Pasa por el diván Marcelo Saúl Cifuentes: ?Lo volvería a enfrentar?
-Empecemos por sus convicciones más flojas.
-A ver, ¿cuáles?
-Su kirchnerismo, por ejemplo. Siempre fue muy dudoso.
-No soy ni menemista, ni duhaldista ni kirchnerista: soy peronista. Siempre lo fui. Nací peronista. El peronismo es un movimiento y yo creo en un Estado que intervenga en las políticas económicas y sociales.
-Lo que nunca estuvo en duda es su ferviente catolicismo, ¿sigue siendo tan católico?
-Sí. Por ahí le fallo algunas veces al cura o a Dios. Pero siempre rezo antes de acostarme y a la mañana.
-Algunos dicen que le falla mucho. O sea, que tiene sus lindos pecados.
-Siempre pecamos. El hombre nació pecador.
-En realidad repito lo que se dice por ahí. De su ambición por el dinero, por ejemplo.
-Son mitos populares. La gente muchas veces cree cosas que realmente no suceden. En Tandil más, porque es una ciudad grande con alma de pueblo. Y me gusta que siga así. Pero en realidad -y está mal que yo mismo lo diga- he sido sumamente generoso con el dinero ganado por mí. Por ahí no tendría que haberlo sido tanto…
-Las suspicacias se disparan cuando uno de los escribanos más exitosos de la ciudad se va a la política. Da para pensar que fue para ganar más plata.
-Para nada. Jamás lo hice por la plata.
-¿Por qué lo hizo? ¿Por el poder?
-No. No me gustó el poder. Eso es otro error. Lo hice por la pasión de defender una ideología. Cuando el peronismo de Tandil se quedó sin representación para hacerle frente al Intendente y plantear la justicia social.
-¿Cómo es eso?
-En 2007 el peronismo tenía un candidato cantado, con el apoyo de la mayoría de los peronistas. Y cuando vi que Néstor (Auza) no iba dije “alguien tiene que hacerlo” y ahí fue mi gran incursión en la política. ¿Qué beneficios podía tener, si lo único que hice fue poner plata para la campaña?
-Si es así no fue tan malo su desempeño electoral entonces…
-Fue una muy buena elección, 29,9 por ciento a pesar de que tuvimos todas en contra porque Néstor (Kirchner) vino a inaugurar la Movediza y dijo que Lunghi lo convencía, lo entusiasmaba. Hasta la gobernación propia tuve en contra.
-No se me deprima.
-No me deprimo: yo siempre tengo ganas y además la política es algo que llevo en la sangre, me gusta, ya sea desde un puesto técnico o desde un lugar netamente político.
-Pero le decía que no se deprima porque Lunghi ganó a los que siguieron. ¿Por qué gana siempre?
-Porque hubo una migración muy grande que produjo otra cosmovisión de valores. Vino gente generadora de opinión, con cierta influencia. Y no reniego de eso, pero cambió el sentido netamente justicialista que tenía la ciudad. Es uno de los dramas y el justicialismo no supo interpretar ni conquistar a esa gente. Ahí fracasamos.
-Bueno, ahora ya sabe porqué y de qué manera se puede ganar la intendencia.
-Sé qué es lo que hay que hacer. De eso estoy seguro. Los ejes de mi campaña eran el trabajo, la vivienda, la seguridad; le decíamos entonces al Intendente que yo quería ser el comisario del pueblo…
-Justo lo que ahora está de moda. Pero volvería a perder, seguramente.
-No sé si volvería a perder. Tal vez aggiornaría el discurso. Porque más allá del esfuerzo que hace el Municipio entre su promoción de la industria y su política de turismo, indudablemente no puede generar los 700 puestos de trabajo que necesita Tandil para insertar a los jóvenes. Son cosas que hay que pensarlas.
-Me perdí, ¿va a ser o no candidato a intendente?
-No descarto ocupar el cargo que el conjunto del peronismo me asigne. En 2007 fui por una cuestión circunstancial, si tengo que ser candidato de vuelta pretendo serlo de todo el justicialismo, es la única forma de imponerse a este radicalismo tan fuerte que ha armado Miguel.
-Quizás en una próxima Lunghi ya no sea tan imbatible.
