Para José ?Pepe? Scioli, su hermano tiene ?paciencia? por todos los argentinos
Ya en campaña, estuvo en Villa Aguirre junto a los candidatos a concejales Nilda Fernández y Fabián Grasso, donde entraron en contacto con vecinos. “Tandil es uno de los distritos que más ha crecido en los últimos años, pero tiene una calidad de crecimiento bastante desbalanceada desde el punto de vista de la periferia y lo que es puntualmente el casco (urbano)”, consideró Scioli.
Y agregó que “es indudablemente un distrito muy rico donde hay que ver de qué manera el Intendente, por quien tengo la mayor de las consideraciones, integra la parte nueva con la parte vieja y la parte periférica. Es todo un desafío enorme en la urbanización de Tandil”.
Para Scioli, este crecimiento desigual “tiene que ver con una problemática de toda la provincia de Buenos Aires. Esto de haber perdido el federalismo tiene que ver con que quizás viene gente de otras provincias a instalarse a la provincia de Buenos Aires, a lugares ricos como es Tandil, en búsqueda de mejor calidad de vida y a veces no encuentra su lugar y se producen crecimientos demográficos en lugares donde no están preparados”.
Cierre
agitado
Con respecto a la sorpresa de la presentación del intendente de Tigre, “Pepe” Scioli indicó que “la irrupción de Massa es un aporte importante. Lo que nosotros sostenemos es que es una lista filokirchnerista. Indudablemente, el oficialismo tiene una lista ultrakirchnerista que está representada por Martín Insaurralde y tiene una lista filokirchnerista que tiene claramente una impronta kirchnerista encubierta”.
Argumentó que “el segundo en su lista inscribió su partido dentro del Frente para la Victoria: Felipe Solá hasta hace dos o tres meses también era ultrakirchnerista y se hizo opositor ahora, para la elección. El caso de De Mendiguren, que fue presidente de la Unión Industrial Argentina, hasta hace muy poquito era ultrakirchnerista y también está dentro de la lista”.
Colocó a Francisco de Narváez como un claro opositor, que “no se disfrazó circunstancialmente para esta elección. El viene sosteniendo que el país se ha desbalanceado”.
También resaltó que “más allá de destacar las buenas políticas públicas que tiene el Gobierno en derechos humanos, la Asignación Universal por Hijo, la conformación de la Corte Suprema, hay muchísimo para mejorar. No es que hay que refundar la Argentina: hay algunas cosas que profundizar y otras que definitivamente hay que modificar”.
Llamó a poner un límite en lo legislativo, porque “el Gobierno impulsa leyes que nada tienen que ver con los problemas de la gente” como el blanqueo de capitales o el acuerdo con Irán.
Scioli sostuvo que “no pensamos en otra cosa que ganar la elección para tomar la presidencia de la Cámara de Diputados y que ningún funcionario de turno que estuvo teñido de algún hecho de corrupción pueda hacerse el distraído; para que la Justicia tenga las manos desatadas para hacer lo que tenga que hacer y para que los medios de comunicación no estén supeditados a si les dan una pauta para que le puedan o no abrir un micrófono a un oficialista o a un opositor”.
La política
y la familia
En cuanto al escenario local, indicó que la conformación de las listas es una construcción más allá de 2013, que “tiene una clara impronta tandilense” y destacó “la calidad humana y profesional de Mario Bracciale”, que encabeza la nómina de candidatos a concejales.
Descartó que puedan influir los titubeos que demostró el médico sobre el cierre del plazo para presentar las listas. “Tuvo que ver con sus cuestiones personales. Cuando sos candidato en una elección y más en una de estas características, que todo indicaría que va a ser muy dura, también uno tiene familia, hijos, una mujer, y a veces las decisiones no se pueden tomar unilateralmente”, justificó.
