Para participar de su fiesta de gala, cada egresado gasta alrededor de 2000 pesos
. En esos momentos se dejan traslucir los nervios, las expectativas, la culminación de un proceso que comienza a planificarse a comienzo del año y que se condensa en una noche, la de la fiesta.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa organización de un egreso no es sencilla: implica acuerdos y desacuerdos, gastos, aspiraciones sociales, personales y grupales que llevan un año completo de preparación.
Maquillaje, vestuario, peinado, sonido, catering, iluminación, ambientación, son sólo algunos de los elementos a tener en cuenta a la hora de planificar el egreso. Hay prestadores para todos los gustos y bolsillos. Algunos de ellos contaron cómo trabajan para las fiestas de gala.
Maquillaje
Mariana Pinna explicó que, quince días antes del evento, se realiza un encuentro llamado 'prueba de maquillaje' donde se charla no sólo sobre el gusto de la egresada sino sobre el vestido y qué estilo de maquillaje le quedará bien. También se establecen horarios y el lugar donde se maquillará: sea en su hogar, la peluquería u otro. El maquillaje se realiza luego de cambiarse y requiere unos 40 minutos para terminarse.
El costo del maquillaje es de 200 pesos y la prueba tiene un valor de 50 pesos. Todo sujeto a las variaciones económicas del país.
Peinado
El estilista Gonzalo Alonso comentó que, antes del evento, realiza una prueba de peinado, para conocer qué es lo que la egresada quiere destacar esa noche y qué look desea llevar y qué es lo que más le conviene.
Se aseguran que quede plenamente conforme y se sienta cómoda con el look elegido y deseado ya que, según Gonzalo “el día del egreso se sentirá más cómoda, segura y podrá relajarse en ese aspecto ya que las chicas llegan al día del egreso con una carga emocional importante”.
La prueba de peinado tiene un valor de alrededor de 200 pesos y el peinado de 300 (precio estimativo).
Fotografía
Jorge Biracouritz comentó que su servicio depende de la cantidad de egresados y qué es lo que desean contratar.
Tiene por costumbre entregar videos según las horas de filmación y un CD con todas las fotos en alta resolución que, normalmente, superan las 500, más todas las imágenes de la farándula y anteriores a la fiesta en el lugar que más les guste.
La contratación se realiza en forma personal y debe haber un adulto a cargo.
Por dar un ejemplo, en un grupo de 40 chicos se cobra entre 150 y 200 pesos por egresado, y el material se le entrega una copia a cada uno.
La música y la iluminación
El discjockey Federico Brenta comentó que, para comenzar con el servicio de sonido, hacen una primera reunión con los egresados y padres en el salón en que se va a realizar el egreso. Los chicos le explican sus ideas y cómo quieren armar y decorar el lugar. En ese momento se les pasa el precio por sonido e iluminación, y el costo por unidad de tachos de led. Asimismo, les informa el precio por pantalla y proyección y los móviles, en caso de que no haya ningún profesional en audiovisual.
El precio del sonido depende de la cantidad de invitados y el equipamiento. Pensando en un mínimo de 300 personas, el sonido es de aproximadamente 4000 pesos más los tachos.
La indumentaria
La diseñadora Carolina Magneres explicó que existe la opción de comprar un vestido hecho, aunque lo que más se estila es contratar una diseñadora o modista. El diseño a veces queda a cargo de la egresada o de la profesional que guiará en el modelo que mejor le quedará en cuanto a su cuerpo, gustos y tendencia.
Se acuerda una primera cita para conocerse, ver los gustos y expectativas de la egresada. Se toman sus medidas y se habla del tipo de prenda con que la egresada se sentirá más cómoda y a gusto.
Luego de tener definido el diseño, se elige el género acorde y también el color, estampado y textura que desee la egresada, siempre con el consejo de la diseñadora.
Se hace un asesoramiento general de la imagen, que abarca tanto el diseño de vestido que se desea, como accesorios a llevar, tipo de calzado, peinado y maquillaje.
Se coordina un segundo encuentro. Luego la diseñadora trabajará en el prototipo del vestido y en la búsqueda del género elegido. Se hace una prueba con el prototipo y se apuntan correcciones. Se ve cómo queda el diseño en la egresada y si hay que efectuar alguna corrección.
