Obras de la jornada A plenair se expondrán en el Mumbat
Gran repercusión tuvo la primera experiencia organizada por el Mumbat respecto a la convocatoria de artistas plásticos de Tandil y Buenos Aires, para la realización de las jornadas A plenair el 4 y 5 de febrero.
Los plásticos convocados trabajaron en contacto con la gente, generando cada uno de ellos una propuesta artística que reflejó la creación personal, inspirada en el contexto dual de lo edilicio y lo humano en la peatonal A Cielo Abierto.
También los niños tuvieron su espacio, a través de unas pequeñas mesas cubiertas de papeles, crayones y tizas, donde pudieron plasmar lúdicamente su contagiosa alegría.
Las obras serán expuestas para el deleite de tandilenses y turistas, en las salas del museo a partir de la reapertura del mismo, desde hoy y hasta el 19 del corriente, en los horarios habituales del museo.
De los artistas participantes
Comenta Ariel de la Vega: “Mi obra esta construida por opuestos complementarios, por contrastes. La representación de la figura humana evocadora de una expresión de carácter espiritual y narrativa, se contrapone al brusco gesto emocional, catártico, automático e inconsciente durante la construcción de la imagen, en el diálogo visual que mantengo con la misma. Esa necesidad gestual nace en la mayoría de mis obras. De ahí surge esta lucha entre la representación “figurativa” (materia, luz, forma, espacio, identificación) y el universo abstracto (cálculo, emoción, fe, percepción, intuición). Siempre creí en mi dibujo y mi arte que son mi herramienta, mi oficio. Mi forma de reír, de llorar y de sembrar…”
Gladys Abitante generó una obra emparentada con su producción de “retazos” como titula la artista. Dice Florencia Salas respecto de la obra de la artista: algunos tienen la capacidad de entregarse en tal forma a su trabajo, que sin darse cuenta van haciendo una especie de bitácora personal a través de la obra. No porque quieran ser auto-referentes, sino porque están íntegros, en alma y vida, en cada pincelada. De esa madera está hecha Gladys Abitante. Creo que ella jamás se plantea qué es lo que va a hacer frente a la tela en blanco, simplemente deja que su espíritu se exprese, y por eso su obra es tan auténtica, tan verdadera, tan genuina”.
La obra se fue convirtiendo en casi abstracta: planos de color atravesados por grandes puntadas. Con todos los pedazos se construye otra vez, se recupera la unidad. A partir de los retazos, de los jirones, de las heridas que se van recibiendo, se recupera lo esencial. Por eso, a pesar de ser muchas pequeñas partes, uno lee la integridad. Gladys reconstruye su totalidad a partir de las partes.
Mauricio Nizzero, contó que: “Nací y crecí en Saavedra, en los bordes de Buenos Aires. Desde entonces me recuerdo con lápices y crayones, plastilinas y pinceles en las manos, tratando de reconstruir mundos imaginarios. Tal vez aquí aparecen las primeras metáforas del decir con imagen y sean éstas las primeras maneras de contar el mundo o de transformar esos momentos de ternura, tristeza o dolor en actos de creación. Con el tiempo llegaron las escuelas, academias y talleres. Tengo amigos, un puñado de aventureros empecinados en seguir soñando. Hasta aquí creo que he vivido, mañana no sé. De a ratos me siento Quijote montado en un lápiz o un pincel cruzando llanuras de telas y papeles. En ese camino aparecen momentos en los que creo enfrentarme y arremeter contra algunos gigantes imaginarios, o no. El resto está en los trabajos”, como sucede en la nueva producción en A plenair.
