Para Víctor Laplace: ?´Borges y Perón´ es la certeza de que puede darse un debate rico, bello y amoroso?
La obra se encuadra en el absurdismo como forma estética, con fuertes connotaciones ideológicas y revisionistas. Al respecto, se ha dicho que “no es fortuito el encuentro casual de dos grandes personajes argentinos”. Ficcionalmente todo es posible, teatralmente todo es imaginable.
-¿Es tan así que usted se figuró un futuro de conciliaciones y por eso llevó a escena esta obra del uruguayo Enrique Estrázulas?
-Claro. Mire, hay tiempos que tienen que ver con la sabiduría que le llega a la gente en determinado momento de sus vidas y que les permite trascender o hundir las barreras ideológicas haciendo que se encuentren, por ejemplo, estos dos personajes estando más sabios y si bien es cierto que ambos tienen una actitud de “marcar la cancha”, la idea que se llame “Borges y Perón tiene que ver con la conjunción que es la “y”, sumatoria no antagónica como estamos acostumbrados; River o Boca, Ford o Chevrolet, radicalismo o peronismo. Creo que el tiempo nos ha ido de mostrando que las conciliaciones, las conjunciones unifican.
-Pero para que haya una conciliación se necesita debatir ideas, una ida y vuelta como se dice vulgarmente.
-Y justamente lo que sucede aquí es que se debaten ideas que tienen fundamento y entonces se entabla un diálogo bello y riquísimo, no cerrado ni necio.
-¿Qué provoca este debate en el espectador?
-Una empatía que hace trascender las barreras que dividieron a estos dos hombres y eso para mí es una de las cosas más interesantes que tiene esta obra de teatro.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Borges pensaba que Perón era un dictador, un patán, y a su vez Perón lo veía como un oligarca que no conocía nada del mundo.
-Los dos van y vuelven en diferentes momentos con distintos mensajes. Por eso es que creo que el campo popular no se puede perder la oportunidad, como muchas veces lo ha hecho, de negar a Borges. Perón no puede negar la belleza poética y la literatura del más grande escritor del siglo XX. Seguramente si hubiera leído un brevísimo relato de homenaje a los caídos en Malvinas que es extraordinario. Todo el tiempo es un debate de ideas, un bello manejo del lenguaje, una elevación del lenguaje que provoca en el espectador mucha participación, silencio y emoción.
-Y hablando del espectador, justamente, habrá mucha gente que viene a ver la obra sin ser precisamente peronista o sin haber leído a Borges… ¿cuál es la devolución?
-Salen muy motivados para pensar esto de que casi en el final de la obra Borges dice: “Es increíble, ahora que conozco a Perón, no podría ser su enemigo”. Y lo escribe un autor que es uruguayo y que de algún modo esto lo podría decir un argentino que conoció a los dos personajes y que se manifiesta ecuánime y objetivo con los dos. Y ese texto de Borges en el final es extraordinario, porque muchas veces nos manejamos sin conocer el porqué o el para qué, el origen de distintas situaciones y basados en prejuicios hablamos del otro sin siquiera haber intercambiado una palabra.
-Muchas veces ha interpretado a Perón ¿No ha tenido miedo de mimetizarse con el personaje?
-No, porque siempre trato de evadirme del encasillamiento porque sé que para mí, como para cualquier actor, no es bueno el encasillamiento; de hecho acabo de terminar de filmar una película que es la remake de “El diario de la guerra del cerdo”, de Bioy Casares, donde hace 40 años hice del personaje del hijo de Isidoro Vidal y hoy me toca ser Isidoro Vidal, un hombre que participa poco, que mira, observa. Es muy interesante el trabajo del personaje y que no tiene nada que ver con esto y me gusta ir de una punta a la otra ya que nunca fui ni seré sectario.
-¿Cuántas películas ha hecho?
-Más de ochenta obras, más de ochenta películas, e hice una sola sobre Perón que me marcó mucho, pero que en definitiva fue un personaje más. He abierto mucho el panorama, el año pasado estuve haciendo otra obra, “La gran magia”, de Eduardo de Filippo, que tuve que bajar para hacer ésta y que no tenía nada en común con “Borges y Perón”.
-¿Es enriquecedora la profesión de actor?
-Claro, porque cada uno de los personajes lo lleva a uno a investigar, a analizar y a no ser sectario y excluyente, ¿no? ¿Me hablaba de ese tipo de enriquecimiento verdad? (risas).
-Muchas veces se lo ha escuchado hablar con admiración de Perón y Evita, ¿cree que podría haber habido una aproximación a ellos en lo que fue el matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner?
-Está muy en boga ahora esto que me está preguntando, ya que la idea que tuvo Perón en su momento con la justicia social, con la soberanía, se continúan con este gobierno. Diríamos que se volvieron a poner en práctica con situaciones como la Asignación Universal por hijo, pago de la deuda, con animarse a bajar el cuadro de Videla que fue un hombre que provocó desastres, con la contención a madres y abuelas, entre otras cuestiones. Creo que en democracia hemos ido avanzando y hay un país que está creciendo. Pero volviendo a su pregunta, no me parece excluyente, creo que es sumatorio como “Borges y Perón”.
La próxima película
-No imagino a nadie queriendo vivir en la larga noche de la dictadura; pero, ¿no cree que en algún momento tendría que haber un punto final para que haya una reconciliación de toda la sociedad?
-Es que todavía no está, Estela de Carlotto lucha para que aparezcan los nietos y los hijos apropiados y hasta que no se eche luz no estará concluido.
-¿Cree, como se dice, que la juventud está participando mucho ahora?, ¿por qué se da esto?
-Porque política no es una mala palabra, siempre que se haga un buen uso de ella. ¡Cuántos han dicho la política es una porquería: Que se vayan todos! Creo que hay gente buena y mala en todos lados, cuando el ventilador se prende tira para todos lados. Y volviendo a su pregunta anterior… podremos decir basta cuando de verdad se haya concluido con zonas de sombras que todavía existen y que terminen de aparecer estas zonas de luz que me parecen extraordinarias, como la militancia de los jóvenes.
-¿Qué diferencia cree que existe entre un joven que milita y otro que no?
-El que milita no va a decir más “me aburro”, no va a mirar televisión basura, vuelven los ideales y eso es maravilloso. Este año un millón y medio de jóvenes van a votar y pensarán lo que están haciendo.
-¿Por ahora entonces no se ve esa luz que pondría un punto final?
-Ojalá podamos llegar a eso, recuerdo lo que sufrió el marido de Ligia (Laplace) con las dos hijas que le desaparecieron y sufrió tanto que tengo la sensación de que se murió de tristeza…
-¿Por eso apunta tanto a la conciliación entre Borges y Perón?
-Me hubiera gustado que este encuentro se diera en la realidad y tengo la certeza de que esta obra desde lo político apunta muy fuertemente a un contenido que tiene que ver con un debate de ideas, con la conciliación.
-¿Para cuándo la próxima película?
-Estoy con dos o tres proyectos de cine muy importantes pero no he parado de trabajar, como le decía hace unos instantes. Hice “La guerra del cerdo”, una coproducción con Italia y la obra que debí levantar para comenzar la gira con “Borges y Perón”, de modo que la próxima película… cuando me haga un tiempo.
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