Pasa por el diván Carlos Andrés Mansilla
-Algunos sostienen que su quiebre con un sector de la sociedad tandilense surgió a raíz de su sentido del humor; un humor porteño que no cayó bien por acá, ¿es así?
-No sé. Acá me decían que sonaba porteño y en Buenos Aires 'che, que humor raro el de los tandilenses'. Creo que mis ironías llegaron lejos porque, ante todo, fue una forma de llamar la atención.
-¿Era necesario?
-Sí. Sino, no existís. Mi abuelo andaluz siempre decía que cuando todo el mundo se calla hay que hablar y cuando todo el mundo habla, hay que callar.
-Eso no explica porqué unos cuantos se irritaban tanto…
-Porque para evitar hablar de los injustos aumentos de impuestos, el radicalismo de entonces –el verdadero (risas)- fue 'vivo' y hablaba de la forma en la que yo me expresaba en lugar del tema de fondo. La verdad, yo llegué con una visión equivocada, muy naif: creía que acá no pasaban ciertas cosas…
-¿Y qué descubrió?
-En 2005, en plena campaña electoral el Intendente tenía un caso de robo en la Municipalidad, nadie controlaba y se ocultó todo. Muy naif de mi parte, eso de 'en Tandil somos todos buenos y correctos'. Esa situación me puso en un lugar que no pensaba, entonces dije: ¿cómo llamo la atención, cómo digo lo que quiero y tengo que decir? Porque si no, ¿para qué estaba en la oposición?
-Y así fue como creó el personaje al que la UCR cruzó sin piedad.
-No creé el personaje, soy más o menos así. Siempre busco desapegarme de los formalismos. Yo trabajé de chiquito y vi que si tenías puesta una corbata te decían 'señor' y si no, el mismo tipo te trataba distinto; me parece un tremendo error: lo peor que puede haber es alguien disfrazado, alguien que finge lo que no es.
-¿No será que la ciudad no quiere escuchar al cartero?
-Sí, en cierta manera, a veces se castiga al cartero. La vanguardia tiene ese problema. Y aunque sé que si te quedás a esperar te llega el momento, el compromiso de la vanguardia es avanzar, ir hacia adelante.
-O será que tal vez ni se daba cuenta de que estaba cumpliendo un papel antipático.
-Sí, me daba cuenta, pero tenía que ser ése, lo sentía. De hecho varios me pusieron ahí; hasta un periodista me dijo: '¿cómo van a permitir que esto siga así?', cuando usaron plata del Cementerio para gastos de choripanes en la campaña de Lunghi 2007 -lo cual de por sí es bastante macabro-, '¿van en serio o no?'. Yo tenía que hacer el esfuerzo. Y lo hice. Años después la razón terminó viniendo para el lado nuestro…
-Tarde.
-Sí. Todo en la vida llega tarde. Si estás buscando, hasta que llega, tarda; comparativamente, aunque sean 30 segundos, tarda. Siempre es así.
-Y ya se quedó sin margen para remontar la imagen, ¿guarda rencor a los que lo desprestigiaron?
-No. Ellos se quedaron estancados en aquel tiempo, yo no. Creo que lo mejor que hicieron fue eso: criticarme y nada más. Después ya no hicieron nada más.
-Algunos de sus amigos dicen que en realidad su gran error fue otro: haberse ido del kirchnerismo. A usted le gusta la cosa popular, la efervescencia, la cuestión sentimental…
-Sí, me gusta, pero habría que discutir dónde está hoy ese fervor, ¿no? Dudo que esté en algún lugar donde yo no vaya. Claramente, yo no veo que el peronismo esté en el kirchnerismo.
-¿Lunghismo y kirchnerismo fueron injustos con usted?
-Sí, ambos. Quizás sea lógico: yo no venía ni de un lado ni de otro. Algunos se quejaban, decían que yo era un paracaidista. Bueno. Sí. Claro (risas). Pero ahora me sorprendo: algunos del radicalismo dicen 'con vos se podía hablar' y desde el kirchnerismo: 'Carlos, tendríamos que hablar, ¡salir a decir algo!'.
-Cuando uno apuesta y las cosas no salen tan bien, en el fondo hasta el más estoico debe pensar 'yo estaba para más', ¿le sucede algo de eso?
-Ya lo dice Sabina: 'No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió'. No siento que no pueda hacer algo mejor ahora. Es más: creo que fui el mejor que podía ser. Eso es lo bueno de la vanguardia.
-¿Qué va a ser de su vida?
-¿Lo primero? Que seamos campeones del mundo en Brasil. (Obviamente, este reportaje se hizo antes del partido). Y seguir creciendo. Me voy a casar.
-Si le ofrecieran el túnel del tiempo, ¿qué cambiaría para entrar con el pie derecho otra vez en Tandil?
-Yo no voy para atrás. Lo doy vuelta al túnel del tiempo y que vaya al futuro, que salga para adelante.
-Dice que algunos radicales ahora le reconocen méritos y que kirchneristas hablan de que hace falta alguien con contenido, ¿no hay que sospechar cuando los adversarios comienzan a quererlo?
-Han madurado (risas), han madurado….
-Fuera de broma.
-Hablando en serio, lo siento a eso como un alivio pero el amor lo tengo en otro lado. Mi meta es formar parte de un cambio de época en la política, me parece que es ineludible y para mejor. Iré en esa ola. A los 45 me toca disfrutar de la vida.
-¿Será porque encontró el amor de su vida?
-El amor está siempre. A veces lo podés focalizar. Yo soy un agradecido de la vida que tengo. Eso de empezar a disfrutar es otra, si quiere ponga de mis 'viejas' ironías: en realidad he disfrutado siempre, yo me tomo todo con felicidad, con alegría, de lo contrario directamente no lo hago. u
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Ficha Personal
-Edad: 45 años.
-Estado civil: Soltero. Se casa el 22 de noviembre próximo.
-Profesión: Abogado.
-Jugó en la selección juvenil tandilense de fútbol.
-Dirigente cooperativista desde mediados de los ‘90 a la fecha.
-Concejal en el período 2005/2009.
-Actualmente, asesor en la Cámara de Diputados de la Nación (Frente Renovador). u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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