Para Mariana Dátola la vida es pura música
Acerca de cómo se despertó su vocación, Mariana le contó a este Diario: “De chica solía encerrarme con un grabador y varios cassettes a cantar. El baño, la habitación y el living eran los escenarios posibles para hacer un despliegue artístico. Era bastante introvertida en la relación con los demás. A esa edad, la infancia, el refugio posible fue encontrar la liberación mediante el sonido, la música me acompañó siempre. A los 19 años empecé a cantar y desde ahí no he parado de buscarme en las canciones que me representan”.
-¿Cantar, para usted es…?
-Evocando a las palabras del poeta Héctor Negro, podría decir que "Uno sabe que cantando es más que uno. Y cantando quiere ser lo que no fue. Y en el canto está el misterio que a ninguno le parece que es ajeno y sabe bien. Y cantar es un abrazo, un vuelo, un sueño que se mete en el temblor de los demás. Y cantando por la vida somos dueños de esas ganas que tenemos de ser más".
Estos versos me identifican bastante en el significado que encuentro al cantar, a dedicarme con pasión en lo que hago. Con el canto he podido sacar de mí todas esas "otras" que tengo adentro, con las cuales trato de lograr una grata convivencia. Una no es sólo una sola voz, somos muchas historias que al entrar en contacto con las canciones, ellas solitas cuentan quien soy.
-¿Cuáles son sus ritmos preferidos?
-Empecé cantando rock argentino, bossa, jazz, fui por los blues pero me cansé de cantar en inglés, de no decir nada en lo que estaba cantando. Con esto quiero decir que muchas de las letras de blues tienen una sonoridad muy intensa pero en sí, sus letras no son lo que más me identifica. Tuve la necesidad de hablar y contar historias que me llenen de respuestas. Por suerte me metí con el tango y también con la música latinoamericana, pero siempre viajando por el borde orillero de la negritud musical. Siempre eligiendo aquello que rompa las reglas, porque todo arte tiene que provocar una revolución, y este acto debe ser primero en el interior de los intérpretes, para luego comunicárselo al público con hechos musicales.
Siento mucho respeto por los autores. Entrego mi voz y trato de serles fiel, por eso jamás podría cantar con pistas (música, acompañamiento grabado), ya que el cantante adquiere su formación gracias al contacto con los músicos. Esto es una realidad en la que uno tiene que decidir y tomar partido por el trabajo musical compartido con la gente que con dedicación llegan a poder ser grandes acompañantes. Tengo las mejores experiencias a lo largo de estos veinte años, he tenido el placer de ser acompañada por los mejores, y en esta ciudad tenemos muchísimos músicos excelentes.
-¿Cuáles han sido hasta ahora a lo largo de este tiempo sus experiencias y por ende el balance?
-En estos 20 años puedo decir que he recolectado todo tipo de experiencias, muy gratas, que se han ido afirmando también, con las elecciones que he hecho en mi vida. Creo poderosamente que la música como cualquier arte que se exprese, sana, cura toda pregunta sin respuesta. Para mí, mi vida no está alejada de mi profesión, van poderosamente unidas. Este arte lo manifiesto con visibilidad, con bronca, con amor, con tribulaciones, con deseos de un gran cambio en los demás, pero también principalmente en mi propia vida. No imagino dedicándome a otra cosa, no hay día en que yo no cante un verso o escuche música. Me queda el trabajo de la composición que es la tarea más difícil, pero ya, no tan lejana.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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