Si el prototipo no tiene correcciones que efectuar, ya se puede cortar en el género original y confeccionar la prenda. Una vez confeccionado el vestido con sus previas correcciones, se lo entrega a la egresada.
Los valores varían mucho, porque hay telas económicas y muy caras también, según si son nacionales o importadas y el tipo de género. La confección varía según la modista o diseñadora, hay precios desde 500 pesos hasta 3000 pesos o más.
El catering
Desde Arce Fiestas contaron que, el primer paso para organizar la cena, consiste en programar una reunión con los alumnos, donde es recomendable que asista la mayoría. En este encuentro se toma nota de los objetivos del evento, como así también de la cantidad de invitados y el tiempo de duración. En la segunda reunión se entrega el presupuesto confeccionado, se despejan dudas y se firma el contrato.
Luego se comienzan a planificar los detalles y los pormenores para que ningún imprevisto pueda empañar el gran momento.
Un ejemplo de menú para un egreso es: recepción con tabla de fiambres, tablas de quesos, locatellis de varios rellenos, medialunas rellenas de jamón y queso, sandwiches de miga triple de varios rellenos, chips de varios sabores, arrolladitos de pionono, pollo rebozado con crema de cilantros pinches de tomatito cherry, queso y albahaca. El plato principal: peceto con salsa de verdeo acompañado de papas gratinadas y el postre, cassata con salsa de frutos rojos. Incluye la bebida hasta el postre. Luego hay barra móvil, mesa de dulces, shots de varios sabores, minitartas variadas, pinchos frutales y fin de fiesta con pizza.
La base por persona de catering es de 180 pesos e incluye comida, vajilla, mantelería, mozos, chef y bacheras.
Fiestas de egresados, la mirada sociológica
Pamela Martin es profesora de enseñanza secundaria, normal y especial en sociología y licenciada en sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, ha realizado la especialización docente en educación superior y tecnologías de información y comunicación en el Ministerio de Educación y está finalizando la especialización en Nuevas Infancias y Juventudes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata. Habló con El Eco de Tandil sobre la mirada que la sociología tiene al analizar las fiestas de egreso.
-¿Cómo se ven las fiestas de egreso desde la sociología?
-Podríamos pensar las fiestas de egreso desde dos categorías: como campo y como ritual.
Las fiestas de egreso son situaciones sociales donde intervienen y se ponen en juego varias expectativas que condicionan y construyen sus roles sociales, que representan expectativas de acción: por ejemplo, el hijo espera del padre una acción, una conducta, y el padre espera una acción del hijo, así como también los padres esperan de las instituciones educativas que cumplan una función, y viceversa.
-¿Habla de campo en el sentido en que es el lugar donde todo sucede?
-Las situaciones sociales se construyen en un ambiente con agentes que llevan a cabo sus prácticas sociales en dicha interacción. A esto se llama campo. En este campo, que son las fiestas de egreso, los agentes que intervienen, disputan, negocian e intercambian los resultados de sus propias estructuras internas y externas de acción.
-¿Cómo podemos entender esto en la práctica?
-Por ejemplo, ¿qué valoramos a la hora de realizar esta práctica social?, ¿es el encuentro, la unión, la vestimenta, los adornos, el lugar? Eso se responde según los recorridos de vida cotidianos de cada familia.
-O sea que son prácticas que van cambiando en el tiempo.
-Claro, uno podría preguntarse: ¿cómo se desarrollaban antiguamente estas fiestas?, ¿eran públicas o privadas?, ¿cuánto duraban? ¿Podían entrar después de la cena otros sujetos, amigos que no pertenecerían a ese establecimiento educativo?
Cada caso, una historia
-¿Y cómo se pone en juego cada historia personal en esto?
-Por ejemplo: la familia “X” al momento de entrar en este evento va a desplegar, según la posición que ocupe en el espacio social, modos de hacer, sentir y pensar con los que va a negociar sentidos en este campo.
