Para Ersinger, el Gobierno no quiere poner límites al avance de los graffitis en la vía pública
En diálogo con El Eco de Tandil, el edil recordó que desde el bloque que integra ya se presentaron dos proyectos, uno en marzo pasado y el otro después. Ninguno de los dos avanzó “quedaron cajoneados”, afirmó, y cree que inclusive todavía “no se mandaron a archivo, pero no avanzaron”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSobre el primer proyecto presentado, explicó que planteaba “la promoción del arte joven desarrollando el talento de los que lo tengan, para que puedan encontrar un lugar sostenido por el Municipio para poder desarrollar ese talento”, por un lado.
“Y por el otro, planteaba la sanción cuando te pescaban infraganti por el sistema de cámaras de seguridad, el accionar de la policía, o inclusive a través de la presencia de agentes municipales que podrían circular de noche y controlar el movimiento nocturno, el tema de los escapes libres, la alcoholemia y demás, también detectar este tipo de actos vandálicos”, mencionó.
“Una vez que lo pescaban infraganti tenían que mínimamente reponer el daño, eso es lo que proponía o propone el proyecto que, como mínimo, como sanción tengan que reponer el daño al estado anterior de que lo hubieran afectado”, explicó.
Sin embargo, Ersinger afirmó que “la respuesta, que vino con un informe bastante extenso de la Secretaría de Legal y Técnica -adonde lo mandó el Ejecutivo- fue que recomendaba no aprobar ese proyecto de ordenanza por varias razones, pero una era que los vecinos de Tandil, la comunidad, ya está protegida por las leyes que están vigentes y configuran el graffiti como un daño que tiene una penalización”.
“El problema es que evidentemente hay algo que no funciona porque si estamos protegidos, es raro que cada vez estén graffiteando más cosas”, subrayó.
Sin decisión
Aseguró así que “la situación no mejoró nada, o sea, lo que hizo la Municipalidad en respuesta al pedido, al reclamo y al proyecto que presentamos, fue crear Arte Joven, un programa que empezó a funcionar hace más o menos tres meses, y que están respondiendo de alguna manera a la primera parte de nuestro proyecto que era la de dar soporte, un lugar, materiales para que algunos de estos chicos quieran estar ahí, talleres, que los mismos graffiteros más conocidos le dan a los pibes, pero de cualquier forma nosotros estamos convencidos de que también es necesario invertir para el futuro, pero no es una solución para el presente”.
“Porque -fundamentó- está bien, hay que educar, pero sabemos que el resultado de esa educación lo vamos a ver en 10 años o en 15, y hoy por hoy, nada, o sea que en definitiva cuál es la decisión para tratar de frenar esta modalidad: ninguna, no hay una decisión, no hay nada. Estamos invirtiendo el tiempo y el esfuerzo en las generaciones futuras. Hoy, cero, y eso es lo que nosotros vemos mal”.
El concejal del Frente Renovador advirtió además que “lo que estamos viendo es que ahora los pibes empiezan a ser más osados y pintan en alturas, se trepan a un segundo o tercer piso de un edificio y pintan la medianera del edificio de al lado, entonces, uno viene circulando por la calle y ve un graffiti arriba a 15 ó 20 metros de altura, exponiéndose a tener un accidente que seguramente puede ser fatal, entre cables, seguramente de noche. ¿Y? Nadie hace nada”.
El segundo proyecto
Seguidamente, Ersinger recordó “el segundo proyecto que presentamos, que era la creación de una cuadrilla anti graffiti, como la de la Comuna 2 de Buenos Aires, en su momento había venido Facundo Carrillo, el presidente de la comuna, y nos contó cómo estaba funcionando en Recoleta”.
Detalló que “tienen un presupuesto de 50 mil pesos mensuales y una cuadrilla con una hidrolavadora de alta presión y están haciendo la limpieza inmediata de los frentes para que esto no avance, y les está dando resultado. Van eligiendo cuadras que son las más pintarrajeadas, las van limpiando y las pintan después con una pintura antigraffiti, y la verdad es que les da una protección, entonces la próxima graffiteada se limpia más fácil”.
En Tandil, contó que “propusimos lo mismo nosotros acá, habida cuenta de que no prosperaba el primer proyecto y tampoco, eso está no sé dónde, queda estancado porque tiene que haber una decisión política en esto, cuando la decisión política es no hacer nada, obviamente es la situación que estamos viviendo”.
Un Gobierno sin límites
Lamentó entonces que “la decisión es no hacer nada, la respuesta para los pibes es: `Muchachos la calle es de ustedes, hagan lo que quieran´. Entonces cuando vos sos Gobierno, entre otras cosas, está bien, podés llevar tu gestión haciendo cosas lindas que a todo el mundo le gustan, pero gobernar también implica hacer cosas que por ahí no son tan lindas, como controlar”.
“Porque -culminó- el control evidentemente significa poner límites y es lo que este Gobierno no quiere hacer, no pone límites, porque -enumeró- hay que controlar la nocturnidad, entonces hay que ir a los boliches y empezar a controlar cuánta gente entra, si se venden bebidas alcohólicas, y si entran menores; hay que controlar las construcciones clandestinas, y las habilitaciones. Eso es gobernar, no solamente las cosas lindas. Esa es la decisión política que critico que para mí es una característica de este Gobierno: no controlar”.
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