-De un intendente que después de diez años de gobierno sigue manteniendo una imagen positiva arriba del 80 por ciento no se puede hablar de debilidad.
-Tampoco va a decir que le tiene miedo…
-No. No le tengo miedo, lo volvería a enfrentar. Si cuando lo enfrenté, lo hice en la peor de las circunstancias. ¡Esa campaña la hicimos con un tercio del peronismo! Y lo que más me duele es que mucha gente se quedó jugando al ajedrez en el partido cuando estábamos jugándonos todo en los últimos días.
-Diga de una vez cómo piensa hacer para ganar o cómo hay que hacer para ganar.
-No. No lo voy a decir.
-Lo va a aplicar directamente.
-Sí, lo voy a aplicar. O se lo voy a plantear al candidato que elija el peronismo con el apoyo del resto -yo nunca saqué los pies del plato con los demás candidatos que luego llevó el peronismo- porque si vamos a lanzar a cualquiera y pasarlo por la trituradora, obviamente no va a servir de nada.
-Para terminar: ¿está seguro de que nunca va a negar al kirchnerismo como Pedro negó a Cristo?
-No, no reniego del kirchnerismo porque ya le dije al principio: soy un peronista sin beneficio de inventario, sostengo a Menem, a Duhalde, al kirchnerismo y a todo aquel enrolado en un movimiento nacional y popular.
-Mire que lo publicamos. Y que quede como archivo.
-Que quede. Sí: que quede. u
———
FUERA DE SESION
Entre gratitudes y termos pendientes
No hay funcionario o dirigente del PJ local que pase por el diván sin caer en un lugar común: deshacerse en elogios hacia el titular del Anses, Diego Bossio. A veces hasta resulta fácil adivinar en qué momento llegará el panegírico hacia el tandilense que además conduce el Procrear.
En el caso del escribano Marcelo Cifuentes -quien justamente ejerce el cargo de director de Tierras de ese plan habitacional- era inevitable que eso sucediera. Sin embargo, el ex candidato a intendente se adelantó al pedido de evitar obviedades: “Por favor, créame porque se lo voy a decir con toda sinceridad y no para quedar bien: para mí Diego Bossio es una de las personas más inteligentes que conozco. Realmente es así. Puede estar manejando dos o tres temas o funciones a la vez y hacerlo con una solvencia absoluta”.
Las apreciaciones se tornan más genuinas si tomamos en cuenta que Cifuentes se acordó con mucho afecto de otro dirigente tandilense que está en las antípodas del bossismo: Roberto Mario Mouillerón.
Mientras recordaba los desplantes y la soledad en que quedó sumido en su campaña a intendente, el escribano citó a tres personas que le dieron una mano en 2007: “Al único funcionario que pudimos traer fue a un radical: el intendente de Mar del Plata. Y con recursos, los únicos que me bancaron fueron un diputado provincial y Roberto, que hizo un gran esfuerzo. En ese entonces él era el que manejaba la política en Tandil”.
Al “Pampa” -agregó- lo respeto muchísimo como respeto a otros peronistas antiguos de Tandil porque sé que está más allá del bien y del mal y si Roberto te da un consejo, es para tu bien”.
¿Y los demás? Veamos este punteo:
-¿Iparraguirre?
-Me parece un buen cuadro.
-¿Pablo Bossio?
-También. O sea, son cuadros políticos jóvenes. Tendrán que desarrollarse, madurar. Todo tiene su tiempo. Recién están entrando en la política y todo tiene su aprendizaje.
-¿Néstor Auza?
-Está trabajando en Buenos Aires, no sé si tendrá ganas de volver a ser candidato. Con Néstor nos debemos no un café: dos termos de café. Pero ya los vamos a tomar.
-¿Para cerrar heridas?
-En realidad nunca nos peleamos abiertamente, pero siempre hemos tenidos algunas visiones diferentes.
-Guillermo Scarcella le dijo a El Eco que quiere ser diputado…
-Me parece muy bien. Creo que es el perfil que Guillermo tiene, el de legislador. Igual, en un Ejecutivo se manejaría muy bien porque es una persona que tiene mucha iniciativa y valentía para llevar adelante las cosas más allá de que la baraja venga en contra. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios