Pasa por el diván Claudia Castro
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La ex directora de Cultura rompe el silencio y rechaza cualquier vinculación con el kichnerismo. Pero no duda en plantear fuertes discrepancias con la UCR y dice que esta vez preferiría a Nicolini y no a Lunghi como intendente
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Pasaron cinco años de su alejamiento de Cultura y no queda claro porqué se fue.
-Uhhh, se dijeron tantas cosas… hasta que me iba al Gobierno provincial. Y la verdad es ésta: me fui por razones estrictamente personales y dije que me iba a trabajar donde lo hago desde 1993, donde estoy: la Universidad. Hace 22 años que trabajo en la Facultad de Arte, tengo un par de cátedras.
-Desde este retiro de la función pública no ha hecho declaraciones, pero su cuenta de facebook exuda cierto kirchnerismo. ¿Se hizo k?
-(Carcajada) No, no, no. Lo uso para compartir información y opinar, y entre los amigos hay muchos peronistas y de la izquierda, históricos amigos. Mi amigo más querido, con el que me crié, es Juan Favre (funcionario de Scioli), un hermano. Y a ver: hay varias cosas…
-¿Un ejemplo?
-Desde la secundaria decidí militar en el radicalismo, fue mi elección. Y sigo afiliada y sigo creyendo en sus valores como ideología, pero más de una vez no me han gustado determinadas alianzas. Y lo digo: en esta elección me hubiera gustado votar a Marcos Nicolini a intendente, porque creo que los funcionarios no deben permanecer en los cargos públicos más allá de dos períodos.
-O sea que en las PASO no votó a la UCR.
-Voté a la izquierda, a Agustín Mestralet. El domingo voy a hacer una elección un poco más conservadora…
-¿A Lunghi?
-Probablemente. Estoy muy en duda y no sé si con Cambiemos. Tengo un voto seguro, seguro, absolutamente convencido: a Juan Carlos Pugliese como vicegobernador.
-El enojo con el Intendente no llega a tanto como para no votarlo.
-Con Miguel no tengo ni tuve mayores dificultades. De hecho me acompañó muchísimo en la gestión. Sí tuve muchas dificultades con funcionarios que tenían capacidad de decisión inmediatamente superior a mí. Una cosa era trabajar con Carlos Fernández o Marcos Nicolini, que me ayudaron muchísimo, y otra muy diferente con Matías Civale…
-Evidentemente, Nicolini es su preferido.
-Mi mayor sorpresa en la gestión fue el respeto político de Marcos hacia el sector cultural, hacia la diversidad de miradas que propone la cultura, el único que acompañaba las actividades, donde fuera, cosa que no se ve en la militancia radical. No soy ni kirchnerista ni peronista, pero respeto cuando el militante se involucra profundamente con el trabajo comunitario y trabaja fuera de los escritorios.
-¿No será que tiene ganas de volver? En política, el que se va, siempre quiere volver.
-Seré la excepción que confirma la regla y no volvería a otra área que no fuera Cultura.
-No extraña un poquito, aunque sea.
-A veces me dan muchas ganas, porque el contacto con la gente te nutre, pero me cansó mucho la función pública. Reemplazo eso con el hecho de tener alumnos jóvenes, que todo el tiempo están curiosos.
-Ahora que está afuera entonces: la Feria del Libro y el Festival de Cine suelen deparar dolores de cabeza a quien está al frente de Cultura, ¿realmente tienen tanto alcance como se plantea?
-Lo más valioso, que por suerte se mantiene, es que deben ser los únicos eventos que reúnen a la Universidad y el Municipio en su organización: todavía se sigue haciendo el esfuerzo para que puedan trabajar juntas en pos de un proyecto de envergadura. Yo estuve en los dos lugares en aquel tiempo y en un momento se decía que trabajaba para Auza…
-¿Y trabajaba para Auza?
-Trabajaba para la comunidad con el apoyo de la Universidad y con el apoyo de Auza cuando era rector. Y pudimos trabajar muy bien; como también hoy siendo docente aplaudo gran parte de las acciones que ha tenido Tassara en pos del desarrollo de la Universidad. Pienso en las residencias universitarias o las obras de infraestructura, la Facultad de Arte. Tenemos una facultad preciosa.
-¿Se da cuenta?, van a decir que se hizo peronista en serio.
-¡No me importa!, ¿sabe por qué? Porque insisto: soy radical, sigo afiliada y sé que por ahí no gusta que diga las cosas, pero justamente de eso se tratan espacios como éste, ¿no?
-¿Y si Favre, su amigo del alma, le ofrece ir más arriba, con Scioli?
-No trabajaría en una gestión que no fuera radical. Uno tiene que tener confianza política. Mal que le pese, supongamos que trabajara con Scioli: no sé hasta qué punto podría existir esa confianza política para esa gestión y no para una futura gestión radical, ¡porque soy radical!
Ficha Personal
-48 años, un hijo
-Cursó la primaria en la Escuela 24
-Presidió el Centro de Estudiantes -Escuela Normal- desde Franja Morada.
-Estudió periodismo y derecho en La Plata
-Trabajó cinco años en el Registro Civil de Tandil
-Hizo la carrera de Teatro y comenzó a dictar clases (1993)
-Directora de Cultura de la Municipalidad (2003/2010)
-Actualmente se desempeña en la Tecnicatura de Gestión Cultural 10.
Cuando la militancia no es puro teatro
El 14 de noviembre la ex funcionaria Claudia Castro marcará otro hito en la pasión a la que consagró su vida, el teatro, cuando estrene, nada menos que como directora, “Verona”, de Claudia Piñero en La Fábrica.
Será la coronación de un trabajo que además de las cátedras en la Facultad se complementa con actividades un tanto más militantes como las clases que dicta en la Cárcel de Mujeres de Azul junto a Betty Troiano.
Aunque jura no ser k ni peronista la palabra militancia está muy presente en su discurso.
-¿Qué le pareció “Fábricas”, la tira que desde Tandil se emitió en la TV Pública?,
-Me gustó.
-¿Esa es la cultura militante?
-La militancia se ejerce en todos los espacios. No me gusta la tendencia demagógica, pero “Fábricas” me pareció la primera oportunidad de que un elenco conformado por artistas de Tandil junto a otros de mayor reconocimiento nacional tengan la oportunidad de estar en la pantalla.
-Algunas críticas y el rating no la acompañaron…
-¿El rating?, eso es muy difícil, pero me parece una insensatez pensar que todo lo que hizo la TV Pública está mal. No me gusta “6, 7, 8” pero me parecen fabulosas las ficciones de la TV Pública.
-¿Por qué el área Cultura en Tandil tampoco tiene rating y sus funcionarios nunca quedan bien parados?
-Hay un problema, donde interviene la política, claramente: los gabinetes se conforman con militantes. Obviamente quien sea intendente va a convocar a la gente de su mayor confianza y no ha habido gente de confianza suficiente para cubrir todas las secretarías, donde justamente se toman las decisiones. El resto tratamos de hacer lo que podemos, pero la capacidad de decisión está en la mesa chica del Gabinete.
-¿Y eso no se puede cambiar?
-Lo que podría hacer que esto cambie es que en algún momento haya un secretario de Cultura que pueda tomar parte de las decisiones políticas de la ciudad.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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