Para Vener, ?lo de Bielsa en Chile es extraordinario?
Después de once años sin visitar su ciudad, Mario Fabián Vener volvió a Tandil.
El ex delantero de Ferrocarril Sud, Gimnasia y Loma Negra lleva dos décadas en Chile, más allá de un fugaz paso por el Cádiz de España. Al otro lado de la cordillera, el ?Negro? alcanzó un notable reconocimiento.
A los 46 años, Vener está a cargo del fútbol menor de Antofagasta y es preparador físico y ayudante de campo de ese equipo, que busca volver a la primera división chilena.
El ex delantero dialogó con El Eco de Tandil y recordó que ?en 1990 fue mi llegada a Chile, para jugar en la segunda división, y ahí empezó mi carrera en ese país, con 21 goles en esa primera temporada?.
Aquel paso por Deportes Linares fue el trampolín para lo que vino, en una época en que era difícil trascender en otros niveles. Vener analiza que ?había grandes jugadores, pero costaba mucho llegar. Salvo el Turco (Walter Oudoukian), Marquitos (Lorenzo) o Gustavo (Ghezzi), que hizo la carrera por afuera, a Tandil le costaba mucho exportar futbolistas?.
-¿Y cual fue el club con el que quedó más identificado en Chile?
-Tengo dos, Wanderers y Antofagasta, donde estoy trabajando ahora. En Antofagasta anduve muy bien, aunque no hice tantos goles, pero quedé en el equipo ideal del campeonato. Y en Wanderers tuve la campaña como goleador del torneo, en 1996. Creo que hice buena carrera, salvo los últimos dos años en que no tenía tanto protagonismo. Me despedí en Concepción, en 2000, cuando clasificamos a la Copa Libertadores con Oscar Garré como técnico.
-¿Después de eso, siguió siempre ligado al fútbol?
-Solamente en 2001 tuve un año dedicado a la familia, y después volví a reinsertarme. Con escuela de fútbol, deporte empresarial y dando talleres como parte de la educación en los colegios, siempre en la zona de Viña del Mar. Me puse a hacer el curso de entrenador nacional, dirigí a un equipo de tercera división y empezaron a surgir ofertas de trabajo.
A finales de 2005 fui a Antofagasta, de donde es mi mujer, me encontré con el gerente técnico y me ofreció sumarme al club con un proyecto para fútbol menor y de ayudante técnico en el primer equipo, donde estaba Cacho Malbernat. Desde entonces estoy ahí, actualmente como ayudante de campo y preparador físico.
-¿Los entrenadores van por su cuenta y el club les pone el resto del cuerpo técnico?
-Normalmente sí, porque les gusta trabajar mucho con gente de casa. Pero mi mayor tarea ahí fue organizar el fútbol menor, al punto que hoy tenemos más del sesenta por ciento del plantel surgido en el club. Además fueron vendidos tres jugadores por valor de medio millón de dólares, que para Antofagasta es un buen ingreso.
-¿Se imagina volviendo a trabajar en Argentina? El fútbol tiene muchas vueltas.
-Uno nunca sabe, pero soy consciente de que acá no me conoce nadie, salvo los que pasaron por Chile como el Beto Acosta, Leo Rodríguez o Gorosito. Pero es verdad, el fútbol tiene momentos. Lo importante es estar actualizado y saber aprovechar las oportunidades.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRespeto y
admiración
-Qué evaluación hace de la tarea de Bielsa al frente del seleccionado chileno?
-Lo de Bielsa es extraordinario. No puedo hablar demasiado de él, porque me une una relación muy cercana. Para mí, está entre los cinco o tres mejores técnicos del mundo.
-¿Cómo se dio ese contacto inicial con él?
-Porque en 2004 me llamaron de AFA, por intermedio de Oscar Garré, ya que necesitaban una persona en Chile para que les hiciera toda la logística con miras al Preolímpico clasificatorio a Atenas. Fue el torneo que jugó Mariano González, ahí lo conocí y me enteré que era hijo de Daniel.
Aquella vez fue Luis Bonini a Chile y le mostré todo, hoteles, canchas, traslados y demás.
Cuando llegaron en enero conocí a Bielsa y entablé una buena relación, siempre dentro de lo prudente porque es un nivel profesional y de selección. Me invitó a ver un par de partidos con él y eso es una satisfacción.
-¿Actualmente se mantiene la relación?
-Hablamos por teléfono, poco pero a veces estamos en contacto. También me ha llamado Berizzo, que era su ayudante, por jugadores que tenían en vista.
Además, Bielsa ha tenido un par de gestos conmigo, de esos que uno espera de sus amigos. No tenía por qué hacerlo y lo hizo, lo cual habla no solamente de su profesionalismo sino también de su calidad humana. Tengo un profundo respeto y una gran admiración por su trabajo. Impone una filosofía de juego que me gusta mucho, buscando los partidos en la cancha que sea. Y al seleccionado de Chile lo hizo volver a ser respetado en todas partes.
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