Para la jueza Carmen Argibay, ?la ley de cupo femenino no tendría que existir?
La jueza de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, María del Carmen Argibay, disertó anoche en el Aula Magna de la Universidad sobre violencia de género, en el marco de la Cátedra Abierta de la Mujer. Dejó definiciones sobre la problemática y, entre líneas, sobre la sanción de la ley de matrimonio igualitario que aprobó el jueves el Senado.
Ante una sala llena, Argibay se refirió en primer término, a raíz del reclamo con carteles de un grupo de los presentes, a la función de los magistrados: ?Nosotros no hacemos milagros. Los integrantes de la Suprema Corte de la Nación tenemos nuestros límites. Y no podemos estar aislados de lo que pasa en la sociedad. Somos ciudadanos que tenemos una misión?, dijo.
Luego abordó la problemática de género: ?Todos los días hay una mujer atacada. Y si la violencia es contra una mujer, lo más probable es que se crea que está mintiendo?, manifestó la ministra judicial.
Para Argibay, ?los hombres y las mujeres tienen que hablar de los derechos de todos, y así prepararán a las nuevas generaciones para cambiar?.
Entre una de las causas a la problemática, la jueza consideró que ?los hombres parecen tener miedo de que los estemos excluyendo?.
Y al respecto, se sumergió en la cuestión política y la constitución de las listas legislativas, en las que un tercio debe estar ocupado por mujeres: ?La ley de cupo no tendría que existir ?sostuvo?. En Jujuy todavía están peleando por tenerla?. Todo un mensaje sobre las construcciones sociales que obligan a la mujer a obtener un espacio, al menos, a través de una norma.
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Argibay, entre líneas y en consecuencia de su disertación sobre la violencia de género, se refirió a la ley de matrimonio igualitario. La jueza enfatizó que ?no se deben mezclar las ideologías?, y reparó en los argumentos de quienes se mostraron en contra del proyecto. ?Dicen que en la familia cristiana la mujer debe estar en la casa. Y los que no son cristianos, ¿por qué tienen que aceptar esa construcción? El Estado es laico?, sentenció.
Y agregó: ?La ley pocas veces manda. Y lo que permite hacer, uno lo hace o no, según su voluntad. Para eso debemos aprender a usar las posibilidades de poder elegir?.
La ministra también hizo alusión a los obstáculos que tuvo un pedido de aborto a una joven con debilidades mentales, embarazada como consecuencia de una violación. Este tipo de casos admiten el aborto, una excepción que está permitida desde principios del siglo pasado. ?Nuestros legisladores de 1922 tenían la cabeza mejor puesta que los de ahora?, ironizó la jueza.
Mayoría, pero
con reparos
La magistrada trajo a colación un caso real para sumergirse en la cuestión de género dentro del Poder Judicial. ?En Tribunales, le negaron un ascenso a una mujer que no se comprometió a no quedar embarazada por un período de tres años. Eso es una barbaridad?, dijo.
Y, con gráficos y estadísticas, expuso que en la Justicia la mayoría es mujer, pero el mayor porcentaje se encuentra en los cargos de menor rango.
La cuestión de género ?tiene que calar en la sociedad y en las propias mujeres, que están mayormente a cargo de la educación de los chicos?, afirmó Argibay, y cuestionó que ?las mujeres están dando exámenes todos los días para demostrar lo que valen?.
Por último, se refirió al famoso ?techo de cristal?, el tope que no se ve pero que la sociedad les hace sentir: ?Ya le hemos hecho varios agujeros. Y una vez perforado, es más fácil que se raje?, celebró.
Paciencia
La jueza abrió el juego a las preguntas del público tras la exposición. En ese momento, intervinieron familiares de menores que fueron víctimas de abuso sexual, quienes habían mostrado su disconformidad de la Justicia desde un principio del encuentro.
Argibay los instó a insistir con los pedidos, a seguir reclamando y a tener paciencia en la Justicia, aun con su poca celeridad; pero, sobre todo, llamó a no recurrir a la violencia, con lo que ató el consejo a la cuestión de género que tuvo como eje su visita a Tandil. ?Empecemos por reconocer que todos somos iguales, así se acabará la violencia?, cerró. *
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