Padres de Hijos con Adicciones afirman que en ?Tandil no se habla de drogas? por ?vergüenza?
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A través de un comunicado, el Grupo de Padres de Hijos con Problemas de Adicciones cuestionó la postura de María Marino, responsable del Servicio Zonal de Promoción y Protección de los Derechos de Niños/as y Adolescentes, quien había descartado que en Tandil se necesite un centro de rehabilitación para jóvenes.
El debate comenzó el 12 de noviembre pasado, cuando este grupo, junto a varias instituciones, realizó la jornada “Comunidad, familia y consumo de drogas”, en la que disertaron profesionales de la Comunidad Terapéutica Programa San Ignacio, procedente de Pilar.
En ese ámbito, el grupo de padres había destacado la importancia de que Tandil conozca la problemática de las drogas y el alcohol, “porque es más común de lo que se cree, que a los padres en principio les cuesta asumir la realidad y luego no saben cómo actuar”.
Consultada por este Diario, días después María Marino consideró que en esta ciudad no es necesario un centro de rehabilitación, ya que se cuenta con el CPA y un espacio en Olavarría. Por el contrario, marcó que para que un tratamiento sea exitoso es indispensable que el adicto esté dispuesto a seguirlo.
Los padres le replicaron que si sus hijos “hoy están realizando un tratamiento fuera de Tandil es porque acá no encontraron las respuestas ni las acciones necesarias. No estamos hablando de los profesionales, sino del mejor tratamiento. Nuestros hijos han tenido terapias individuales con psicólogos, psiquiatras y han concurrido al CPA y todos las tratamientos han fracasado”.
En segundo término, cuestionaron que “cuando estamos frente a una enfermedad, lo primero que hay que hacer es difundir para prevenir, cosa que no se está haciendo. La gente no sabe qué es la adicción y mucho menos qué consecuencias trae. Por eso, desde el Grupo de Padres queremos que se empiece a hablar de esto para que todos sepamos de qué estamos hablando”.
En este sentido, manifestaron que “una de las madres comentó que su hijo comenzó a consumir en el año 2005, pasamos por seis psicólogos, dos psiquiatras y un neurólogo, aparte del tratamiento en el CPA. Lo internamos en una comunidad abierta y se fue. Hoy está terminando su rehabilitación en una comunidad de puertas cerradas. Lo mismo afirmó otra madre cuyo hijo tuvo que ser internado en la misma comunidad cerrada”.
Por otra parte, los padres cuestionaron que “se vieron pocos psicólogos en la jornada” y aseveraron que “María Marino también estuvo, por eso nos sorprendió que dijera que se enteró por los medios”.
Sobre la adicción, recordaron que es una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud y que “el adicto no puede dejar de consumir porque su mente y su cuerpo se lo piden, ya no tiene conciencia de lo que hace, se olvida lo que sucede y en una gran proporción comienzan a delinquir”.
En esa línea, descartaron que las internaciones compulsivas no funcionen, como había dicho la funcionaria provincial: “Una persona adicta no puede ni quiere iniciar un tratamiento, porque le gusta consumir drogas, por lo tanto es muy difícil que funcione un tratamiento con una terapia una vez por semana y mucho menos una internación en una comunidad abierta de donde se va cuando quiere”.
Agregaron que “el mensaje tiene que ser claro: Hay gente que por su grado de adicción puede querer internarse en una comunidad abierta y otros que ni siquiera pueden decidirlo. Y aquellos que, producto de la adicción han cometido delitos, o están en situación de riesgo para sí o para otros, judicializados, no pueden ir a comunidades abiertas, porque al sistema judicial se le debe garantizar que no pueda irse cuando quiere”.
Además, reclamaron que se trabaje en conjunto y que los profesionales se especialicen en adicciones. “Esto le puede pasar a cualquiera… En Tandil no se habla de drogas, porque todavía la gente tiene vergüenza, piensan que no le pasa a todo el mundo, pero no es así… Lo que tienen que hacer los padres es no sentirse culpables, sí responsables y actuar en consecuencia”, sostuvieron.
Por último, cuestionaron que “cuando uno trabaja desde el Estado, cobra un sueldo y debe mantener su trabajo, es difícil hacer una autocrítica, porque hay otras cuestiones en juego… Pero si está todo tan bien, ¿por qué hay cada vez más chicos que consumen y toman alcohol? ¿Por qué los padres no encuentran respuesta? Toda la droga que se secuestra en Tandil ¿a quién va dirigida?”.*
El superar las drogas
implica apoyo familiar
Por otro lado, aconsejaron a otros padres que “no se dejen estar, los adictos son muy buenos manipuladores y nos hacen creer que pueden salir solos, que está todo bien y prometen no consumir más. Mientras tanto, la familia se convierte en un caos”.
También señalaron que “no se puede salir sin ayuda terapéutica especializada, y las comunidades abiertas no son para todos, sólo para los que están de acuerdo en internarse”.
Desde el grupo, que trabaja desde 2005, indicaron que no hay estadísticas oficiales de los adictos en Tandil, y advirtieron que “los chicos empiezan con marihuana y alcohol, y siguen con pastillas y cocaína. A partir de ahí no hay retorno sin tratamiento”.
Para cerrar, afirmaron que se puede salir de la droga, aunque “es un largo camino, con mucho sacrificio, fuerza de voluntad y el incondicional apoyo familiar y de profesionales especializados”.*
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