Noventa por ciento unidos
En diferentes momentos de las últimas semanas, los referentes justicialistas locales Raúl Escudero y Néstor Auza hicieron una mención parecida al porcentaje de unión o de afinidad con que cuenta el partido en la mayoría de sus políticas, visiones, nombres involucrados y modos de encarar y sentir la temática.
Primero fue el esquivo presidente del partido y, hace unos pocos días, el concejal y ex rector de la Universidad del Centro.
Lo cierto es que como tantas otras cuestiones, la política no es una ciencia exacta.
Y claro, ese porcentaje parece poco verídico en relación a lo que se palpa en el seno partidario.
Los dardos entre uno y otro dirigente son cada vez más filosos, con el ojo puesto en la representación del espacio para enfrentar a Lunghi, más allá de que Auza no haya dicho esta boca es mía sobre el asunto.
El único que hasta ahora evitó ese tipo de mensajes fue Tony Ferrer, lanzado en primera instancia a la precandidatura por la fuerza, con la bandera del kirchnerismo como bastión.
Y así, en medio de los recelos y las búsquedas de ser los más K del condado (hasta pareció que Belgrano fue kirchnerista ante la anunciada y populosa presentación de la película sobre el creador de la Bandera) unos y otros comenzaron no sólo a mencionar sus virtudes sino a descalificar a sus pares partidarios.
Por encima de ellos sobrevuela el aura del titular de la Anses, Diego Bossio, las menciones a la Presidenta y al gobernador Daniel Scioli.
Justamente, más allá de que todos son habitantes del ya famoso ?municipio paralelo? montado sobre el catastral, necesitan reafirmar su representatividad, militancia y concordancia. Unos, como Auza y Ferrer, con las autoridades nacionales y provinciales, a las que no dejan de mencionar y agradecer. Escudero mira por encima, se referencia en Perón.
Y el próximo sábado, con la visita de Scioli a Villa Italia, apuntarán sus cañones a tener la foto más cercana, la charla más íntima con el mandatario provincial, para facturarla en las próximas semanas. Primero, ante los propios partidarios y como carta de negociación del armado. Después, ante toda la población.
Sin embargo, por estas horas deben estar sospechando si no sentirán de nuevo ese retorcijón en la barriga que ya sufrieron que genera dolor y que parece inevitable.
Esas oportunidades en las que Lunghi pareció el más sciolista de estas tierras, y Scioli un lunghista más.
Y ante ese tipo de dolencias, todos recuerdan que cuando necesita un médico, Scioli consulta al pediatra.*
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