Papá Noel y los Reyes están complicados para reunir las golosinas que regalan en los barrios
El matrimonio Galavert, con catorce hijos, contribuyó a poblar Villa Aguirre. Hoy, diez de los descendientes –casados y con familias propias- siguen en la zona, con sus trabajos y sus vidas, pero además organizan dos caravanas solidarias para que los niños del barrio pasen unas fiestas fiestas.
Es que hace unos siete años, a cuatro de los hermanos varones se les ocurrió disfrazarse de Papá Noel y los Reyes Magos para salir en una camioneta a repartir golosinas. Sus patrones y un benefactor –quien falleció- colaboraban con los caramelos, chupetines y alfajores. Luego se sumaron algunos comerciantes de la zona como la empresa Martínez Goya.
La desaparición del principal colaborador condujo a las mujeres de la familia a iniciar una campaña entre distintos comercios para que los apoyen con golosinas. Pero este año no han logrado reunir cantidad suficiente para que cada chico tenga su recompensa.
En las caravanas del 24 de diciembre y del 5 de enero por Villa Aguirre, La Unión participan los hermanos Galabert, sus hijos y sobrinos, que también colaboran para armar las bolsitas con los dulces. A cambio, reciben cientos de muestras de amor y agradecimiento.
Menos dulces
y más chicos
Este año la colecta de golosinas arrancó “mal”, porque las mujeres de la familia Galavert no cuentan con apoyo institucional a la hora de pedir donaciones aunque siete años respaldan su tarea solidaria en un lugar por donde no pasan Papá Noel y los Reyes.
“La verdad es que no hemos tenido respuesta de ningún lado todavía”, confió Patricia Galavert, quien ya recorrió los comercios de la zona, y se mostró preocupada “porque cada vez hay más chicos acá”.
Y agregó que “nosotros empezamos a salir porque nos dimos cuenta de que acá no pasa nadie, no vienen a repartir juguetes. Hace muchos años venían a la plaza y ahora, si vienen, hacen un sorteo. Hay muchos chicos que se quedan sin juguete, terminan llorando, vuelven a su casa sin nada”.
También explicó que optaron por abundantes bolsitas de golosinas porque si algún niño queda sin juguetes “sería como partirle el corazón a una criatura”.
Por este motivo, necesitan donaciones de caramelos, aunque sea de una bolsa grande de donde salen diez y así las ayudan a armar los regalos. La alternativa es llevar las donaciones a Basílico 1869 o llamar a los teléfonos 153-58687 (Patricia) o 155-12118 (Claudia).
Además se puede colaborar con dinero en efectivo y la familia Galavert presentan las boletas para rendir los gastos. De este modo, la primera vez que Martínez Goya colaboró compraron el traje de Papá Noel, que antes armaban de forma precaria. En Reyes, los hermanos se disfrazan con las cortinas de sus casas.
Repartiendo
más alegría
Estas dos caravanas se viven con gran intensidad en el barrio porque los chicos se amontonan alrededor de la camioneta, contentos, emocionados. Luego llegan todos corriendo y esperan a que regresen a Basílico al 1800 para sacarse fotos con Papá Noel y los Reyes Magos.
En cuanto al recorrido, salen de Basílico al 1800, van hasta el barrio La Unión, La Tandilera y la zona del ex Iser, para regresar a la casa de la familia Galavert y terminar la fiesta con fotos y saludos.
En 2010 armaron unas mil bolsitas para cubrir a todos los chicos y hace 7 años, cuando realizaron la primera caravana, tenían unas cuatrocientas.
A esta altura están preocupadas “porque el año pasado muchos comercios del barrio donaban una bolsa de chupetines o una bolsa de caramelos, y este año te dicen que no. No sé si es la cuestión económica o es la gente, que cada vez está más dura”, expresó Patricia Galavert.
Y su hermana Claudia agregó que “lo único que se les puede pedir es que se les abra un poquito el corazón”. Entre todos se puede hacer feliz a los chicos que viven al norte de la Ruta 226, sin distinguir a quienes pueden de los que no tienen nada. *
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