Ollanta Humala y Keiko Fujimori cruzaron acusaciones en busca de los últimos votos en Perú
Los dos candidatos tenían previsto cerrar formalmente sus campañas anoche, con sendas concentraciones en el centro de Lima y con la convicción de que cualquier hecho puede resultar decisivo para influir sobre un electorado que hasta ahora ha demostrado una intención de voto muy pareja, según ratificaron las últimas encuestas.
Aunque legalmente ya no se pueden difundir sondeos dentro de Perú, los directores de las cinco principales encuestadoras coincidieron hoy, en una conversación con la prensa extranjera, en señalar que la intención de voto está en situación de empate técnico (cuando la diferencia entre la adhesión a uno y otro es inferior al margen de error de la investigación).
Aun cuando se supo extraoficialmente que las firmas Ipsos-Apoyo y CPI registran a Fujimori en ventaja por 51 a 49 por ciento de los eventuales votos válidos, sus directores, Alfredo Torres y Manuel Saavedra, advirtieron que debe considerarse empate.
Idéntica tendencia sostuvieron Giovanna Peñaflor, de Imasen; Fernando Tuesta, del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica; y Manuel Torrado, de Datum. “Nunca antes el país estuvo tan polarizado y dividido en dos partes iguales”, señaló Tuesta.
Fujimori y Humala completaron anoche sus campañas en el interior del país, con discursos en los que no ahorraron acusaciones por hechos presentes y pasados.
El candidato nacionalista, que hasta hace un par de semanas aparecía más relegado en los sondeos, repuntó gracias a la utilización en su campaña del caso de la esterilización forzada de cientos de mujeres durante el gobierno (1990-2000) de Alberto Fujimori, padre de Keiko, y también al apoyo de más de un centenar de escritores, liderados por los célebres Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique.
Anoche, en Cusco, Humala sostuvo que no había “escuchado” las disculpas de Keiko por el caso de las esterilizaciones, pero subrayó que, de todos modos, “hay un daño irreparable que no se va a poder solucionar en la campaña electoral”.
Asimismo, el líder nacionalista y candidato de la coalición Gana Perú denunció que en Chachapoyas, en la región amazónica, se estaban repartiendo cédulas de votación ya marcadas a favor de Fujimori.
La candidata del partido Fuerza 2011 desestimó la imputación de fraude y acusó a Gana Perú de tener “un doble discurso”.
“Por un lado (el congresista electo y vocero de Humala, Daniel) Abugattás señala que respetará los resultado, pero, por otro lado, en Amazonas ya ha habido miembros de Gana Perú que están denunciando a Fuerza 2011 por un supuesto fraude”, dijo Fujimori en su acto en Trujillo, donde ensayó unos pasos de baile junto a su esposo.
Por otra parte, Fujimori recibió ayer a los ex candidatos presidenciales Pedro Pablo Kuczynski (tercero en la primera vuelta del 10 de abril), Luis Castañeda (quinto) y Juliana Reymer (novena), y también a Mercedes Aráoz, quien en enero renunció a ser la postulante oficialista para suceder al presidente Alan García.
“Tenemos que tener un gobierno de amplia convocatoria, que busque la unidad y la reconciliación; un gobierno de concertación”, dijo Fujimori, quien agregó que sus visitantes son personas que “tienen mucho que aportar al país” y que tienen en común con ella “el querer trabajar y servir”.
Por más que Aráoz no pertenece formalmente al Partido Aprista Peruano (PAP) gobernante, su identificación con el presidente, a quien acompañó como ministra desde el comienzo de su mandato, en 2006, y hasta diciembre del año pasado, pareció dar razón a los políticos y los analistas que sospechan que, aunque legalmente está obligado a mantenerse neutral, García ve con mejores ojos a Fujimori que a Humala.
Con más significación protocolar que política, García recibió esta mañana a los jefes de las misiones de observadores electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, respectivamente el ex canciller argentino Dante Caputo y el eurodiputado español José Salafranca.
De todos modos, la mayor amenaza a la normalidad del balotaje no proviene de las autoridades electorales, que aprobaron holgadamente el examen en la primera vuelta, sino de la prolongada protesta antiminera en el sur del país.
Al respecto, la Asociación Civil Transparencia consideró que tres provincias (Chucuito, Yunguyo y Puno) y tres distritos de otras dos provincias (Carabaya y San Antonio de Putina), todas del departamento Puno, presentan “riesgo electoral”.
El departamento Puno es, desde hace casi tres semanas, escenario de una dura huelga contra la actividad minera, que incluye el bloqueo del acceso a algunas ciudades y de los pasos fronterizos con Bolivia, y también la amenaza de impedir la normalidad de los comicios.
Si bien el gobierno central garantizó el acto electoral, e incluso ya desplazó hacia esa zona efectivos de fuerzas armadas y de seguridad, no debe descartarse que, por temor a disturbios, la concurrencia a las urnas sea menor a la habitual.
Puno es uno de los principales bastiones electorales de Humala, que en la primera vuelta obtuvo en ese departamento 62,7 por ciento de los votos contra apenas 15,6 por ciento de Fujimori.
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