejores.
Todo está en nosotros. Informémonos y eduquémonos, pero no sólo sobre botines y pelotas. Apoyemos, pero no sólo a los futbolistas. Festejemos, pero no sólo los goles. Vistamos la ?celeste y blanca? todos los días e hinchemos, pero no sólo por la selección de Diego, sino por todo el equipo argentino.
Luciana Siri
lucianamsiri@gmail.com
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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