?Nuestra familia se agrandó en Río?, dijo el padre Fabián Gerez
El padre Fabián Gerez, párroco de San Cayetano, se acercó a esta Redacción y relató la inolvidable experiencia de haber viajado a la Jornada Mundial de la Juventud, que se llevó a cabo del 22 al 29 de julio en Río de Janeiro, y en la que participaron más de 3 millones de personas.
El sacerdote sostuvo que “es un hecho único en la humanidad. No hay ninguna persona, ninguna institución capaz de convocar a tantos jóvenes durante tanto tiempo como lo ha hecho el Papa. Esto es un gran acontecimiento humano, religioso y expresa una esperanza muy grande para toda la humanidad, no solamente para la iglesia”.
Y consideró al evento como “un nuevo Pentecostés, porque a pesar de que todos éramos de distintas lenguas, nos entendíamos igual. Es significativo habernos encontrado con gente de los lugares más extraños del mundo, jóvenes de Irak, de Canadá, de la India, de Africa, de China, Alemania, otros países europeos, la mayor parte de los países latinoamericanos, Estados Unidos, en fin una diversidad de lenguas, de razas, de culturas, de costumbres, con una riqueza tan grande y sin embargo a pesar de ser tan distintos, una experiencia de comunión muy profunda”.
El padre Fabián viajó acompañando a los jóvenes de la parroquia San Cayetano de Tandil y fueron asignados a la comunidad parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Fátima y San Antonio, en un barrio de Brasil que se llama Tacuara, a unas dos horas del centro. Allí compartieron las experiencias con la comunidad del colegio Santo Domingo de Tandil, un grupo de aproximadamente 60 personas. También había otros grupos de esta ciudad, pero estaban en otras parroquias.
“Una de las cosas que más me asombró, porque Río en este momento está preparándose para el Mundial también y las Olimpíadas, y están realizando obras de infraestructura importantes, entonces obstaculizan el tránsito, en una ciudad de aproximadamente 13 millones de habitantes a pesar de tener 3 millones más, ciertamente el transporte público funcionó muy bien”, destacó.
La visita de Dios
“Toda la jornada fue preparada con una gran misión realizada por jóvenes de todo el mundo en Brasil, la pre jornada misionera. Los cariocas son muy cálidos, lo que yo experimenté fue que para ellos la visita de los peregrinos fue como la visita de Dios. Nos atendían como amigos de toda la vida, como miembros de la propia familia, nos mimaban”, contó.
Y recordó que “nos tocó vivir en cuatro casas de familia, y compartimos la vida durante los 10 días que estuvimos en Río pero además nos fueron a buscar al aeropuerto. Una de las cosas que nos trajimos de Río es que nuestra familia se agrandó, nuestros amigos también. Fue una experiencia muy enriquecedora”.
La semana previa se realizaron distintos eventos en forma simultánea, y relató que “había una feria vocacional inmensa donde uno podía ver todos los carismas que tiene la Iglesia y otro espacio para los peregrinos se llamaba La Ciudad de la Fe, un predio inmenso cubierto donde había espectáculos culturales, artísticos, religiosos, conferencias, adoraciones eucarísticas, celebraciones, que superó todas las expectativas. Yo no me imaginaba las dimensiones que podía tener esta jornada”.
El encuentro
con el Papa
Por otra parte, afirmó que “los argentinos tuvimos el encuentro con el Papa que realmente fue una experiencia muy fuerte, el Papa pidió encontrarse con los argentinos. Todos sabíamos que en la catedral no entrábamos porque por seguridad limitaron el acceso de las personas, solamente ingresaron 5 mil. Nosotros nos levantamos muy temprano, como a las 4, y llegamos cerca de las 7 pero los que pudieron entrar son aquellos que llegaron como máximo a las 5.15 de la mañana. El resto estuvimos haciendo cola hasta el mediodía y nos avisaron que se habían cerrado las puertas”.
“Hicimos una tremenda cola de cuadras y cuadras de argentinos cantando bajo la lluvia, como dice la canción, con nuestras banderas, también se escuchaban las estrofas del himno. Fue una experiencia muy fuerte de fraternidad entre los argentinos y de solidaridad de la gente de Río. No hay lugares para ir al baño en la zona, éramos más de 40 mil personas y llovió toda la jornada y los cariocas nos abrían sus casas para que fuéramos al baño, gente muy humilde. Es un gesto que expresa una grandeza de corazón muy grande de nuestros hermanos brasileños”, destacó.
En cuanto al encuentro con argentinos, resaltó que “emocionaba escuchar los gritos de entusiasmo que salían de adentro de la catedral y era como cuando uno se acerca a una cancha de fútbol. El Papa luego salió a la explanada de la catedral a saludar y desplegó una bandera. Fue muy fuerte y fue el primer momento multitudinario que tuvimos”.
La vigilia
Al día siguiente se llevó a cabo el Vía Crucis que contó con testimonios de jóvenes que relataron las cruces que llevan consigo.
“Narraron sus experiencias de sufrimiento, cosa que se repitió en la vigilia cuando tres jóvenes dieron testimonio de su experiencia de conversión a Cristo. Uno de ellos, recuperado de la adicción a las drogas, otro paralítico víctima de un asalto”, contó.
En cuanto a la vigilia, se debió cambiar el lugar por la lluvia porque donde estaba previsto fue un lugar que estaba totalmente anegado.
“Fuimos muy temprano, como la mayoría de los peregrinos para encontrar lugar, y empezamos la caminata que son unos 9 kilómetros hasta llegar a Copacabana, fue maravilloso. Todos los jóvenes caminando juntos por un ideal. Llegamos al lugar, pasamos la noche allí, dormimos como pudimos, la vigilia no fue como se había pensado pero salió como Dios quiso”, remarcó.
Y subrayó que “tuvimos la experiencia de vivir como vive mucha gente en Río de Janeiro, a la intemperie, en la calle, dormir en el piso. Algunos se había llevado carpa, algunos bolsa de dormir y otros solamente en una colchoneta, fue una noche de mucho frío”.
Asimismo, contó que en Río “la pobreza es algo que impacta” ya que hay mucha gente en situación de calle.
Por último, realizó una reflexión sobre el Papa: “Si uno tuviera que decir una palabra para definirlo, es revolucionario. El nos invita a renovar los vínculos, lo que es la relación humana, lo que él dice lo vive y lo expresa con gestos. No es un discurso vacío, él vive lo que predica, y además lo expresa con un lenguaje muy sencillo”. u
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