Para la policía, el italiano asesinado era un capo mafia con un amplio prontuario
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Mientras siguen cumpliéndose los pasos policiales y procesales para con el único detenido por el crimen del matrimonio italiano, lo más relevante de las últimas horas vinculado al caso es que en fuentes policiales se confirmó la versión que daba cuenta que el hombre asesinado había formado parte de un peligroso grupo mafioso de Filadelfia (Estados Unidos).
Consultado durante el programa “Vení mañana” (Tandil FM 104.1), el titular de la jefatura Departamental -comisario inspector David Tifner- señaló que “tenemos una información de que estuvo purgando una condena en Estados Unidos por este motivo”.
Hacía alusión a un artículo publicado el 14 de julio de 1996 por el periódico ABC Sevilla que bajo el título de “Capo de la mafia de Estados Unidos detenido en un tren con destino a España” reflejaba un cable de la agencia Efe fechado en Roma.
Explicaba que “un destacado capo de la mafia estadounidense, afiliado al clan de John Stanfa, fue arrestado por la policía italiana en el puesto fronterizo de Ventimiglia cuando pretendía escapar en un tren que se dirigía hacia España”.
Añadía que se trataba de “Santo Antonio Bravata (43), nacido en la localidad italiana de Caccamo (isla de Sicilia), residente en Filadelfia (Estados Unidos), fugitivo de la justicia estadounidense desde hace dos años y acusado de haber intentado asesinar a dos capos de clanes mafiosos rivales de la Cosa Nostra americana”.
La publicación agregó en aquella oportunidad que para la policía de Estados Unidos, “el ítalo americano extorsionaba a los comerciantes de Filadelfia e intentó matar a los jefes mafiosos Ron Galati y Thomas Mazzoni, por orden de John Stanfa, para vengar la agresión sufrida por su hijo, Joseph, en 1993”.
John Stanfa –según Wikipedia- fue declarado culpable de múltiples cargos en 1995 y está cumpliendo cinco cadenas perpetuas consecutivas.
La investigación
Consultado acerca de la labor específica llevada adelante tras el descubrimiento de los cuerpos sin vida de Antonio Bravata y de su esposa Francesca, el comisario inspector David Tifner explicó que “cuando uno toma conocimiento de un hecho de esta naturaleza, lo primero y principal que uno hace es ir al lugar del hecho. En un principio pudimos descartar que el robo haya sido, es decir que no se trataba de un “Homicidio en ocasión de robo”, sino que se trataba de una cuestión personal”.
Añadió que “en esos casos hay que empezar a buscar sobre el entorno de los fallecidos y sus actividades. Determinamos que se trataba de una persona dedicada al préstamo de dinero, por lo que focalizamos nuestra tarea específicamente en esa cuestión comercial”.
Tifner dijo que tras el trabajo de la Policía Científica, “constatamos la existencia de cámaras de seguridad. Una vez que se hicieron los peritajes pudimos acceder a ellas, previo cortar la filmación. Tomamos conocimiento que podía filmar de cinco a tres días anteriores”.
Acciones clave
El máximo jefe policial regional afirmó que de la filmación surgió que “el miércoles a las 10.12 se observó el ingreso de una persona que se acomodaba algo entre las ropas, la que se retiró a las 12.30, sólo, sin que nadie le abriera la puerta”.
Especificó que “primero salió a abrir la puerta con una llave que no era la correcta, luego volvió con otra y se alejó del lugar”.
Confirmó además que el sospechoso “se había cambiado parte de su vestimenta y se había sacado la botamanga de un pantalón que tenía colocado. Teníamos una apreciación muy puntual del hecho y de quién se había tratado, máxime cuando siguiendo la filmación observamos que a las 15 llegó una persona y tocó timbre. No fue atendida por nadie”.
Otro factor destacado es que “la filmación era de muy buena calidad y pudimos observar la cara del presunto autor del hecho, siendo reconocida esa persona por un efectivo de la SubDDI local que dijo conocerlo porque había compartido un viaje de pesca”.
Consultado sobre los próximos pasos, David Tifner señaló que “para nosotros el hecho está totalmente esclarecido y queda todo en manos de la fiscalía”.
Martín De Agostini ayer permanecía alojado en la comisaría Primera a disposición de la Justicia, en tanto que los cuerpos no habían sido entregados a sus deudos, ya que las víctimas “no tienen familiares aquí. Se deberá determinar si se entregan, se envían a la morgue judicial de Azul para enfriarlos o si se dispone directamente su entierro”.
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