Otro salto de calidad
Cuesta hablar de que un tenista consagrado y de probada jerarquía como Juan Martín Del Potro debe aún rendir exámenes y sortear pruebas de calidad.
Pero el fin de semana, el ahora número 6 del mundo estuvo frente a uno muy exigente. En sí, la serie ante los checos en la velocísima carpeta de Ostrava lo era para todo el equipo argentino.
Pero más aún para ?Delpo?, dada la ausencia de Nalbandian, el líder más influyente que ha tenido el equipo nacional en los últimos 25 años. Ante ese contratiempo, el de esta ciudad se erigió en comandante indiscutido de los albicelestes y el obligado a conseguir sus dos puntos de single para dejar con vida a su escuadra.
La cadera maltrecha del cordobés dejó a Del Potro ante un desafío de esos que bien pueden marcar a fuego una carrera. Cierto es que a través de su incipiente recorrido en el campo rentado el tandilense ya hizo ?pata ancha? en Roland Garros, llegando a semifinales, el US Open y el Abierto de Australia (cuartos de final en ambos) y dejando su sello en los Masters 1000 con victorias sobre Andy Murray y el mismísimo Rafael Nadal. Pero todo en el circuito, en el cual si pierde, pierde él, no el país.
En Ostrava, Del Potro debía dar otra muestra de carácter al verse obligado a ?ponerse el equipo al hombro? y contentar al país tenístico sacando adelante una empresa para algunos quimérica.
Además, en su vuelta a la Davis, arrastrando la premisa de dejar atrás el momento más oscuro de su carrera, vivido en aquella fatídica final de Mar del Plata ante España, en la que ni siquiera pudo perder en la cancha.
El viernes, con la baja de Stepanek, la misión se simplificó, pero no por ello su soberbia actuación, en el marco de un partido imprescindible para su equipo, debe pasar desapercibida. Del Potro, el argentino más beneficiado por el taraflex colocado por los checos, impuso su potencia ante un Ivo Minar que intentó infructuosamente sacar tajada del ?palo por palo? y sufrió la diferencia de ritmo y jerarquía entre ambos, no en vano denunciada por el ranking. Así, el tandilense, sin incurrir en las lagunas frecuentes que suelen verse en partidos al mejor de cinco sets, se llevó su punto sin dejar dudas.
Hasta ahí, era cumplir con lo previsto. Lo más exigente quedaría para el domingo.
Y ese día, el dirigido por Davín volvería a aparecer en todo su potencial. Del otro lado estaba Berdych, el mejor de los locales y avezado en la superficie.
Sin permitirse un solo game ?de estudio?, el tandilense impuso condiciones desde el inicio mismo, quebrando el servicio rival sin ceder puntos en el juego inicial. Un saque que rozó la perfección, un drive confiable y en la medida de lo necesario contundente y el revés de siempre dibujaron una producción sin fisuras; sólo opacada por un pasaje de nerviosismo a la hora de cerrar el segundo set.
Las dos victorias sin ceder un solo set ratifican el enorme bagaje tenístico de Del Potro y a la vez certifican una solidez mental imprescindible para convivir con continuidad en las esferas de élite.
Desde lo colectivo, ?Tito? Vázquez o quien encabece un nuevo proceso podrá manejar la certeza de que con este Del Potro y un Nalbandian que logre regresar en su nivel, habrá equipo con chances concretas de ganar en cualquier país y superficie, por lo que el sueño de levantar la ensaladera podrá volver a verse muy cercano.
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