Pasa por el diván Gustavo Czop: ?Esta entrevista la van a leer abrigados?
La entrevista sucedió el viernes por la tarde, cuando el termómetro marcaba 26º y sin grandes nubes al acecho. Al rato comenzó una tormenta que estaba en las previsiones del meteorólogo).
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Acorde a lo que se da a nivel nacional, usted como meteorólogo se ha convertido en un personaje de los medios ¿Fue algo adrede?
-No sé, en realidad empecé a salir hace mucho, cuando Helenita Berestain estaba en la radio y me llamaba todas las mañanas, pero no es que yo sea un personaje: es la necesidad de la gente.
-¿Necesidad de la gente?
-La gente necesita tener esos conocimientos. ¿Qué es lo primero que uno hace cuando se levanta a la mañana? Preguntarse ‘¿qué me pongo?’. Y para eso hay que saber cómo va a estar el clima.
-Por lo pronto a usted la gente le cree. Todo un mérito.
-Sí, sí. (Risas) Por ahora me creen bastante. Nos reímos con mi esposa porque yo soy de Buenos Aires y ella siempre me dice: “La que nació en Tandil soy yo y resulta que pasé a ser la esposa de Czop”. Es así, cuando voy a un negocio, a cargar nafta o en la calle me preguntan por el clima y me dicen “te escucho” o “no salgo de casa sin escucharte”.
-Lo que debe doler cuando no acierta, ¿no?
-Y sí, no me gusta errar, pero bueno… la meteorología no es una ciencia exacta; es muy dinámica. La atmósfera es tridimensional y tiene muchos puntos que hay que analizar, factores a tomar en cuenta y eso muchas veces no es tan exacto y va variando, hay que ir ajustándolo, pero al menos…
-¿Al menos?
-Ya no se trabaja en forma tan artesanal como antes. Hemos ganado exactitud en cuanto a pronósticos. Quizás no en el día sino en pronósticos a corto y mediano plazo.
-¿Qué sería cortomediano plazo?
-Dos o tres días a una semana. Antes eso era imposible.
-Dígame la verdad. ¿Se aburre mucho en su trabajo?
-¡No! Si la meteorología es muy dinámica y además nosotros vivimos al revés del mundo.
-¿Por?
-Porque cuando todos dicen “qué lindo, qué buen tiempo, qué hermoso que está” ahí para nosotros es aburrido. A mí me gusta cuando está, como decimos nosotros, “toda la mufa arriba”.
-Usted que está en la trinchera, ¿se anima a asegurar que el cambio climático es a causa del hombre?
-No soy el más indicado porque no me dedico a la investigación sino a trabajar en la predicción del clima, pero veo que los mismos científicos no se ponen de acuerdo. ¿La verdad? Soy un poco escéptico de que sea la mano del hombre la que está afectando. Sé que mi opinión no vende, pero cuando dicen “cambio climático por culpa del hombre” me reservo la opinión. Y hasta lo pondría en duda.
-Ahora sí juéguese: con o sin cambio climático, guste o no, Tandil no dejó de ser la ciudad del eterno chiste que dice que aquí hay dos estaciones: la del invierno y la del tren.
-Y sí. Si se observa en los mapas climatológicos se ve un núcleo frío en la zona nuestra, Tandil, un poco Azul, quizás Olavarría también. Estos últimos veranos han cambiado, pero Tandil es una ciudad donde jornadas de verano verano… hay algunos días en enero nomás.
-¿Por qué tan fría?
-Está a 175 metros sobre el nivel del mar -si vamos por aquí alrededor, Ayacucho, Las Flores son zonas mucho más bajas que Tandil, y hay grados de diferencia- o sea para irnos a una zona continental con esta misma altura tenemos que hablar de Santa Rosa, en La Pampa. Y no sólo es más fría por la altura sino por la latitud en que está, porque los frentes fríos llegan, se estacionan y vuelven a retroceder.
-Sorprende su sinceridad: descree del poder del hombre en el cambio climático. Acepta que Tandil es helado y que tiene un verano cortísimo. Le falta decir que no cree en la sensación térmica.