La obra de Rubén Sassano está centrada en torno al espacio configurado como paisaje. En los paisajes de Sassano se funden la geografía urbana como escenario del devenir histórico, con una visión poética, de melancólica clave gris. Sus imágenes pueden parangonarse con climas semejantes a la narrativa urbana de Cortázar como a la base melancólica de las melodías de Piazzola. Como el tango, música ciudadana, los paisajes de Sassano son paisajes urbanos. Son grandes construcciones que evocan las estructuras modernistas del hierro ligadas al maquinismo y la industria. El trabajo de Rubén, aún en telas de gran tamaño, tiene la impronta del dibujo. La base estructural de su composición es el valor, como se puede observar en la obra generada al aire libre.
Goyo Barja es artista nativo de Tandil y su importante trayectoria lo ha hecho hacedor de distinciones y meritorios premios. Comenta sobre su obra el artista plástico Juan Lescano: “Si hay una técnica pictórica difícil es la acuarela. Su grado de exigencia es supremo y hay muy poco lugar para el error. Pero Goyo Barja la domina como pocos. Ya esto merece mi admiración, si bien la destreza técnica no es lo más importante. Lo que de verdad cuenta en los trabajos de Goyo es su mundo sutil, misterioso y al mismo tiempo profundamente pacífico”.
Por su parte, Marita Fernández Barragán, nacida en Tandil, generó una obra que incluye en el paisaje urbano la presencia humana: “partamos de la base que presentar a Marita Fernández Barragán en Tandil, es como pura retórica. Ella misma es un personaje de Tandil, ella, su casa, porque la misma actitud que tiene al trabajar, la tiene en su vida y la ha convertido en una obra coherente consigo misma” dice Florencia Salas, y esto se puede visualizar en su obra.
Jorge Fodor, joven artista tandilense, en 2011 realizó una exposición en el Mumbat con su obra “Piedra libre”, dialogando con una obra patrimonial de Villar Errecart. En su creación muestra una metáfora, el sueño de libertad de piedras que se ven amenazada por el paso del hombre y la urbanización, al igual que en su muestra en sala, en donde oportunamente comentara: piedras, espacios vírgenes, sabiendo que su destino es inevitablemente ser mutilada…”
Nicolás Hernandorena: artista plástico nacido en Necochea y radicado en Tandil. Con algunas incursiones como ilustrador de obras literarias, también ha dejado sus pinceladas en murales alusivos a la defensa de la vida. Algunas de sus obras forman parte de colecciones privadas en su tierra natal, así como en Tandil, Capital Federal, Filadelfia y las ciudades españolas de Valencia y Marbella. Fue seleccionado para exponer sus obras en una galería de Tailandia. La figuración en su propuesta, como medio expresivo en la pintura, ha sido desarrollada de diversas maneras sin perder jamás el valor simbólico de la obra. En su versión más contemporánea, este valor requiere un acercamiento más profundo del espectador y lo conduce a un mundo ambiguo, mágico y al mismo tiempo, cotidiano en sintonía con nuestra vida contemporánea.
Con la presencia Cielo Mejías, artista plástica nacida en Necochea con residencia actual en Tandil, se completa grupo de expositoras. Ya en su propuesta “Medio Bailando, Medio Volando”, una serie de dibujos y esculturas que tuvieron su lugar privilegiado en el espacio Alejandra Perotti de Buenos Aires, se pudo apreciar su predilección por una figuración estilizada en pequeñas esculturas, dotadas de una sensibilidad y expresión profunda.
Por su parte, Christian Vogrich, nació en Tandil, es autodidacta y comenzó a dedicarse a la pintura desde el 2000. Hasta la actualidad desarrolla su obra artística de manera ininterrumpida. Ha participado en muestras colectivas, salones y concursos de pintura a nivel local, provincial y nacional. En esta ocasión planteó una vista de la peatonal, con paleta cálida y pequeños acentos de interés, que mantiene la frescura de la realización al aire libre.
El Mumbat, agradece por este medio a todas las personas, empresas, comercios, instituciones, prensa y público que colaboraron y acompañaron esta jornada artístico-cultural, que tuvo como objetivo el deleite y la comunicación entre artistas y espectadores.
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