Pasa por el diván: Roberto Adaro
-De luchador en defensa de las sierras a funcionario nacional, ¿nunca sintió miedo de convertirse en un mero burócrata?
-(Risas) Siempre tengo miedo de eso. Y siempre peleo contra eso. Atravesé un proceso de discusión muy intenso conmigo mismo y con mis compañeros y amigos, pero no renuncié a la lucha que venía haciendo: cambié el puesto de batalla.
-¿Y ahora cómo da pelea a esos miedos?
-Preocupándome por estar a altura de las circunstancias en mi responsabilidad de gestión. Pero además apuesto al espacio de la política: milito activamente dentro de Kolina, en la corriente de liberación nacional que conduce Alicia Kirchner, porque creo que desde ahí también hay herramientas.
-Pero usted se hizo conocido en la ciudad por su participación en la Multisectorial por la Preservación de las Sierras, una entidad que no hacía política.
-La Multisectorial hacía política, pero no política partidaria. No pretendía ponerse en el lugar del Estado, pero sí le reclamaba al Estado que ocupara su lugar. Así que cuando yo tuve la oportunidad de trabajar desde el Estado esos mismos temas que me preocupaban, me pareció que tenía que aceptar el desafío; no sin contradicción, pero sí con compromiso.
-“No sin contradicciones”: ¿se arrepiente de haber sido tan crítico?
-Para nada, porque lo sigo siendo. Y obviamente que siempre hay contradicciones.
-¿Cuáles serían?
-Y desde aquí uno sabe que las demandas y las necesidades son más grandes que las herramientas que se tienen a mano para poder dar respuestas. No obstante, el desafío vale la pena porque el Estado es un actor irreemplazable y tiene que ocupar el centro de la escena. Y aquello de la Multisectorial fue una escuela de aprendizaje y un mérito colectivo. De hecho, la historia nos dio la razón. El éxito del trabajo de aquellos años es haber logrado instalar el tema y que independientemente de los matices de las opiniones, la ciudad reconociera que había un problema y entendiera que las sierras eran parte de la ciudad.
-Si es por eso, la Multisectorial “triunfó”…
-Creo que sí, triunfó. Pero no se ganó la batalla completa porque los dirigentes que deberían representar esos intereses aún hoy día no están a la altura de las circunstancias.
-¿Los dirigentes privados?
-No. Cuando hablo de intereses hablo de los intereses de la comunidad y me refiero claramente al Municipio. Fíjese que luego de que por parte de la Provincia se sancionó una Ley de Paisaje Protegido seguimos dando vueltas, sin tener todavía un Plan de Manejo. Además, el Municipio hizo un Plan de Ordenamiento Territorial que se lo vulnera constantemente ¡desde el propio Municipio!
No entender que la cuestión no es solamente las canteras sino también las construcciones sobre el faldeo serrano es algo que no solamente me llama la atención sino que también, le confieso, me entristece.
-Lo entristece pero habrá quienes piensen “qué triste va a estar, desde un despacho en Buenos Aires”. Y las sierras siguen padeciendo, Adaro.
-A mí me pasó algo similar a lo que alguna vez le escuché decir a José Pablo Feinmann en una entrevista cuando recién se iniciaba el kirchnerismo y le cuestionaban su pertenencia y su otrora rol crítico y demás y él respondió: ‘Yo apoyo a este gobierno porque no es que yo me corrí hacia el gobierno. Este gobierno está tomando muchas de las demandas que nosotros veníamos sosteniendo desde antes’. A mí me pasó algo similar.
-Le llegó el día de dejar de criticar.
-Es que yo creo en la crítica con un ideal de superación, pero hay una cuestión innegable en todo este proceso: la centralidad que ocupa el Estado como el garante de los intereses de la mayoría. Obviamente que falta mucho y hay cosas pendientes, pero también sé que a su vez son cuestiones complejas, difíciles de abordar. Nos falta acumular fuerzas y poder tener las herramientas para poder caminar sobre esas alternativas.
-Si es por complejo, Lunghi podría decir eso: la problemática de la construcción sobre las faldas de las sierras es “compleja”.