Agregó que “nosotros respetamos eso. Tuvimos muchas conversaciones con él en forma reservada. Dejamos que él manejara sus tiempos. Nos pareció una manera de respetarlo a él, que él hiciera también la consulta con sus seres queridos. Uno cuando entra en política no va solo, va con todo, con su mujer, sus hijos, sus nietos, y cuando se mete en la arena política te empiezan a limar y a pegar de todos lados”.
-Usted trajo el tema de la familia, tiene un hermano Gobernador y es probable que se convierta en senador por un espacio de la oposición, ¿cómo se maneja en esa situación?
-Creo que tenemos hoy mucha mejor relación como hermanos de la que teníamos cuando por 12 años lo acompañé en su carrera política. Justamente, creo que uno de los motivos de la decisión que me llevó a correrme del lado de él en ese momento era preservar el vínculo familiar.
Tengo una concepción de la política que no es todo en la vida. Para nosotros la política no es todo, y es como una película que un día comienza y otro termina y tenés que volver a sentarte a una mesa familiar con tus seres queridos y la vida continúa. Entonces, no lo vivimos como una cuestión de vida o muerte.
La verdad es que yo tengo una excelente relación, un profundo respeto por el techo de nuestra familia, además, nosotros no tenemos a nuestros padres. La verdad es que tengo un vínculo familiar muy bueno y hemos vuelto a hablar de política después de 2011.
-La mesa familiar es la mesa y después, ¿a cara de perro?
-Sí, pero a mí no me va a escuchar decir de él una palabra fuera de lugar, porque yo soy un agradecido en la vida. La verdad es que sería un desagradecido de mi parte si después de 12 años juntos yo tendría palabras fuera de lugar con él. Yo lo quiero, es mi hermano, y por sobre todas las cosas soy agradecido y le tengo un profundo respeto.
-¿Cómo imagina su situación en el Senado? Tienen teléfono directo, el Gobernador quiere sacar un proyecto… ¿Cómo se maneja eso?
-Estamos militando en lugares diferentes. En el caso de De Narváez, el bloque en la provincia de Buenos Aires ha votado en contra del revalúo fiscal, de la última ley de tierras, de un montón de proyectos que mandó el Gobernador al Legislativo y sin embargo, votó en contra.
Ahora, cuando tuvo que ponerse del lado del Gobernador para defender la institucionalidad se puso del lado de él, no puso por encima su carrera política. Se puso al lado de él como obviamente lo hago yo cuando lo tocan o lo descalifican o le faltan el respeto, que fue uno de los motivos también por los que me fui.
Hay cosas que acompaño y otras que no. No creo que todo esté mal ni que todo esté bien. Creo que hace un tremendo esfuerzo, como lo hace acá el intendente Lunghi también, frente a un Gobierno (nacional) que quiere tener la suma del poder público y en eso deja de lado la gente, sea un gobernador del mismo color político o de otro color político, o un intendente de otro color político. Eso le cabe a la generales de la ley: sea mi hermano o no lo sea. Y yo sé que a Lunghi le pasa exactamente lo mismo.
Ahora, hay políticas que coincido y políticas que no coincido. El tiene una forma de relacionarse y el umbral de la paciencia un poquito más alto que el mío, y yo lo respeto. Tenemos responsabilidades diferentes. El tiene sobre sus espaldas a 16 millones de bonaerenses y 40 millones de argentinos, porque en realidad cuando la provincia de Buenos Aires entra a temblar, el problema lo tienen todos los argentinos. Cuando hay una mala relación Provincia-Nación, la tienen todos los argentinos.
-No le gustaría estar en su lugar…
-No. La verdad que gustarme me gustaría, pero buscaría otra manera de relacionarme con el Gobierno nacional. Definitivamente. Creo que ese es uno de los puntos nuestros de no coincidencia, porque yo concibo la convivencia que se construye de las relaciones humanas, del respeto mutuo. Hay que tener un respeto por la investidura presidencial, pero también creo que la Presidenta tiene que tener respeto por los gobernadores, hacia los intendentes y, sobre todo, hacia la oposición. u
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