Pablo Giorgelli, jurado de Tandil Cine, habló del desafío del trabajo a realizar
Pablo Giorgelli nació en Buenos Aires en 1967 y estudió en la Universidad del Cine. Realizó numerosos seminarios y talleres con destacados profesionales de medio cinematográfico y teatral. En el ámbito profesional, ha combinado su trabajo en documentales, televisión, publicidad y teatro con la docencia desempeñando su tarea en distintas partes del mundo.
“Las Acacias” es su ópera prima en el largometraje de ficción y fue multi premiada durante la Semaine de la Critique del festival de Cannes y por la Camera D´Or a la mejor ópera prima de todo el festival. “Las Acacias” se estrenó comercialmente en numerosos países como Francia, Inglaterra, Noruega, España, Grecia, Irán, Canadá, Estados Unidos y Brasil, entre otros y ha recibido más de treinta premios. Actualmente Giorgelli se encuentra preparando su próximo largometraje titulado “Invisible”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Cómo se siente de haber sido convocado a participar como Jurado de Tandil Cine?
-Muy contento, es un honor que hayan pensado en mí. Lo acepto con gusto y responsabilidad, sabiendo de antemano lo que implica: por un lado disfrutar de la fiesta cinematográfica que significa un festival, entregarse y vivirla al máximo. Por otro lado, hay que estar dispuesto a ponerse el “traje” de jurado y asumir de antemano que uno va a cometer una injusticia: no hay películas “mejores” o “peores”.
Además, me encanta venir a Tandil. Siempre que podemos, venimos con la familia, es nuestra segunda casa.
-¿Cómo ve las propuestas de este festival?
-La selección de la competencia me resultó interesantísima y no había visto casi ninguna de las películas que tendremos que evaluar junto a mis compañeros de jurado. Y también me pareció muy interesante la selección de películas fuera de competencia. Estoy viendo otras además de las siete que tenemos que juzgar.
La labor de jurado
-¿Qué significa para usted desarrollar el trabajo de jurado?
-Es raro; con mi película “Las Acacias” me tocó vivir muchas veces todo este asunto de las competencias del lado del que espera. Luego me tocó estar del otro lado del mostrador y fui jurado muchas veces, en festivales muy grandes como Cannes y en festivales más pequeños, en distintos países como Serbia, Brasil o España y siempre me siento algo incómodo como jurado. Hay algo antinatural en el hecho de poner a competir películas como si fueran caballos. Pero, como decía antes, los festivales son reductos sagrados para la gente que ama el cine y para las películas que se hacen con las tripas. Son espacios de celebración y encuentro. Por lo tanto hay que apoyarlos y defenderlos a capa y espada, mucho más en esta época donde los canales de exhibición para este tipo de películas han desaparecido prácticamente. Así que, siempre que se pueda, hay que estar presente, cumpliendo el rol que a uno le toque. Así que ahí estaremos, eligiendo con toda honestidad y, por supuesto, con la plena conciencia de estar cometiendo un total acto de injusticia.
-¿Qué aspectos se tienen en cuenta al evaluar las películas en competencia?
-Imagino que cada uno tendrá sus métodos para elegir, pero para mí, el instrumento que tengo en cuenta para evaluar, es el mismo que utilizo cuando voy al cine normalmente: la emoción. Me importa qué me pasa al ver una película, y diría que la evaluación principal pasa por ahí. Luego miro otros aspectos tal vez, más técnicos, pero siempre elijo desde lo que me pasa a mí, desde la emoción. Se trata de lo que me gusta, lo que me conmueve. Hace tiempo entendí que la mejor manera y la más honesta de juzgar lo que hacen otros es esta: subjetiva, arbitraria y personal.
Aprendizajes y proyectos
-Hace un tiempo dijo que siempre busca maneras de seguir aprendiendo sobre cine, ¿ser jurado de un festival competitivo es una manera seguir formándose?
-Sí claro, es muy nutritivo también, ésa es la parte que uno se lleva. Ves películas que no verías de otro modo, y luego tenés que pensar y hablar sobre ellas con tus compañeros de jurado y no siempre, lógicamente, estás de acuerdo con el otro. Así que esa discusión también es muy enriquecedora. Uno crece, profesionalmente hablando, luego de participar de un festival. Reafirma cosas, supera o descarta otras, elige, redefine el rumbo. Uno, como director, relaciona todo lo que ve, lo que escucha o lo que piensa sobre el cine con lo que uno mismo hace.
-Ya está trabajando en su segunda película.
-Sí, estoy preparando mi próxima película que voy a filmar, si todo va bien, en abril del año próximo. Se llama “Invisible” y cuenta algunos días de la vida de Ely, una chica de 17 años que queda embarazada inesperadamente.
Equipo de jurados
Además de Pablo Giorgelli, Tandil Cine también cuenta con la participación de otros cuatro jurados: Juan Sasiaín, Mauricio Riccio, Javier Campo y Anabel Bonani.
Juan Sasiaín es diseñador de imagen y sonido por la Universidad de Buenos Aires y realizó estudios de actuación, creatividad, narración oral y dramaturgia. Ha desarrollado su profesión en docencia, investigación, teatro, televisión, publicidad y cine. Su ópera prima, “La Tigra, Chaco” fue galardonada en numerosos festivales internacionales incluyendo el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y Festival de Leipzig. En el 9no. Tandil Cine recibió los galardones premio del público y premio mejor dirección. Su siguiente producción, “Choele” fue premiado por Sadaic a mejor música original, entre otros. Dirigió el videoclip “Lullaby” de la banda alemana William’s Orbit.
Mauricio Riccio Comenzó su formación en la escuela de cine de Rosario y se especializó en dirección de fotografía en el SICA. Durante su estadía en México, se desempeñó como primer asistente de cámara en numerosas producciones. Algunas de ellas son “Ambar”, “Dos crímenes”, “Salón México”, “Un mundo raro” y “The bride of the sea”.
En Argentina se desempeñó como director de fotografía en “El investigador de ciudades”, “El mal del sauce”, “Tiempos menos modernos”, “Quién mató a Bebe Uriarte” y “Socios por accidente”, entre otras. Además cuenta con cerca de 150 comerciales fotografiados. Actualmente, vive en Buenos Aires y es miembro adherente de la Asociación de Autores de Fotografía Cinematográfica Argentina.
Javier Campo es investigador en cine, doctorando en Ciencias Sociales (UBA), becario del Conicet, codirector de la revista Cine Documental, profesor de estética cinematográfica (Unicén), autor de cine documental argentino. Entre el arte, la cultura y la política y compilador de cine documental, memoria y derechos humanos, entre otras publicaciones.
Ha sido guionista de films y series documentales. Además es council member de la Film Studies Section en la Latin American Studies Association y miembro de la Asociación Argentina de Estudios de Cine y Audiovisual. Actualmente se desempeña como docente en el nivel terciario y universitario.
Anabel Bonani estudió realización audiovisual en la Facultad de Arte de la Unicén. Ha realizado diferentes cortometrajes, como “Sans souci”, “Día de trabajo”, “Kurache”, “Viracocha”, “Das gute aus dem süden”, “Lao”. Fue programadora del Tandil Cine en 2009 y tallerista del voluntariado universitario “El lenguaje audiovisual y la promoción de los derechos humanos en contextos de encierro”, y del ciclo Linterna Mágica por los barrios de Tandil.
Actualmente se encuentra trabajando en Minka, un proyecto de financiación colectiva que busca hacer 10 videos en alta calidad a diez bandas de Tandil y la región. También se encuentra realizando el montaje del video clip “Campos de cristal”, del músico Javi Punga.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios