Oficialismos a prueba
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El país celebra hoy sus elecciones nacionales para definir quién será el presidente durante los próximos cuatro años. Es un día feliz, y la mayoría de los argentinos lo vive con entusiasmo.
Una de las razones que tiene el pueblo para celebrar es que desde 1983, con la recuperación de la democracia, es la séptima ocasión consecutiva en la que vota para definir el nombre del máximo mandatario nacional.
En el ambiente dominguero se percibe que los ciudadanos se preparan. Organizan el horario en que irán a la escuela donde les toca, con quién y en qué. Muchos asisten en familia, y padres e hijos, hermanos, sobrinos, primos, conversan en la cola antes de emitir su sufragio.
En la fiesta cívica de este 2011, y tras el ensayo general de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, los oficialismos vuelven a ponerse a prueba.
Para los tandilenses, además de las candidaturas a nivel nacional de Cristina Kirchner y provincial de Daniel Scioli, es similar el caso del intendente Miguel Angel Lunghi que va por un tercer mandato.
Es un gran plebiscito sobre las gestiones que han conducido los destinos de la ciudad, la provincia de Buenos Aires y la Argentina durante el último período. Y los habitantes podrán confiar en los mismos o probar con otros funcionarios, lo importante es tener la posibilidad de ejercer el derecho a elegir.
Muchas cosas han cambiado en estos años en lo que respecta a las campañas proselitistas y a las prácticas durantes los comicios. Uno de los aspectos positivos es que se han bajado los decibeles en cuanto a las agresiones entre los candidatos. Hoy los cuestionamientos pasan por la ideología y los proyectos, dejando al margen la intimidad de los futuros gobernantes.
En paralelo, cada vez participa mayor número de votantes, un indicio de confianza en el proceso electoral. Además, las autoridades de mesa están preparadas para que ancianos y personas con capacidades motrices o visuales puedan hacer valer su derecho a elegir.
Este cambio se vio en las escuelas el 14 de agosto pasado, cuando muchos adultos mayores se acercaron a votar sin estar obligado. Tal vez, sólo para darse el gusto de sentirse resarcidos por aquellos años oscuros en los que tuvieron vedadas sus opiniones.
En unas horas comienza otra fiesta democrática. Es bueno creer en la importancia de participar. Es deseable tener conciencia de que cada voto vale. Y es importante ser respetuoso de la postura del semejante.
Que vote bien, y hasta después de la veda…
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