Olvidado, el arroyo Langueyú huele mal y deja al desnudo las promesas incumplidas
El expediente será tratado hoy en la Comisión de Producción y Medioambiente, donde el concejal del Frente para la Victoria Eduardo Ferrer propondrá enviar notas al Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS) y al área municipal para que procedan a realizar las inspecciones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“El Municipio y la Provincia, ambos responsables, deben actuar con celeridad para solucionar los problemas de los vecinos”, sostuvo el legislador que recibió la demanda de la barriada.
En la carta, los habitantes de la zona indicaron que “a pesar de las gestiones realizadas por los gobiernos municipal y provincial, para el saneamiento del arroyo en cuestión, persiste en la actualidad contaminación atmosférica (olores nauseabundos) producto de efluentes cloacales y fabriles. Hay también presencia de basurales a cielo abierto, y la proliferación de roedores, agravándose en los períodos estivales”.
Por este motivo, exigieron que “el Municipio, a través del organismo que corresponda, controle y haga los estudios adecuados a las empresas que tiran los desechos sin tratar al curso del arroyo Langueyú”.
Además, pidieron la instalación de contenedores de basura y la parquización de las márgenes del curso de agua, “lo que redundaría en el disfrute cotidiano de todos los vecinos de la zona” y “debemos decir también que ha quedado inconclusa la terminación de la granza en la calle Ameghino entre Labardén y Rosales”.
Por último, expresaron que “invitamos a los funcionarios a acercarse a la propiedad perteneciente a La Serenísima para que puedan comprobar la falta de higiene del terreno y la necesidad de la apertura de la calle Pasteur dentro del predio”.
Urge terminar las obras
Ismael Abdala vive en Labardén al 2500 hace más de 50 años. Referente nato del barrio, históricamente se puso al frente de los reclamos por el saneamiento del curso de agua, viajó a La Plata junto con autoridades municipales y discutió en varias ocasiones con los funcionarios. Cansado de tantas promesas, abandonó las gestiones. A pesar de su desazón, volvió a describirle a El Eco de Tandil los inconvenientes que padece la barriada.
El principal problema es “la falta de terminación de la obra que se había comenzado” hace más de tres años. “Se ha hecho algo. Viajamos a La Plata, conseguimos el puente (sobre Darragueira) y un pequeño dragado de dos cuadras desde la ruta hasta Labardén. Se cortaron los árboles que había pero no sacaron las raíces, entonces los árboles ya están tan grandes como antes”, enumeró.
Advirtió que “en poco tiempo va a volver a convertirse en un tapón” de plantas y basura, lo que ha provocado la inundación de las viviendas ubicadas a la vera del arroyo. Incluso, algunas todavía sufren el ingreso del agua, cada vez que llueve fuerte.
“En la parte que fue dragado ya no se junta la basura porque corre el agua. De Labardén hasta Chapaleofú, en toda esa zona, sí. Era el segundo tramo que tenían que sacar los árboles y dragar, pero es una obra que quedó paralizada”, lamentó.
El convenio contemplaba que el Municipio aportaba el combustible, insumos y el mantenimiento y la Provincia proporcionaba las herramientas. Los vecinos fueron testigos de que la draga permaneció más de un año “tirada” en un predio cercano al curso de agua, donde le robaron los vidrios y la batería, entre otras partes.
Tras concretar las tareas sobre unos doscientos metros y rectificar dos o tres curvas del arroyo, “ahí quedó todo”, lamentó Ismael Abdala.
Además, manifestó que “lo esencial es terminar de sacar las curvas, los montones de tierra que tenemos, que es un nido de ladrones porque todos los que roban en el barrio disparan para ahí atrás, se esconden y nadie los busca. Es un tema de seguridad también”.
Agregó que comunicaron esta problemática a los concejales María Haydée Condino y Juan López y se comprometieron a limpiar y desmalezar. “Yo no sé cuáles son los motivos de ellos para no hacerlo”, cuestionó.
Para los vecinos más cercanos es imperiosa la necesidad de limpiar el cauce, extraer los árboles de raíz y rectificar las curvas, como la de Argerich y Pasteur donde las viviendas se inundan unos 80 centímetros cuando llueve fuerte.
“Los árboles tienen que sacarlos porque lo único que hacen es juntar las bolsas de basura y hacen de contención. No sé cuál es el motivo por el cual no se terminó”, dijo el primer habitante del barrio.
Las fábricas
La barriada afirmó que hay empresas que desechan sus desperdicios en el arroyo y pidió que las autoridades municipales y provinciales realicen las correspondientes inspecciones en las industrias alimenticias.
Abdala describió que “los olores no son del arroyo, son de una cámara que tiene La Serenísima, a la que tienen que echarle un líquido que dicen que es muy costoso para que neutralice toda esa grasitud que se junta en la parte de arriba, que es la que produce olor. Cuando hace un poquito de calor o cuando sopla el viento del norte, es insoportable”.
Promesas incumplidas
Abdala recordó que Alejandro Bonadeo anunció que la vera del arroyo iba a ser parquizada, en una recorrida realizada en septiembre de 2010. Antes, Gino Pizzorno había anunciado una propuesta similar y los vecinos se comprometían a mantener el espacio verde.
El proyecto buscaba generar un lugar de esparcimiento, como ocurre en otros lugares del país, pero además rescataba el único tramo de arroyo que no está entubado.
“Desgraciadamente, mientras no sea saneado para terminar con la contaminación que tiene, porque hay distintas clases de elementos que contaminan, nunca va a ser así”, lamentó apostado cerca de la rivera.
El proyecto que cumplió tres años de demora
El jueves 2 de septiembre de 2010, hace poco más de tres años, el intendente Miguel Lunghi anunciaba la ejecución del proyecto “Rivera del Langueyú”, que comprendía la parquización de las márgenes desde Beiró hasta la Ruta 30.
Un equipo periodístico de este Diario acompañó en una recorrida por el lugar al jefe comunal, el secretario de Obras Públicas Mario Civalleri, el director de Parques y Paseos Alejandro Bonadeo, el responsable de Vialidad Guillermo Alassia, el entonces director de Servicios Lino Fernández y concejales del radicalismo.
La propuesta buscaba desarrollar, en cinco tramos, la limpieza y parquización de las márgenes desde el entubamiento –ubicado sobre Beiró- hasta la Ruta 30. En toda la extensión, se generaría un amplio espacio verde público para erradicar los roedores y los basurales espontáneos, dos de los principales focos de infecciones que han despertado quejas de los vecinos durante años.
El nuevo espacio, que se llamaría “Rivera del Langueyú”, iba a demandar por parte de la comuna una inversión de 300 mil pesos, que se sumaban al millón que sí construyó el Gobierno provincial a la altura de Darragueira.
En ese momento, los funcionarios le explicaron a este Diario que la estrategia era “encajonar” el arroyo a través de la parquización para lograr que tenga más caudal y evitar que se diseminen los sauces que invaden las márgenes.
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