Nuestra Tierra busca construir el primer edificio escolar ecológico y autosustentable del mundo
“La idea del edificio autosustentable surgió pensando en los pilares de la asociación civil y del colegio Nuestra Tierra, que son el cooperativismo, el ambientalismo y la diversidad social. Nosotros creemos que un edificio de estas características cumple con los tres pilares”, explicó Marcelo Valle, presidente de la asociación civil Nuestra Tierra.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsta propuesta también nace de la ilusión de contar con la “casa propia” para esta institución que hoy recibe a 400 alumnos, que además son socios de la cooperativa, y alquila el emblemático inmueble ubicado en Mathiasen 481.
El último jueves, en una asamblea extraordinaria, los socios autorizaron a la comisión directiva a difundir el proyecto e iniciar las gestiones para conseguir el terreno y la financiación.
“La intención es demostrarle a la ciudadanía, a nuestros hijos, la filosofía del colegio: que se puede vivir y aprender en un edificio en el que no se necesita electricidad o gas, va a tener una huerta de 120 metros cuadrados, todo autosustentable. Es algo único”, consideró el presidente de la asociación civil.
La idea inspiradora
El proyecto está inspirado en la iniciativa del arquitecto norteamericano Michael Reynolds, quien propuso una tecnología que permita desconectarse de la red de servicios y contar con una vivienda autónoma.
“Desarrolló un sistema constructivo donde recolecta el agua de lluvia y la recircula para tener menor desperdicio de agua potable y alimentar la huerta, que en nuestro proyecto estaría en las circulaciones del acceso a las aulas. Con eso tratamos de demostrar y a la vez que los chicos aprendan el cuidado de los recursos y que en el colegio mismo se viva –más allá del proyecto pedagógico del ambientalismo- en concreto desde el edificio”, resaltó Gonzalo Homps, coordinador del proyecto.
La construcción cumplirá con la reutilización de residuos, ya que se utilizan cubiertas, botellas de vidrio y latitas de alumnio para ejecutar muros y tabiques divisorios.
Como antecedente, en Santa Fe se hizo un ensayo de una vivienda con este sistema, mientras que la asociación tandilense tiene el primer proyecto para concretar un colegio en el mundo.
“Estamos en contacto con el equipo de Michael Reynolds y nos confirmaron que no hay ningún colegio. Tienen talleres o aulas de emergencia en Africa, por ejemplo. Lo desarrolló también como solución a terremotos, inundaciones; ante catástrofes, este sistema constructivo, al ser autónomo, puede darle vivienda e incluso seguir educando en los colegios sin estar enchufados a la red de servicios”, destacó.
El edificio, que respeta las exigencias de la Dirección Provincial de Escuelas, cuenta con módulos y deberá estar orientado al norte por la iluminación y la calefacción.
“Está combinada la construcción tradicional con este sistema, que está planteado con una terminación en adobe. Nosotros para un colegio no podemos llevarlo al ciento por ciento, entonces proyectamos una pared interna de mampostería que trabaja pegada a la constituida por las cubiertas y el terraplén. La terminación adentro del ambiente es como cualquier aula de cualquier colegio”, indicó Gonzalo Homps.
En cuanto a la calefacción, funcionará por el sistema de masa terrestre, al estilo de las cuevas o de una casa metida en un terraplén. “La tierra es almacenada en cubiertas que forman herraduras orientadas al sur y lleva tierra compactada que generan baterías calóricas. El sol en invierno le tiene que dar a la pared del fondo del edificio, por eso es importante la altura del techo y la profundidad del ambiente, porque el muro tiene que calentarse. Cuando la temperatura del ambiente baja, la pared emite el calor guardado en esa estructura de cubiertas y el terraplén que tiene atrás”, describió.
Por el contrario, en verano esa estructura de neumáticos y tierra cuenta con unos conductos de aire de 50 centímetros de diámetro que van por debajo y, por medio de claraboyas y ventanas banderolas, el aire frío entra por el sur a través de rejillas que se abren durante la temporada estival, y el calor se expulsa por el techo a través de ventanas.
De todos modos, tienen intención de combinar la alimentación de energía con gas envasado o electricidad para el área de la cocina. “No se busca ser extremista, lo que nos lleva a un costo de metro cuadrado muy elevado. Querer tener 1.500 metros cuadrados autosustentables en nuestro país es un costo altísimo”, aseguró.
Por otro lado, los 120 metros cuadrados de huerta ubicados en las circulaciones del colegio aportarán alimentos, además de contribuir al proyecto pedagógico que desde sala de 2 ya comienzan con las tareas de cultivo.
Las gestiones
El costo del edificio fue estimado en unos 6 millones de pesos. Si bien recurre a materiales reciclables como neumáticos, botellas y latitas de aluminio, algunos elementos son caros, como los paneles solares.
Para el financiamiento la comisión directiva trabajará desde la autogestión. El primer objetivo es que la comunidad, el Municipio, la Provincia y la Nación se interesen por la propuesta y colaboren.
“Hasta ahora tuvimos muy buena respuesta de todos aquellos con quienes hemos charlado. Venimos muy bien”, dijo el presidente y explicó que “ahora estamos apuntando al lote”, que debe permitir ubicar la construcción hacia el norte y no podrá estar rodeado de edificios altos que le quiten el sol. Se estima que demandarían un espacio de media manzana.
En la primera etapa transmitirán la idea a la comunidad, ya que tendrán que acopiar 8 mil neumáticos de camioneta (medida 2357515), botellas de vidrio y latitas de aluminio. Los que puedan colaborar, llamar al colegio al teléfono 442-6337 ó 444-2608; en facebook como Colegio Nuestra Tierra.
“El sistema busca un ahorro de energía y de gasto en materiales y menor contaminación. El cemento es eficiente pero contamina, entonces se trata de evitarlo. Nosotros lo vamos a tener que usar igual por los requisitos de la Dirección de Escuelas”, manifestó Gonzalo Homps.
Edificio modelo
La comunidad de Nuestra Tierra realizará una prueba piloto antes de arrancar con el edificio del colegio, para evacuar todas las dudas y observar cómo funciona el sistema constructivo.
A partir de enero, la asociación pagará 30 mil pesos por mes de alquiler en un lugar que no le pertenece, pero además tiene que afrontar todos los costos de mantenimiento y arreglos estructurales. Contar con su propia casa significaría invertir en algo que le pertenezca a todos los integrantes de la cooperativa.
A futuro, la propuesta contempla que la comunidad de Tandil y los turistas puedan visitar el edificio autosustentable, como un ejemplo de que se puede vivir sin depender exclusivamente de la red de servicios y ser más amigable con el medioambiente.
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