Ñoquis y pesto
El Ejecutivo comunal sufrió esta semana el enésimo embate contra uno de sus flancos más débiles, como es la forma de administrar la cosa pública. Cuando no es por aquello que la crítica tilda de ?maquillaje?, sea en forma de bulevares, plazas, luminarias o fuentes, el ataque sobreviene por una planta política sobredimensionada de manera ostensible.
Fue precisamente este ítem el que unió, en las últimas horas, al Sindicato de Trabajadores Municipales con la oposición legislativa, más bien cómoda en esa demanda que le exige un muy escaso esfuerzo imaginativo y de investigación.
Roberto Martínez Lastra, el líder del gremio, apeló desde la Banca 21, a sabiendas en vano, pero no por ello con menos enjundia, a que el oficialismo votara el ?desenganche? de los puestos políticos a los aumentos a los trabajadores.
La barra municipal lo apoyó desempolvando la figura creada por el otrora concejal y candidato a la Intendencia Javier Levigna, que cuando de endilgarle al Gobierno aquello de sus prioridades, pedía ?más mamelucos y menos corbatas? en la política de personal.
Consciente de que su postura iba a condenarlo a tragarse más de un sapo, el bloque radical, al menos, aceptó el debate sobre tablas, y hasta logró contragolpear con todo el tuco cuando Facundo Llano habló de ?ñoquis?.
La decisión, que se había tomado a fines del año pasado, iba a seguir en pie. Eso estaba cantado. Tanto como que el Ejecutivo deberá seguir soportando la carga que ella implica. La justificación de las erogaciones, ensayada desde siempre por los L, alude a la regularización de una planta abandonada por años, y a la necesidad de esas asesorías, en algunos casos un tanto fantasmagóricas. En rigor, a estas alturas, parece insuficiente el argumento.
Pero tan cierto como ello es que esta manera de administrar fue avalada por un abrumador 54 por ciento de los votos en octubre pasado, porcentaje que trajo aparejada la mayoría automática, discutible a la hora de la generación del debate y del pluralismo, pero democrática al ciento por ciento.
Y desde esa fecha a hoy, nada parece haber hecho cambiar demasiado el humor tandilense. Ese que legitima estos procederes.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios