Para Oporto, ?la inclusión es calidad, en tanto que eleva la cultura general de la población?
“Tenemos que formar chicos individualmente felices y socialmente comprometidos con el destino de su patria”, expresó Mario Oporto, el director general de Cultura y Educación de la Provincia en diálogo con El Eco de Tandil e indicó que no tiene una “visión elitista de calidad” educativa sino de “calidad social”, que destaca a la inclusión como un factor fundamental que “eleva la cultura general de la población”.
Además, destacó el hecho de que la capacitación es el mayor reclamo que le hacen los docentes, no el salario, como se cree comúnmente. Y manifestó que “la escuela debe enseñar política”.
-Se ha hablado mucho de la calidad de la educación pública y muchas veces se la contrapone con el tema de la inclusión, ¿qué piensa al respecto?
-En primer lugar habría que conceptualizar qué es calidad. En una visión muy elitista de calidad, pensada desde la eficiencia y la individualidad, puede ser que se contraponga, absolutamente.
Pero en una visión de la calidad social, ya la inclusión es calidad en tanto que eleva la cultura general de la población. De todas maneras, por supuesto que hay un tema social e individual en la educación. La masividad genera debilidades en muchos resultados porque agranda el promedio; si yo educo a una elite privilegiada socialmente, seguramente voy a tener evaluaciones altas. Si yo incluyo a la totalidad y en la escuela participan jóvenes con diferentes dificultades sociales, hay más justicia pero al evaluar al conjunto seguramente el promedio va a bajar un poco.
Si la escuela rechaza antes de llegar, va a ser una gran escuela para pocos y, por lo tanto, la calidad también es cuestionable. En cambio, si uno incluye va a tener problemas en algún tramo de calidad individual, pero después va a ir logrando elevar el conjunto.
Hay que ser humilde, aceptar que todavía nos queda mucho por avanzar en cuestión de aprendizaje; queremos jóvenes que lean y escriban mucho mejor en su idioma para poder abordar otros lenguajes, una lengua extranjera y los lenguajes de las tecnologías comunicacionales. Queremos algunos jóvenes que salgan con vocación de científicos porque los necesitamos en la Argentina. También este pueblo necesita de artistas, pensadores y algunos profesionales, y necesitamos jóvenes muy comprometidos con la organización de su comunidad y por lo tanto, la escuela debe enseñar política, en tanto análisis del mundo contemporáneo y de la participación democrática y ciudadana.
-Usted afirma que hacen falta más modificaciones en el sistema educativo, ¿cuáles serían los cambios necesarios en pos de mejorar la calidad?
-Tenemos que seguir avanzando en la mejora profesional de los docentes. A medida que vayan mejorando los salarios vamos a tener docentes sin tantos cargos, vamos a poder tener directores de tiempo completo, y más especialistas apoyando a los directores en las escuelas.
Además, necesitamos mayor compromiso de las familias, que sepan que los chicos no tienen que faltar a clase, que tienen que llegar temprano, que hay un momento del día en el que hay que estudiar y apagar la televisión y la computadora, y afianzar en los chicos la idea de futuro, la idea de que estudiar es apasionante y que vale la pena.
Eso es un desafío cultural, que un chico salga de la escuela estando flojo en matemáticas, en física, en lengua es muy serio, muy grave y no lo podemos naturalizar o que tenga inglés durante 10 años en la escuela y no aprenda. Pero también hace a la calidad educativa chicos que sepan defender sus derechos, que sepan cuáles son sus obligaciones, que tengan conciencia latinomericana, que sean aptos para la industria, la producción, el emprendimiento, que sepan que un país es próspero cuando todos trabajamos. También son importantes los valores de fraternidad y compromiso. La verdad es que lo que uno tiene que formar son chicos individualmente felices y socialmente comprometidos con el destino de su patria.
-Los docentes piden mayor capacitación, ¿va a haber este año?
-En febrero hubo una optativa en la que se anotaron más de 30 mil docentes. Los docentes siempre piden en primer lugar el tema de capacitación, y eso es destacable y hay que decirlo porque después lo que se estigmatiza en la opinión pública es que de lo único que discuten los gremios docentes es de salarios, y no es así, es lo único que interesa hacer público pero discutimos muchas cosas. No es una crítica a los medios, porque ellos también reflejan las inquietudes y expectativas de la gente. Es una crítica a todos nosotros. La capacitación tal vez sea el más fuerte reclamo de los docentes.
-¿Cuál es el balance que hace de estos años como director de Cultura y Educación de la Provincia, incluyendo los aspectos positivos y negativos?
-Yo no miro lo negativo, miro los problemas. Lo negativo estará vinculado a mis incapacidades, tampoco miro lo positivo en tanto un exitismo que me haga hacer una larga lista de mis virtudes como gestor.
Creo que se ha avanzado mucho en estos años, creo que este Gobierno nacional va a estar entre los que más ha hecho por la educación en la historia argentina, y haber llegado al 6 por ciento del PBI y tener una ley de financiamiento es muy importante. Vivo en una provincia que es la que más destina de su presupuesto a educación, que es el 36 por ciento, pero prefiero ver los problemas que son seguir incorporando chicos a la escuela inicial hasta que no quede ninguno afuera desde los 3 años, bajar la repitencia en la primaria y la deserción en la secundaria; y que un chico cuando salga de la primaria, sepa leer y escribir bien y que el que sale de la secundaria pueda entrar al mundo del trabajo, universitario o terciario con solidez. Además, que haya docentes muy profesionalizados, que recuperen su autoridad académica, social y moral, y para eso hay que valorarlos profesionalmente.
También sé que hay cosas positivas, el record de matrícula universitaria habla de que no podemos juzgar a la escuela secundaria como tan mala. También habría que reflexionar sobre otras cosas, la continuidad desde el año 83 hasta ahora del sistema democrático no es sólo responsabilidad de la educación pero también debe hablar de que ésta es una educación que ha mejorado la formación cultural en ese aspecto.
A veces me sorprende que los que critican tanto a los dirigentes añoren la escuela que los formó, una escuela que tenía un aparente alto nivel y de la que estoy orgulloso pero que no pudo evitar un montón de crisis que la Argentina vio en el siglo XX. Hay que elegir la mejor tradición de esa escuela y orientarla hacia la adolescencia y si logramos hacer eso vamos a avanzar como país. *
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