Norberto Chutrau expone ?Jugando con fuego?
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Es autodidacta y se inició en el arte de la vitrofusión en 2007, para luego tomar cursos de especialización en la fábrica de vidrios Bullseye de Portland, Estados Unidos.
Desde su regreso participó en varias muestras del Salón Nacional del Vidrio en el Arte en Berazategui, Buenos Aires, y en la expo Artistas del Centro Cultural Borges en octubre de 2009. Al año siguiente obtuvo el segundo premio en el XIII Salón Nacional de Vitral Artístico de Mar del Plata.
El año pasado fue invitado a exponer en el Museo de Bellas Artes y actualmente presenta su obra en el Museo de Bellas Artes Benito Quinquela Martín.
Varias de sus obras fueron adquiridas por coleccionistas nacionales y del exterior. En la capilla María Madre de la iglesia de Mar del Plata tienen colocada su obra “Cruz de la Esperanza” y en el club Náutico del Fuerte de Tandil está emplazada “Veleta Náutica”.
La propuesta
Dice Indiana Gnocchini: “Realizadas en vitrofusión, con inclusión de otros elementos como granito o hierro, las esculturas de Norberto Chutrau recobran desde una perspectiva contemporánea y propia formas similares a tótems que encierran una propuesta terrenal.
Sus obras muestran una cuidadosa selección de materias primas y procesos de ejecución, donde el autor luce además su capacidad para condensar una riquísima cosmovisión de posibilidades, encontrando resoluciones textuales, de color, contraste de materias, brillo y transparencia.
Al enlazar proposiciones, las obras van desde el sugestivo dinamismo de las líneas, dispuestas en tramas o matices, a la gestualidad de los trazos y a la sutil representación de figuras que componen rostros y paisajes empleando la modulación de contornos y plenos planos.
Las piezas de Norberto se gestan con herramientas de todo tipo en su refugio taller donde se visualiza el paisaje serrano desde los amplios ventanales. Alquimista, escultor, artesano, todos son perfiles combinables al momento de definir la labor de quién logra erguir un universo personal y metafórico”.
El artista
-Va a estar exponiendo en Buenos Aires…
-Sí, en el museo Quinquela Martín, desde el 28 de abril y por un mes.
-¿Cómo se dio el contacto con este espacio?
-Fue a través de unos amigos de Buenos Aires que tenían contacto directo con el curador de Buenos Aires y él es conocido de Indiana Gnocchini, de modo que se dio de modo fluido.
-¿Cómo fue el proceso?
-Se llevaron fotos de las obras, después trasladamos algunas piezas y el museo se decidió a exponer mi obra.
-¿En qué espacio del museo estará exponiendo?
-En la sala Miguel Victorica, que es bastante grande. Llevo cuatro obras de las que se expusieron en el Museo de Bellas Artes y también me puse a producir nuevas piezas para llevar. En total serán 23 obras.
-La propuesta, ¿cuál es?
-Siempre es “Jugando con fuego”, con temperaturas. Tengo algunas obras donde he pasado el límite de los 820 grados y fui a 950, entonces logré efectos nuevos con el material, que llamo “vidrio hervido”, porque realmente está en un estado líquido y genera unos efectos visuales muy lindos.
-¿Cómo se siente de poder exponer en este espacio?
-Con mucho orgullo y humildad, quiero ver qué va a decir la gente. Invité a muchos artistas del vidrio. Aunque parezca pintoresco, quiero saber qué opinan mis colegas.
-¿Cuáles son sus expectativas?
-Hace dos meses que comencé a trasladar las piezas para Buenos Aires, donde tengo las bases para las obras. El 24 viajaré para armar la obra y después de eso, sólo quedará ver la respuesta del público.
-¿Quiénes lo acompañan desde Tandil?
-Se ha comprometido Indiana Gnocchini y el arquitecto Frolik, que tiene una obra mía, además de mi familia y otros amigos.
-¿Cuál es la propuesta para este nuevo año?
-Estuve viendo unas fotos de casas en Estados Unidos que tienen las paredes hechas con vidrio reciclado. Yo hace tiempo estoy trabajando con botellas de cerveza. Las corto y hago vasos u otros elementos, y a la gente le gusta mucho. Esa deformación de las botellas me parece útil para reciclar. Ahora estoy viendo las armazones. Creo que esto se podría reproducir en las escuelas, como un modo de cuidar el medioambiente o de conocer un oficio.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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