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Para el titular nacional de la Economía Social, en las dificultades “siempre se vuelve al asociativismo”

En el día internacional de las cooperativas, reflexionó sobre la acción por el clima. Mario Cafiero consideró que la solidaridad es una necesidad y reveló que en Argentina el 9 por ciento del PBI pertenece a la economía social. En Tandil, cada vez más personas se asocian y las entidades llamaron a reflexionar en relación a la consigna.

El Eco

El sábado se celebró el Día Internacional del Cooperativismo, fecha que se conmemora desde 1995. El lema elegido este año por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) es “Las cooperativas y acción por el clima”.

En Argentina, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, ejerce las funciones que le competen al Estado en materia de promoción, desarrollo y control de la acción cooperativa y mutual. Su presidente, Mario Cafiero, conversó con El Eco de Tandil y reflexionó sobre la fecha.

A su parecer, más allá del marco de la pandemia, lo que salvaría al país es que la cultura argentina volviera al asociativismo, que es lo que tuvo siempre, pero que en los últimos 40 años fue corrido por “una ola neoliberal que planteó que sólo a través de egoísmo e individualismo íbamos a salir adelante”.

Cabe resaltar que el asociativismo es tanto una facultad social de los individuos como un medio de sumar esfuerzos y compartir ideales a través de la asociación de personas para dar respuestas colectivas a determinadas necesidades o problemas. Así, ante este concepto, aseveró: “La solidaridad es una necesidad no una utopía”.

“Es necesario volver a esa etapa asociativa que tuvieron nuestros abuelos y libertadores, porque todas las luchas del pueblo cuando fueron asociativas resultaron muy exitosas. Siempre en las dificultades es cuando se vuelve”, analizó.

Estado, capital privado y economía social

Por otro lado, contó que desde el Inaes están promoviendo la creación de mesas en todos los lugares, para poder desarrollar un vínculo entre todos los sectores de la economía social, como las cooperativas, las mutuales, los clubes, las organizaciones sociales y hasta los propios sindicatos. “Creemos que este conglomerado de economía social tiene un rol importante, porque es el tercer motor de un tren que ayudará a que la Argentina se pueda acomodar”, sostuvo, y detalló que en primer lugar se encuentra el Estado y en segundo, el capital privado.

Cafiero aseguró que desde la pandemia cambió todo. Ahora están trabajando con los medios que disponen y, en este sentido, resolvieron que las nuevas matrículas de cooperativas se realicen de manera virtual, asumiendo el compromiso de no tardar más de un mes en otorgar ese derecho a quienes quieran asociarse.

Además, mencionó que han puesto en marcha el Banco de Proyectos de la Economía Social, para que cada planteo sea puesto en consideración y puedan buscar su financiamiento o acercarse a otras agencias del Estado, como en casos de obras públicas, viviendas o agencias de comunicaciones, que puedan trabajar con las cooperativas.

Según reveló, se calcula que alrededor de 16 millones de argentinos están asociados a alguna cooperativa, mientras que otros 12 millones a alguna mutual y más de 20 millones son socios de clubes. “Además, se estima que toda la economía social representa aproximadamente un 9 por ciento del Producto Bruto Argentino”, expuso.

La acción por el clima

En Tandil son varias las entidades que trabajan de manera asociativa y, de hecho, han revelado que en el último tiempo debido a la situación pandémica que afecta a todos, son cada vez más las personas que se acercan para sumarse a la economía social y popular.

Desde el Movimiento Evita se anexaron a la celebración en pos de un cooperativismo sostenible y amigable con el medioambiente. Destacaron su compromiso en el impulso de diferentes unidades productivas para la generación de nuevos puestos de trabajo en la ciudad, con el objetivo marcado de encaminarse hacia un modelo económico orientado a la comercialización de productos de la economía popular.

“Para nosotros también es sumamente importante que toda nuestra actividad esté alineada al cuidado del medioambiente y nuestras prácticas colaboran en este sentido”, manifestaron. Como uno de los ejemplos más tangibles señalaron el trabajo que vienen desarrollando desde la cooperativa El Laurel, encargada de la limpieza y el saneamiento del arroyo Langueyú y Ramal H de la ciudad.

Finalmente, invitaron a los ciudadanos a reflexionar y tomar conciencia para que cada uno desde su lugar haga su aporte para mermar “las graves consecuencias del cambio climático”.

En otro término, los trabajadores de Consuma Dignidad, el programa de Economía Social y Solidaria de la Unicen que ofrece productos locales, articularon con la Cooperativa de Recuperadores Urbanos para acercarle materiales reciclables recogidos a través de sus clientes y así avanzar hacia una ciudad con más reciclaje, solidaridad y trabajo cooperativo.

De esta manera, cada vez que reparten los pedidos reciben cartón, papeles, plásticos, metales, tetrapack, sachets de leche y yogurt, además de frascos y vidrio en general, que son procesados por los recicladores del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).

Con la misma intención, las Promotoras Ambientales de esta misma cooperativa, llevaron a cabo el sábado, en el barrio ProCrear, Vivot y Dufau, la dinámica conocida como Puntos Azules Barriales, que consiste en acercar bolsones para que los vecinos depositen sus deshechos reciclables. En esta oportunidad, la primera luego del inicio de la cuarentena, lograron reunir unos 200 kilos de materiales, según reveló Ailen Acosta, una de las promotoras. “Hubo muy buena respuesta del barrio y la idea es repetirlo una vez al mes”, contó.

¿Sabías qué?

Desde el Programa de la Economía Social y Solidaria de la Secretaría de Extensión de la  Universidad Nacional del Centro (Unicen) adhirieron a la celebración y se sumaron a las reflexiones de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI).

“Nuestra casa común está en peligro. Hay modos de producción y consumo que agreden constantemente a la naturaleza. No es mucho el tiempo que tenemos para revertirlo. Debemos actuar ahora, con nuestros valores y principios como bandera, para demostrar a escala global que es posible desarrollar una economía con inclusión social y protección de los recursos naturales,” sostuvo Ariel Guarco, presidente de la ACI.

En este contexto, brindaron una serie de datos para acercar profundidad al análisis propuesto en el cuidado del medioambiente.

-En la ciudad de Tandil, en la Cooperativa de Recuperadores Tandil-MTE, unos 90 trabajadores recuperan más de 40 toneladas mensuales de residuos con destino de reciclado, que de lo contrario sería más material acumulado en el relleno sanitario.

-La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzó las 408 partes por millón en 2018, el valor más elevado en tres millones de años. Desde 1990, las emisiones mundiales de CO2 han aumentado en casi un 50 por ciento.

-Unos 800 millones de personas, es decir, el 11 por ciento de la población mundial se encuentran en una situación especialmente vulnerable ante los efectos derivados del cambio climático, como las sequías, las inundaciones, las olas de calor, los fenómenos meteorológicos extremos o el aumento del nivel del mar.

-Las cooperativas lideran la lucha contra el cambio climático.

Los números de la economía social del país

16 millones de personas están asociados a cooperativas

12 millones de personas están asociadas a mutuales

20 millones de personas están asociadas a clubes

9 por ciento del PBI argentino pertenece a la economía social

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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