Pensemos esta familia “X” donde el padre y la madre son sostén de familia, ambos trabajan muchas horas y tienen dos hijos que, dentro del proceso de socialización de sus miembros, realizan diversas prácticas sociales como: deporte, danza, pintura, música, idioma. Digamos que, por su status, podríamos ubicarla en un sector medio. Cuando decide intervenir en la fiesta, pone en juego sus disposiciones, un modo determinado de acción.
-¿Qué ejemplos se le ocurren?
-Cómo va a afrontar el gasto de la fiesta, a quiénes va a participar, cómo va a vestirse, si va a comprar el vestido y/o traje, o va a alquilarlo, cómo va a sentir este evento, si será una posibilidad o un obstáculo de realización.
Oportunidades o imposibilidades
-Puede ser un campo de frustración o de realización…
-Los agentes se ponen en marcha para apropiarse de estos bienes culturales y simbólicos que conforman sus identidades sociales. No va a ser lo mismo para la identidad social de éstos si alquilan el traje que si lo compran, que si toda la familia accede a un vestuario nuevo o si lo piden prestado, como tampoco será lo mismo si la tarjeta cuesta 300 o 900 pesos.
-¿En relación al posicionamiento social o la identidad?
-Lo que sucede es que las identidades y las prácticas sociales necesitan ser reconocidas y observadas dentro de este colectivo social para ser legítimas. Toda identidad necesita mostrarse para hacerse real.
-¿A través de qué ejemplos podemos ver esto?
-Pensemos que el joven integrante de esta familia “X”, para constituir su identidad a una determinada cultura juvenil, utilizará estrategias de reconocimiento y afirmación mediante el uso de los objetos, marcas, lenguajes particulares.
Por ejemplo, puede ir de traje y usar zapatillas de algún color y de marca, como representando un papel de rebelde, innovador o “relajado” ante las normas de buenas costumbres y de etiqueta. Esta dramatización de la identidad implica la utilización y manipulación de objetos, marcas, espacios y tiempos para hacerse reconocer como únicos y distintos.
Espacio de pasaje
-El egreso es un ritual.
-Estas fiestas son como un campo donde se lleva a cabo un “ritual” que podríamos llamar “ritual de pasaje” -término construido por Rossana Reguillo Cruz- donde se marcan y separan los distintos estados sociales, como un tránsito hacia una nueva situación, donde se les da a los participantes los atributos de su nueva posición.
El ritual le da a sus miembros la certidumbre de lo que el grupo, la institución y la sociedad esperan de él. Estos rituales se muestran como un conjunto, buscan decir “algo” sobre el conjunto y “para” el conjunto.
-¿Cómo opera el ritual en los sujetos?
-Los rituales son acciones que se repiten en el tiempo pero no son rutinarias; ese ritual significa algo, porque es una conducta social reconocible. Opera en las emociones, implica la adrenalina de pensar el fin y el comienzo de una nueva situación.
-¿Eso cómo se manifiesta en lo concreto?
-En la noche del egreso vemos a los chicos y chicas sacándose fotos en el palacio municipal. Manipulan y hacen uso de bienes culturales, como zapatos que como no son parte de su cotidianeidad habitual y vemos cómo apenas pueden desplazarse de un escalón a otro. Lo mismo ocurre con los vestidos de gala o noche que usan, afirmando sus imaginarios, y las representaciones sociales construidas acerca de la belleza y elegancia. Pasa lo mismo con los varones cuando utilizan traje y corbata.
Vinculaciones y expectativas
-¿Cómo se conecta esto con lo social?
-Los rituales conectan estos eventos a una identidad colectiva más amplia, con la sociedad en general. Cuando una determinada institución legitima la fiesta y participa en ella, organiza y visibiliza este ritual como un “espacio y tiempo” de tránsito para los sujetos que ha formado, donde primero muestra lo que ha hecho con ellos: sus conductas, sus hábitos, sus maneras de moverse, hablar, y además, se posiciona en un determinado lugar o status dentro de la estratificación social.
-¿Cómo intervienen las expectativas de quienes que participan en la fiesta?
-Están las expectativas de los padres, los jóvenes, de la institución donde han sido formados estos agentes, que legitima también esta práctica como un espacio para mostrarse a un colectivo social más amplio.
