Para el dirigente de Camioneros ?no se puede seguir haciendo la voluntad de dos gremios?
“Fractura me parece que no es la palabra correcta. Sí estamos atravesando una etapa, una situación de normalización de algo que era irregular”, dijo Abel de Negri, secretario general de la delegación Tandil del Sindicato de Choferes de Camiones al analizar la situación de la CGT local.
Consideró que “no es tan así” que el conflicto se haya desatado a partir de la intención de incorporar la militancia política en la central sindical.
“Que algunos compañeros usen como excusa y digan que esto se fracturó por este motivo, yo no lo comparto. A mí me parece que esta situación de normalización se tendría que haber hecho hace un montón de tiempo y nunca se cuestionó a Marcelo Marcovich, sí se cuestionaron algunas cosas, algunas gestiones que se hicieron, pero no a la persona”, señaló.
Criticó que “algunos salen a hacer declaraciones de cualquier cosa y no les gusta, pero lo que tendrán que entender es que no se puede seguir haciendo más la voluntad de lo que digan dos gremios”.
Por otra parte, resaltó que en el último plenario –celebrado el martes pasado-, unos dieciocho gremios resolvieron por unanimidad a favor de avanzar en la normalización.
Sobre las quejas de ciertos sindicatos que no participaron, expresó que “nosotros no estamos en condiciones de convocar, lo debería haber hecho el que hasta el momento era el secretario general (Marcelo Marcovich). Nosotros nos autoconvocamos; pero, de todas maneras, en la última autoconvocatoria se firmó en el acta el nombramiento provisorio de seis gremios para gestionar el tema de la normalización y el lunes se estaría elevando una nota a Buenos Aires para que la CGT nacional haga todos los trámites necesarios para concretar el proceso de normalización”.
También anunció que la semana entrante se notificará por escrito a cada uno de los gremios que están adheridos a la CGT sobre el orden del día y los temas que se van a discutir en la asamblea.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailArgumentó que las diferencias “tienen que ver con una situación que ya se viene planteando desde hace más de un año atrás; se vienen criticando algunas decisiones que se están tomando con el uso de la institución y no se comparte gran parte de eso, pero no está relacionado al conflicto Filardi ni a lo que está pasando con la CGT a nivel nacional. Tiene que ver con el desgaste de una situación que hace mucho tiempo que se viene planteando”.
-¿Cuáles son los puntos que no han convencido de esta gestión?
-Por ejemplo, la mesa de producción (Consejo del Trabajo y la Producción), donde se sentaba la CGT. Ahí hay disconformidad y se viene haciendo un planteo desde hace un montón de tiempo. Lo que algunos gremios planteaban es que esto se pusiera a consideración del plenario de secretarios generales y hubo algunos compañeros que siempre se resistían a hacer esto. En el último plenario donde estuvo Marcelo Marcovich se puso a consideración y por mayoría se decidió que en las condiciones o en los términos que se venía manejando o planteando ese tema, no se iba a estar más.
-Si se decidiera por mayoría o hubiera más de una lista, ¿cómo se ve usted como secretario general de la CGT Tandil?
-No sé… Si llegara a suceder eso, con una inmensa responsabilidad como la que todos los días tomamos en el gremio. Nosotros creemos, y la voluntad de muchos de los compañeros, por no decir la mayoría, porque somos diecisiete o dieciocho gremios los que coincidimos en absolutamente todas las cosas, es que el objetivo principal y fundamental después que se normalice esto es buscar todos los mecanismos necesarios que hagan falta para arreglar el edificio que está muy deteriorado y sinceramente hace falta para que cumpla muchas funciones.
-¿Cuáles serán los próximos pasos para determinar las autoridades?
-Estamos elevando el lunes a la Confederación General del Trabajo la nota, personalmente se lo vamos a entregar al secretario general a nivel nacional y en función de eso luego tendremos instrucciones a través de qué compañero o qué secretaría se canalice, que seguramente debe ser la de Interior. Después tendremos que seguir discutiendo, porque en las dos últimas reuniones autoconvocadas nos pusimos de acuerdo y seguramente de ahí surgirá alguna voluntad, una lista y, posiblemente, algunos compañeros que consideran que no quieren estar formarán una lista y se irá a elecciones.
-Si todos coinciden en que era necesario regularizar la situación de la CGT, ¿por qué se ha llegado a este ida y vuelta mediático?
-Porque parece ser que algunos compañeros se tienen que poner los pantalones largos, tienen que madurar de una vez por todas. Estas son discusiones que tienen que quedar de puertas adentro de la institución. Sobre todo creo que son los que no están dispuestos a un cambio, los que prefieren y quieren que sigan las cosas como están.
Pero, por ejemplo, hay un centro de formación que lo consiguió la CGT nacional, que es una gestión buena dentro de la anterior conducción que por supuesto que es admirable. Ahora, el problema es que hay dos cursos, uno de mecánica y el otro de electrónica, y no hay dónde poder realizarlo y hay muchos trabajadores o familiares que lo quieren realizar. Hay un montón de cosas para cambiar y discutir.
Creo que los compañeros que salen a traslucir esto afuera, con cierto enojo y ponen como excusa que se está politizando, creo que son los que realmente no quieren que esto cambie y quieren que esto siga como viene sucediendo hace mucho tiempo y no es la forma. Si se enojan, que se enojen; acá somos todos grandes. No hay obligación de participar dentro de la CGT. Creo desde lo institucional y lo personal que cuando uno participa dentro de la CGT tiene que ser con un cierto grado de compromiso.
-Si fuera secretario general, ¿tomaría una postura a favor de incluir la política en la entidad?
-Es necesario que se discutan absolutamente todos los temas. Nosotros desde Camioneros veníamos planteando muy claramente que dejemos los tabúes de no discutir, porque a la CGT no hay que ir a tomar mate, hay que ir y discutir absolutamente todos los temas que tengan que ver con los trabajadores y la vida institucional de cada organización gremial.
La postura es que las cosas hay que discutirlas y cuando no haya un consenso, no haya un punto de encuentro entre los gremios, que se haga bien soberano como corresponde y que se ponga a consideración del plenario, que en definitiva es la decisión de la mayoría de los gremios. Creemos que para que esto sea bien democrático tiene que ser así: discutir, la mayoría de las organizaciones gremiales deciden y no la voluntad de uno o dos gremios como se vino haciendo hasta ahora.*
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