Otra vez, por robo de cables, desde hace seis días están incomunicados en el barrio Arco Iris
Vecinos del barrio Arco Iris hace seis días que permanecen incomunicados, luego de que desconocidos robaran parte del tendido de cables de telefonía que atraviesa esa zona de la ciudad.
El problema es recurrente, también se da en otros barrios alejados del centro de la ciudad, en el marco de una modalidad delictiva que afecta a las empresas proveedoras, pero que además deja sin servicios a los consumidores.
La reiteración de los hechos ha generado que los vecinos empiecen a calcular cuántos días deberán permanecer sin teléfono e internet: hasta 10 días contó ayer una de las vecinas, que hace poco tiempo contrató uno de ellos.
?El problema comenzó el sábado, cuando a la mañana quise conectarme a internet con mi hija y no pudimos? contó a El Eco de Tandil Candelaria, una de las vecinas que ya pidió a la empresa que repare la situación.
Si bien al principio pensó que se trata de un problema que sufría en su vivienda, el panorama cambió a las pocas horas, al cotejar la situación con otros vecinos de la popular barriada.
?Después empezamos a hablar con el resto de los vecinos y ahí nos dimos cuenta que ninguno tenía teléfono ni internet, entonces es todo el barrio el que se quedó sin servicio, otra vez por el robo de cables?, agregó la vecina.
Ella y otros habitantes del Arco Iris se contactaron con la línea 0-800 de la proveedora, pero la solución demora en llegar.
?Siempre pasa lo mismo, te atiende una persona que te dice una cosa, después hablás con otra que te dice otra, pero a veces pasan diez días hasta que reponen el servicio? se quejó, preocupada por la incomunicación.
Se trata de muchas familias, el barrio tiene un locutorio al que concurren aquellas que no tienen otra posibilidad de comunicarse, pero el robo de los cables los afectó a todos por igual.
?En el locutorio no pueden hacer nada desde el sábado, porque los fines de semana no tienen gente para reparaciones, pero ya es miércoles y hasta ahora no lo han reparado?, insistió la mujer.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUn fenómeno de la inseguridad
Todo ilícito se da en el marco de una economía ilegal: están quienes roban los cables porque existen quienes los comercializan, pero el Estado sólo interviene sobre el que roba, pero no sobre quien genera la demanda del metal.
A fines del año pasado, la Usina Popular y Municipal de Tandil SEM se quejó por nuevamente haber sufrido un importante robo de cables. En esa oportunidad se vio afectada la obra que la empresa está ejecutando en el Parque Industrial. El ilícito fue advertido al concurrir personal a continuar con los trabajos correspondientes.
El tema llegó al Ministerio de Seguridad. La modalidad delictiva ?provoca un considerable perjuicio a la Usina? le indicó esa entidad al Ministerio, tras la sucesión de los robos que se profundizaron.
A través de una nota enviada a esa cartera bonaerense, la Usina se quejó porque había sufrido en escasos meses el robo de unos 50 kilómetros de cables del tendido eléctrico, en diferentes sectores de la ciudad.
Un delito ?globalizado?
El precio internacional de metales como el cobre o el aluminio se ha disparado en los últimos años a partir de la demanda proveniente de países necesitados de materia prima. Y países gigantes como India o China tienen una urgencia tan grande que termina impactando de manera directa en la fijación de precios.
Esta situación redundó en un incremento notorio en el robo de cables, algo que por lo pronto no parece tener una solución inmediata y que reporta pérdidas millonarias a las distintas empresas distribuidoras de energía eléctrica en el país.
Tal vez lo más importante sea la regulación de las chatarrerías o como sucedió tiempo atrás, el control riguroso de la salida del país de los materiales robados.
En el año 2006, el Ministerio de Economía decidió la extrema medida de cancelar las exportaciones de desperdicios de cobre y aluminio. La idea había sido suministrada por el entonces ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián, ante la ya marcada tendencia al robo de cables de la vía pública.
El fenómeno es mundial. No hace falta más que recorrer internet y se comprobará inmediatamente que en poblaciones de España, Alemania, de países de Europa del este o México, ocurre algo similar con los tendidos de cables eléctricos.
Un reciente informe de compañías eléctricas de la región chilena del Maule indica que desde septiembre del año pasado a la fecha han sufrido pérdidas por más de 3 millones de dólares en robo de cables.
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