Además tenemos las expectativas de función de las empresas que intervienen desde lo comercial, según lógicas de acción económica y de competencia, dirigidas a posicionar una determinada firma comercial. Desde una relación dinámica, también posicionan a los agentes sociales que consumen determinado producto o empresa. Es decir, construyen el mercado con objetos, catering, marcas, modos de presentación construyendo también una estratificación de clientes en relación con el evento.
-¿Qué cree que esperan los padres de los hijos?
-Es allí donde se juegan las ventajas y limitaciones de la familia y de sus miembros. La familia se plantea: ¿hasta dónde puedo actuar?, ¿la fiesta será entendida como una posibilidad imaginada con un fin posible aceptado o representará un obstáculo para acceder y apropiarnos de todos los objetos culturales necesarios para el evento de auto presentación?
Gastos e inversiones
-¿Qué sucede con la toma de decisiones?, todos son momentos de tensión, negociación, de límites.
-El momento de toma de decisión es un momento reflexivo para todos sus integrantes ya que, aunque los hijos esperan “algo”, son los padres quienes pagan la fiesta.
-A veces se dice que las familias se “hipotecan” para las fiestas.
-Todos los sectores sociales tienen aspiraciones propias y generalmente tienden hacia el sector que tienen más arriba. Por eso las prácticas se ven empañadas con otras que no pertenecen propiamente al sector. Por eso la gala, la elegancia, la moda, el ágape va estar más asociado a una práctica que interrumpa nuestro cotidiano y nos interpele como sector de consumo. Sólo que aquí operan otras variables como la tradición, y/o la costumbre.
No llama la atención que la familia se hipoteque para afrontar el evento, entendiendo que, de ese modo, reconfirma su identidad en el entramado social.
Lo interesante es que, a la hora de tomar decisiones, cada familia pueda abordar posibles modos de acción que guarden relación con sus prácticas cotidianas.
Consumos
-¿Cómo interviene el mercado en esto?
-Se presenta como globalizado y globalizador, hay una aparente idea acerca de qué consumir y cómo. Sin embargo, por medio de las lógicas de mercado, se exacerba la diferenciación y segmentación entre los grupos en relación con la adquisición de bienes.
Por tanto, aparentemente, hay una sola manera de llevar a cabo el evento, de cómo hacerlo, de dónde sacarse las fotos, qué ponerse, cómo comportarse el día del evento. Dentro de esta “homogeneización” se puede ver la segmentación entre sectores, donde hay clientes con distintas posiciones en su relación con la adquisición de los bienes. Esto queda plasmado, por ejemplo, en los distintos presupuestos que los grupos solicitan para el evento.
-¿Qué se puede hacer frente a esto?
-Uno debería preguntarse: ¿hay una sola manera de realizar el evento?, ¿son los productos representativos de nuestras prácticas?
Hay que observar de qué manera el mercado de los eventos se ha ido modificando durante estos años, en relación con lo globalizado, para captar a todos los clientes en todas sus demandas e inclusive en la construcción de nuevas necesidades.
La vivencia
-El egreso, ¿para algunos se convierte en un stress?
-Para algunos se puede presentar como un obstáculo mientras que, para otros, puede ser un acto mecánico propio del sector.
De una forma u otra, las prácticas sociales ponen en juego estrategias de los sectores en el campo de juego, tendientes a la negociación en la adquisición de los bienes, para la identificación social ante otros, y para su propia autopresentación.
Como resulte para cada familia dependerá de la posición que ocupa en el espacio social, como marco donde sus modos de actuar, de sentir y de pensar se podrán en juego.
-Hay cada vez más visibilización, ¿qué pasa con las redes sociales y los egresos en el ámbito de lo local?
-Estos eventos comienzan a compartirse mediante las redes sociales. Los agentes que participan utilizan estos medios para “mostrar” y “mostrarse” legitimando una determinada manera de llevar adelante el evento. Actualmente lo tecnológico posibilita la autopresentación de los grupos que se reafirman en el colectivo social
Creo que el peso significativo de lo tradicional, aun vigente, intenta disputar sentidos a los límites construidos actualmente.
-¿Por ejemplo?
