Otra voz gremial pide ?cautela y responsabilidad?, y defiende la fuente de trabajo de los canteristas
Convocado por El Eco de Tandil, Carlos Reyes, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), expuso la actualidad del sector en el orden local tras el dilatado conflicto entre el Gobierno nacional y el sector agropecuario. El dirigente habló de una lenta reactivación, pero también señaló irregularidades en distintas empresas, como Ronicevi, a la que acusó de ?hacer daño? a los trabajadores.
Pero en determinado momento, desde su rol en las 62 Organizaciones, inclinó el diálogo decididamente hacia la situación de los empleados canteristas, y cargó con dureza contra los preservacionistas, que ?quieren las sierras a costillas del hambre de las familias de los trabajadores?.
-¿Cómo está el sector metalúrgico local luego del parate que trajo aparejado el conflicto con el campo?
-En líneas generales estamos tratando de recuperar un poco de lo que se perdió durante los cuatro meses de conflicto con el campo. En ese tiempo se paralizó un poco la actividad a nivel local, hubo una retracción, pero de a poco estamos repuntando.
-¿Cuál es hoy la principal preocupación a nivel gremial?
-Una preocupación que tenemos es que algunas empresas, por esos días, dejaron de hacer los aportes. Y eso nos afecta muchísimo en relación a la obra social del trabajador.
-¿Tiene números en cuanto a cómo afectó el conflicto a la actividad?
-Mire, eso fue de acuerdo a las características de cada ciudad. Tandil es autopartista, y no tenemos tanta vinculación con la fabricación de maquinarias agrícolas, como otras provincias. No se sintió tanto la retracción en cuanto a horas de trabajo, por ejemplo, pero no faltó mucho, porque no ingresaba materia prima y las piezas terminadas no podían salir a destino. Fue una situación muy seria.
-Ronicevi sigue estando en el ojo de la tormenta…
-Lamentablemente, Ronicevi sigue como siempre, haciéndole daño a los trabajadores y a los ex trabajadores. La empresa sigue produciendo, pero sigue pagando lo que le da la gana, no se respeta el convenio colectivo ni se permite la libertad sindical. Nos tienen vedado el ingreso a las autoridades del gremio, y tienen a la gente atemorizaba, pagando la mitad de lo que les corresponde. Le doy un ejemplo: Hace un año falleció un trabajador, y su esposa tiene que cobrar un seguro de vida, pero no puede porque no le entregan la documentación. Ronicevi, descaradamente, se lo niega. Estas barbaridades no sé hasta cuándo van a seguir.
-¿Está al tanto de los últimos acontecimientos que se dieron en la planta?
-Me enteré por los medios. Parece mentira que trabajadores que quedaron en la calle en el 2000 tengan que hacer todo lo que están haciendo para poder cobrarse la indemnización. Es una barbaridad.
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Las canteras, en escena
?Vemos con mucha preocupación lo que está pasando con las canteras. Creo que no se puede hablar tan livianamente respecto al trabajo de la gente. Hay que hacer una evaluación muy profunda de eso. Hay un número muy importante de trabajadores involucrados, sea directa o indirectamente. Creo que están muy equivocados los que atacan esa fuente de trabajo?, soltó en un tramo del diálogo en relación a un tema central de la agenda política de estos días.
-Desde su óptica, ¿cómo debería ser el abordaje del asunto?
-Soy partidario de que primero deben solucionar el problema de las fuentes de trabajo. Después, que se ocupen de las sierras, que son hermosas. Los felicito por su lucha, pero no a costillas del hambre de las familias de los trabajadores. Además, me da bronca porque mucha de la gente que ataca a esas fuentes de trabajo no vive de la actividad de la industria, sino que tiene sus sueldos del Estado, sea nacional, provincial o municipal. Entonces, seamos serios y responsables.
-¿Participa de las mesas de debate en torno a la expropiación o reconversión?
-Lo he transmitido a los muchachos de Aoma, solidariamente. Yo estuve acompañando a los muchachos cuando el senador (Néstor) Auza invitó al gremio a dialogar. Expuse este punto de vista, y también lo he planteado ante el Ministerio de Trabajo. Hay que ser muy cautos con ese tema. Porque nosotros la hemos pasado bastante mal, no se olvide que el 2001 y el 2002 están todavía cerca, y hubo muchos puestos de trabajo que se cayeron. Entonces, no jorobemos.
-Pero se barajan alternativas que contemplen a los trabajadores…
-Hay que hacer un debate serio. No podemos dejar de pensar en la gente, que prácticamente nació en esos lugares, con padres y abuelos que han trabajado también en las canteras. Resulta que hoy llegan algunos que no saben lo que es levantarse a las cuatro de la mañana para ir al trabajo y ganarse el pan con el sudor de la frente.
-Se desprende entonces que no cree en la reconversión. Digo, en que un canterista de toda la vida pueda trabajar en un proyecto turístico…
-Yo tengo mis dudas. No puedo opinar sobre lo que piensan los trabajadores canteristas, pero me parece un poco difícil que puedan adaptarse a otra actividad. Ojalá surja algo positivo de la iniciativa de Auza para proteger al trabajador.
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