-(Risas) Sí, pero ahí le fallo porque a la sensación térmica le creo. Sí. Porque es real. Tiene su explicación. Es el caso de cuando está con 30 grados en verano al lado de la pileta, muerto de calor. Se tira al agua, sale, hay vientito y siente frío ¿por qué? Justamente porque se está evaporando esa humedad que tiene en el cuerpo y al evaporarse absorbe calor de su cuerpo y siente frío. No es controvertido en absoluto.
-¿Por qué nunca nieva por acá?
-Estamos en una zona muy cercana al mar y se tienen que dar situaciones muy particulares, frío, nubes que precipiten de determinada forma.
-Es el otro gran pedido de la gente, ¿no?
-Sí, la gente se desespera cuando hay algún pronóstico de nieve; enseguida quieren saber si va a suceder realmente, pero en las últimas veces fue como una lotería, o sea, no es por nada en especial que no haya nevado; tranquilamente pudo haber nevado porque hubo fenómenos muy puntuales que no pasaron justo por la ciudad o que pasaron por parte del partido de Tandil.
-Cuando uno puede predecir algo que realmente se va a cumplir, en cierto modo está haciendo de Dios. ¿Le gustaría que el hombre “domestique” al clima y lo maneje a su antojo?
-No. Me parece una aberración.
-¿Y cree que algún día se podrá?
-Y… a uno no le tiene que sorprender nada.
-Para terminar. Hoy es viernes, la mayoría de los lectores leerá esta entrevista el lunes más o menos entre las 9 y las 18 ¿Cómo estará el clima en ese momento?
-El lunes lo que está dando es un descenso importante de temperatura. Lluvias el domingo y el lunes, cuando esta entrevista se lea, los tandilenses van a tener un descenso importante de temperatura, tal es así que se espera una máxima de 20 ºCnomás.
-¿Se la juega?
-Sí. Van a tener que leer el diario no en mangas de camisa sino más abrigados.
Fuera de sesión
Tan sencillo como saber mirar el cielo
A casi 30 años de haberse radicado en Tandil, el porteño Gustavo Czop (dígase “Shop”) confiesa que prácticamente desde el día que pisó esta ciudad escucha de los aquí nacidos el juramento de haber sido testigos del cambio climático. ¿Cuál es la demostración? La escarcha en el centro. “Gente de mi edad me dice “cuando iba a la escuela había escarcha en todas las esquinas y ahora desapareció”. Pero no es así -desestima- no ha cambiado el clima, lo que ha cambiado es la ciudad. Creció y con el hormigón y el cemento genera un microclima. Pero en lugares alejados, Tandil sigue teniendo escarcha en invierno”.
Como se puede ver, Czop no tiene empacho en tirar abajo ninguno de los mitos que se generan en torno al clima; sin embargo, fuera de sesión confió que por otro lado respeta “muchísimo” la sabiduría predictiva de los hombres de campo y la intuición de los animales.
“¿Si los respeto? ¡Pero por supuesto! Hay veces que te admirás de cómo alguien observó y pudo predecir que iba a pasar determinado fenómeno. En realidad es sencillo: el hombre de campo, ¿por qué sabe tanto del clima y te dice “mañana va llover” y anda cerca o directamente la pega? Porque cuando uno camina acá en la ciudad ¿qué ve? Edificios. Es raro que mire el cielo y si lo mira observa un huequito nomás. Ni hablemos en las grandes ciudades.
En cambio el hombre de campo tiene toda la bóveda celeste y si además es observador y le interesa saber -porque lo que suceda le va a afectar a él en sus cultivos- bueno… observa ciertas cosas, la tonalidad del sol, la aparición de ciertas nubes y puede advertir que luego sucederá determinado fenómeno.
Es como el famoso Razquin (Bernardo) -a mí muchas veces me cargan y me llaman así, Razquin- ¿Qué era Razquin? Un autodidacta que se dedicaba a observar, que descubrió en su Mendoza natal que cada vez que en el cerro aparecían determinadas nubes, a la tarde pasaba tal cosa. No es tan raro”.
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