Pasa por el diván Juan Boltiansky
-Si la lucha para el cierre de las canteras tuviera héroes, es justo reconocer que usted fue uno de ellos. Pero, ¿qué pasó? ¿El día que explotó el último barreno terminó la misión de Juan Boltiansky?
-No. Cada época tiene sus problemáticas. Ahora lucho contra los edificios de diez pisos, porque van a cambiar la fisonomía de la ciudad. No se va a ver el sol acá y Tandil es un tesoro, un paraíso. Y los paraísos no se tocan.
-¿O será que está cansado de las luchas quijotescas?
-No me cansé. Ante lo que sea, estoy con toda la fuerza. Sólo que a esta altura no necesito cargos visibles.
-Le diría que no se duerma en los laureles porque por lo bajo se habla de que de un momento a otro podría irrumpir un fallo favorable a los propietarios de las canteras, que piden un resarcimiento millonario.
-Eso es lo que siempre esgrimió Merbilhaa (Juan Pedro, abogado de las canteras). El siempre hablaba de que la Justicia iba a darle la razón a las canteras en cuanto al resarcimiento. No importa, vamos a ir hasta donde sea si es necesario. Se imagina que si uno lucha por la preservación de las sierras no va a dejar de hacerlo porque eso acarree un costo. Y yo sé de costos porque en aquellos tiempos recibí telegramas, me rayaron el auto, me llamaban a la noche por teléfono a mi casa.
-Otro histórico dirigente conservacionista, Roberto Adaro, evaluó que usted, luego de muchos años, optó por someterse a la visión político-partidaria de la UCR. Y hoy las sierras están a merced de un mal peor que las canteras: las construcciones.
-Lo primero es lo primero. Yo tenía una idea más concreta y era que tenían que desaparecer las canteras más cercanas a la ciudad. Tuve un sentido práctico de la política. Si abarcaba mucho y planteaba que no quería canteras en toda la provincia de Buenos Aires, no hubiera llegado a ningún lado. Hacían falta objetivos concretos, cortos y posibles.
-¿No bajó la guardia cuando el radicalismo llegó al poder?
-Yo luché contra un gobierno que estaba a favor de que permanecieran las canteras, el de Zanatelli, que no quería hacer nada. Fue una lucha partidaria porque era concejal, pero también era como ciudadano de Tandil. Y a mí la gente me conoce como ciudadano, no me conoce por la política.
-¿Y luego?
-Cuando Miguel (Lunghi) asumió, la Municipalidad puso en práctica la idea que yo tenía –yo era asesor- o sea el gobierno se puso a favor de la eliminación de las canteras, entonces ¿qué sentido tenía tener protagonismo?
-Es que a este gobierno se le escaparon muchas –muchas- tortugas rengas en cuanto a construcción sobre las faldas de las sierras.
-Le reconozco que en la Multisectorial había miembros como Adaro y Ana María Fernández que ya por entonces luchaban contra las construcciones en el faldeo serrano, pero piense un poquito por favor: en ese momento estábamos luchando con las canteras, que tenían un poder inmenso, entonces ¿íbamos a luchar también contra las construcciones en las sierras, en el paisaje lunar…? Si la política es el arte de lo posible, ¿cómo íbamos a abrir tantos frentes a la vez?
-Perdone que insista pero en el faldeo serrano la batalla se está perdiendo.
-Está bastante limitada la construcción en las sierras. Y ojo que yo no quiero que Tandil sea Carlos Paz; creo que hay que limitarla mucho más, y tal vez el criterio que se utiliza es demasiado elástico, pero conozco casos concretos de gente a la que no le han permitido construir. Confío en el Gobierno municipal.
Y ya le dije: tengo toda la fuerza y ahora mi lucha es ésa y también voy a poner todo para que no se pueda aprobar la utilización del fracking.
-¿Fracking? ¿De qué está hablando?
-La explotación no convencional del petróleo, con perforaciones que penetran en la roca y la fracturan con agua.
-¿En Tandil van a hacer eso?
-Hay un proyecto que está dando vueltas y Tandil está en los planes. O en los planes del distrito de al lado, ¿se imagina lo que sería eso? Es el método que utilizarán en Vaca Muerta, que lo quieren traer también a la provincia de Buenos Aires. El concejal Atilio Magnasco conoce muy bien el tema y está preocupado por esto.
-¿Realmente usted cree que hay algo de eso?
-Sí. Las balas están picado cerca y si las dejamos crecer, nos pasan por arriba.
-Sin modestias: Si Juan Boltiansky no nacía, ¿las canteras hoy seguirían en pie?
-No sé. Creo que fui como el despertador. Desperté conciencias, desperté algo que estaba subyacente en el sentir tandilense; en cierto modo puse detrás de ese proyecto al 95 por ciento de todas las entidades de Tandil y a las 32 iglesias evangélicas. Todos firmaron para el cese de la explotación de las canteras.
¿Si no estaba yo qué pasaba? Hubiera aparecido otro. O el pueblo hubiera despertado un poco más tarde, cuando vieran que la historia era inminente. Pero aquí hubo pioneros, como José María Ortiz ¡Ortiz hizo un proyecto de ordenanza en el año 1969!
-Dígame la verdad ¿No extraña el agite de aquellos años, aunque sea las críticas de sus adversarios? ¿Se quedó sin leit motiv?
-Y… sociológicamente, me lo dijo un amigo que conoce del tema, aquel que no tiene un porcentaje de contra, no existe. Pero como la unanimidad no existe, yo me conformo con que mi familia sepa que fui un buen ciudadano que cuando vio una causa justa se involucró, como otros tantos, que siempre pensó en sus hijos y en sus nietos, en qué Tandil iba a dejarles. Ese fue mi único leit motiv: Tandil. u
FUERA DE SESION
Ni torres ni plantas depuradoras
Aunque el cese de las canteras es la conquista más visible y famosa, Juan Boltiansky dice que la ciudad no debe olvidar la lucha de ecologistas que en tiempos en que no existía tanta conciencia preservacionista consiguieron otros logros de importancia. Uno de ellos fue haber impedido que en los tiempos del intendente Julio Zanatelli se instale en Tandil una planta de tratamiento de residuos tóxicos. Otro fue, por esos mismos años, evitar que la torre de Fugl al 1300 quedara acompañada de otras cuatro torres más.
“Ya estaban aprobados cuatro edificios más de once pisos cada uno -recordó- que se iban a hacer junto a la torre de Fugl que, como ya estaba empezada, no pudimos parar”.
Ahí también optó por el criterio de la “practicidad”, porque mientras algunos detractores de las torres las calificaban de “cuchas para el perro”, él y otros defensores del medio ambiente -como Saúl Viscardi y Julio Muñoz, a quienes destacó especialmente- apelaron al sentido común y la persuasión en lugar de los agravios, algo que, insiste, “no lleva a ningún lado. Eso es lo que hace el que resuelve el mundo desde la barra del café pero al final no intenta ninguna otra cosa”. u
Ficha personal
Casado, tres hijos.
Contador público nacional.
-Contador general de la Municipalidad de Tandil (1958/1973)
-Secretario de Economía y Hacienda Municipalidad de Tandil (1986/1987)
-Secretario de Economía Universidad Nacional del Centro (1989/1992)
-Concejal UCR (1993/1997). Ocupó la vicepresidencia segunda. (1995/1997)
-Vicepresidente Usina Popular de Tandil (2006/2007)
-Dos veces presidente del Comité UCR Tandil. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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