-¿Tiene que haber una mesa de tragos donde haya canilla libre de bebidas alcohólicas?, ¿cómo vamos a reconocer las diversas practicas de nuestras identidades juveniles?, ¿qué aspectos vamos a considerar como legítimos?
Se puede pensar este tema en relación a la supuesta simetría entre los adultos y los jóvenes, donde se intenta borrar la diferencia en pos de la igualdad. Pero, a la hora de decidir como cliente consumidor, autónomo y crítico, es el adulto el que paga la fiesta. Me parece importante pensar el vínculo con responsabilidad y desde lugares asimétricos.
-Aquí aparecen las cuestiones de los límites.
-El mercado presenta a las identidades juveniles como simétricas a los adultos; presentando a un consumidor joven supuestamente autónomo.
El egreso es una posibilidad de re-pensar expectativas, anhelos, límites con los “otros”, y el diálogo al interior de las familias que permita reflexionar y/o negociar qué lugar ocupar en el espacio social.
Los egresados y sus padres: la mirada de los protagonistas
Mauro Orellano y su mamá, Viviana Peralta hablaron sobre la fiesta de egreso. El es alumno de la Escuela Secundaria 8 y tendrá su fiesta en diciembre en la Cámara Empresaria. Junto a su mamá dialogaron con este Diario acerca de las expectativas que tienen para el evento.
-Este año tendrá su egreso, ¿cuándo y cómo comenzaron a organizarlo con sus compañeros?
Mauro Orellano: -Recién este año comenzamos a diagramarlo. Nos decidimos por la Cámara Empresaria, teniendo en cuenta el espacio, porque somos varios egresados.
Viviana Peralta: -Hay chicos que van sólo con sus papás, por una cuestión económica, y otros que van con toda su familia.
-Cómo se organizan con las tarjetas?
M.O.: -El tema económico fue una complicación, porque el encargado del salón nos dio una semana para pagar el depósito y reservar. El que no podía hacerlo, se quedaba sin egreso. Nos pareció que no era justo, no tuvimos mucho tiempo para reunir el dinero. Entonces, lo que hicimos fue hablar con él y nos dio un tiempo más y nos dio más facilidades de las que esperábamos.
-¿Qué incluye la tarjeta de 400 pesos?
M.O.: -El lugar, la seguridad, la comida, la bebida, barra, organización, iluminación, pantallas, ambientación. Lo que no incluye es el cotillón y mesa dulce.
-¿Cómo fue el proceso de toma de decisiones?
V.P.: -Son un grupo compacto, toman las decisiones juntos. Tienen una buena comunicación y están atentos a resolver las cosas.
Nuestra tarea ha sido contenerlos mucho porque a veces quieren todo y eso no se puede. Ponemos los límites, que tengan los pies en la realidad.
Experiencias significativas
-¿Qué significa el egreso para ustedes?
V.P.: -Para mí es el momento de disfrutar, luego vienen las grandes responsabilidades. A nosotros lo que nos preocupa que todo salga bien, que la comida esté en condiciones, que llegue en tiempo y forma. Que toda la energía que pusieron en ello tenga su fruto y nada falle.
M.O.: -Es un momento donde la queremos pasar bien, estamos atentos a que nada falle. Para nosotros es cerrar el tiempo de escuela y pasar a la adultez, a la universidad, al trabajo.
-¿Las chicas y chicos lo viven igual?
M.O.: -A algunos les interesa más, a otros menos. Algunos incluso no quieren egresar. El tema de la ropa es como el cumpleaños de quince, sobre todo, para las mujeres que se preocupan mucho por el vestido. Los varones se arreglan con un traje, es muy simple.
V.P.: -Ahora es como un show, entran con una canción, haciendo una coreografía, o algo llamativo. Ellos buscan pasarla bien.
-¿Qué cosas le parece que han cambiado con el tiempo respecto a los egresos?
V.P.: -Nosotros contábamos con el sí y el no de nuestros padres, nosotros no decidíamos. Ahora es distinto. Ellos deciden con nuestro acompañamiento. Yo quiero que se queden con lo mejor de esta etapa. Ellos son más independientes, así los hemos criado en esta generación. Hay chicos con más libertad que otra. Los acompañamos de otra manera ahora, siempre poniendo límites.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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