Para Velense valió la pena tanto sufrimiento
El silbato final de Miguel Angel Cardozo, el árbitro del partido, desató el festejo de los jugadores de Velense dentro del campo de juego, y de los 60 hinchas que viajaron hasta Madariaga para ver de cerca la clasificación de su equipo en la zona 67 del Torneo del Interior. Adentro y afuera sabían que Independiente y Atlético Villa Gesell habían empatado en el estadio San Martín 0 a 0, y que no había forma de que les arrebataran la ilusión de seguir adelante en su primera incursión en un certamen de este tipo. Fue 2 a 2 ante San Vicente, pero el resultado final es pura anécdota para la gente de Vela.
Todo había empezado bien para el conjunto de Rubén Pose. Porque comenzó manejando la pelota y arrimándose con cierto peligro al arco defendido por Walter Gari. Y a los 19 minutos, apareció Ribas para poner el 1 a 0 que le parecía darle la tranquilidad definitiva a Velense, ya que con la victoria no contaba lo que pasara en Tandil. Sin embargo, el tanto actuó como un sedante para el equipo de Vela, porque dejó de tener la pelota, de manejarla con criterio a través de los pies de Ribas, y dejó que el limitado San Vicente tomara las riendas del partido. Dos veces tuvo que intervenir Sieracki para cortarle las chances claras de gol a Luciano Prado, y cerca del final de la etapa apareció el centrodelantero Darío Escola, el mismo que había anotado el empate parcial en el primer choque entre ambos equipos en Tandil, para poner el 1 a 1 que devolvía a la realidad a los velenses. Nada estaba dicho, y había que seguir trabajando por la clasificación.
En el comienzo del segundo tiempo Velense recibió otro guiño positivo. Bonarrigo se escapó hacia el área, y el arquero Gari lo detuvo con una falta que el árbitro interpretó como de último recurso. Sin embargo, como había pasado con el gol de Ribas en la primera parte, esa circunstancia estuvo lejos de favorecer a los de Vela. Porque con un hombre más siguieron jugando nerviosos, imprecisos, como si la presión de lograr la clasificación pesara sobre algunos jugadores.
Y todo empeoró cuando el recién ingresado Venecia puso el 2 a 1 para San Vicente, a los 22 minutos. Los jugadores sabían lo que estaba pasando en Tandil, porque sus hinchas se encargaban de hacérselo saber, y eso les jugaba en contra. Con ese resultado, un gol de Atlético ante Independiente los dejaba afuera, y tampoco les alcanzaba con el empate si se daba esa circunstancia. A los 35, apareció Bonarrigo, al cabo el mejor hombre de Vela, para poner el empate, y de allí hasta el final, con dos jugadores más por la expulsión de Godoy, Velense fue por la victoria que le asegurara el pasaje y lo librara de cualquier imprevisto. Tuvo algunas chances, pero los nervios y alguna torpeza de los delanteros lo impidieron. Los gritos de la hinchada, poco antes del final, les anunciaron a los jugadores que en Tandil había sido empate, y que el sufrimiento había terminado. Velense, clasificado.
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Esteban Bonarrigo
Dentro de un rendimiento discreto de Velense, el delantero fue uno de los que más preocupó a la defensa rival y además fue oportuno para lograr el empate sobre el final.
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