Para Orbea, “el Gobierno ha abierto una red de casi cien CPA, pero no se da abasto”
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"La situación de Tandil es como en todo el país -remarcó Orbea-. Las drogas son un mercado y los mercados prácticamente sobretedeterminan las tramas sociales y de vez en cuando ocurren estas emergencias, donde una adolescente deja su casa y una serie de reclamos, de situaciones. Lo que sí es cierto y lo quiero destacar, en lo que a mí me concierne y a muchos colegas del CPA y de distintos lugares, estamos haciendo un grandísimo esfuerzo. Los estados no hacen esfuerzos, ponen o no ponen, gestionan o no gestionan, los que hacen esfuerzos somos los que estamos ahí, en la trinchera con las personas".
El profesional destacó que "el Gobierno ha abierto una red de casi cien CPA a lo largo de la provincia de Buenos Aires y sin embargo el mismo Gobierno reconoce que no se da abasto. Es decir, hay una escala geométrica donde los modos de intervención desde los gobiernos y desde la asistencia y la terapéutica, no logran circunscribir y captar la problemática porque permanentemente va excediendo. No lo digo como una justificación. Yo hace 15 años que estoy en esto, puedo jactarme de una sola cosa. Primero de haber visto miles de casos de toxicómanos, drogadictos, abusadores, adictos, dependientes, inyectantes, es el trabajo terapéutico mas difícil que hay más difícil que con el niño autista, porque en estos casos, el equipo terapéutico logra estabilizar el cuadro y logra pasar del autismo a una psicosis y allí tramitar la cuestión terapéutica en una realidad más posible y calculable que en la adicción".
"En el terreno de las adicciones no hay enfermos, hay enfermedades -sostuvo-. La persona que consume sustancias es porque de alguna manera lo ha elegido, por la pobreza, por el trabajo, por la neurosis, por los traumas, por las psicosis, porque le gusta. Eso es algo que gusta; la enfermedad no es algo que guste. Si vos mañana te agarrás una diabetes qué culpa tenés, ninguna. En cambio si vos agarras marihuana y después seguís con cocaína es porque te gustó. Entonces hay que responsabilizar a ese sujeto. Es cierto que detrás hay una trama y que a veces estos casos, sobre todo con adolescentes, son sintomáticos. No diría que hay una adicción, una toxicomanía, hay un cuadro de situación que ha estallado, que ha habido un acting y se da lo que tantas veces vemos: que el joven adolescente no encuentra dónde estar alojado ni en la casa ni en la escuela. No encuentra una morada, un lugar donde estar. Este adolescente púber decide hacerse él por su propia cuenta un lugar, entonces se fuga, ahí viene el acting, sale al mundo a hacerse un lugar. Se busca una relación con el mundo en el vacío, en un mundo que no ofrece ninguna garantía. Es la ley de la calle, no hay que promover esto. Pero cuando ocurre hay que encontrar algunas pistas para saber qué está pasando porque no podemos actuar. No podemos actuar internando compulsivamente estos casos. Nos está rigiendo una nueva ley de salud mental que dice que la internación es el último recurso agotados todos los previos existentes. En el caso de las adicciones, cuando hay un compromiso muy grande con las drogas, que el sujeto no las puede dejar, yo la indico. Porque en primer lugar hay que desintoxicarlo, tiene que cortar y la única manera de cortar con el consumo es encerrarlo".
Para Orbea, "hay una lógica que hay que descifrar. Cuando no se sabe qué hacer, se pide encierro. Si hay 800 camas, faltarán mil. El intendente lo sabe muy bien porque es hombre de la salud pública. Primero hay que pensar que no hay una solución. Hay que tomar las cosas como vienen y tratarlas de descifrar a la altura de la época y de las circunstancias. No podemos tomar una mirada escolástica, represiva ni tampoco permisiva y ultraliberal al respecto. Es muy difícil ubicarse para nosotros, los profesionales, y mucho más para los padres y adultos".
"Generalmente, en la adicción, el que la padece no viene por iniciativa propia. Así como hubo una iniciativa para consumir y conseguir rápidamente, no hay una iniciativa para tratarse. Entonces podemos decir que tenemos una persona y no un sujeto. A veces el juzgado nos pregunta cómo va el tratamiento, la terapia. ¿Qué tratamiento? Si lo único que hace es venir, golpear y estar. El trabajo nuestro es transformar esa presencia sin voluntad en alguna cuestión a trabajar a veces lo logramos y a veces no", remarcó el profesional.
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