-Sí, hay una complejidad, pero eso no lo exime de las herramientas que ya tiene a mano, porque hay un problema concreto: Tandil se parece cada vez más a Carlos Paz, y se sigue avanzando con un criterio absolutamente privatista. Y quien debe explicar por qué no aplica las herramientas para revertir eso es el Intendente. Y él podrá, si es que existe una complejidad de este tipo, ponerla sobre la mesa y en todo caso decir: ‘No lo hago porque no quiero’, ‘porque no tengo la voluntad’ o ‘porque no creo que ese sea el camino’. Estoy especulando, no sé…
-¿Usted qué cree?
-Que teniendo las herramientas el Ejecutivo nunca ha explicado por qué no actúa. El Gobierno nacional ha demostrado que cuando no tiene herramientas, pelea para poder construirlas.
-¿Volverá Tandil, pero como candidato?
-Tengo vocación de servicio y vocación por lo público, de manera que si en algún momento se discute colectivamente, alguien me lo propone y me parece que es una buena idea, no le voy a decir que no. No me correría del desafío. Pero para mí ir o no en una lista no mengua el compromiso político.
-Le voy a volver a insistir y no se ofenda por favor: ¿no tiene miedo de quedar pegado a esta buena vida, a la comodidad de un cargo?
-¿Tener una buena vida es hacer lo que a uno le gusta? Entonces soy un afortunado, porque tengo la suerte de tener un buen laburo, un buen ingreso y vivir de él. Cuando me vine a la Secretaría había terminado mi tesis y por entonces trabajaba de portero en un boliche céntrico de Tandil por 50 pesos la noche. Me acuerdo que cuando vine fue con un contrato temporario de 2000 pesos que para mí era una fortuna. Es más. Le voy a mostrar mi recibo de sueldo.
-No hace falta.
-Se lo muestro, porque nadie debería tener vergüenza de mostrar lo que gana si lo gana de manera bien habida, y más quienes estamos en la función pública. ¿Sabe qué? Yo no me fijo tanto en lo que gano sino en hacer aquello que realmente siento, algo que valga la pena. u
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FUERA DE SESION
La colina de su vida
Enrolado a pleno en la agrupación kirchnerista Kolina”, y desde un despacho nada suntuoso en el microcentro porteño, Adaro recordó con gran afecto a una vieja compañera de lucha en la Multisectorial: la tandilense Ana Fernández, su amiga, su directora de tesis y más aún, su “orientación en la vida. A veces, algo así como la voz de la consciencia”, confesó. Con ella, contó, sostiene “mil discusiones, pero nos une un gran cariño, respeto y honestidad. Estemos en el lugar que estemos cada uno”.
Nada cambió respecto a Fernández, de quien dijo además que no tiene nada de eso que alguna vez se le endilgó desde la vereda de enfrente: fundamentalista. “Todo lo contrario”.
Pero en este camino entre las sierras y la política sí quedaron otros colegas preservacionistas, como por ejemplo el radical Juan Boltiansky, acérrimo protector del cordón serrano que se fue de la Multisectorial y, de ese modo -según el hoy funcionario nacional- “hizo una clara opción partidaria”.
“Tengo un respeto hacia Juan, pero no comparto sus ideas. El hizo una opción distinta de la nuestra. Puso por encima los intereses partidarios por sobre los intereses de la causa ciudadana que defendíamos”.
Una senda similar pareciera recorrer en relación al doctor Miguel Lunghi, su médico pediatra allá por los ‘80. Al Intendente le reconoce “don de buena persona” pero no así su manejo de la comuna, sobre todo por la “permisividad” con aquellos que construyen sobre las faldas de las sierras. “En Tandil -indicó- se gobierna por excepción. Todo el tiempo se permiten construcciones que el Plan de Ordenamiento no contempla”.
Aún más profundas son las diferencias cuando, fiel a su actual militancia, Adaro analizó el efecto de dichas excepciones. “En la medida que la ciudad se extiende sobre zonas que son de difícil acceso como las sierras, lógicamente, los que se van a vivir a esos sectores reclaman los servicios, y por más que las conexiones las paguen ellos mismos, se están conectando a un sistema que es público y que mantenemos entre todos. Entonces -como ya lo decíamos desde la Multisectorial- hay un subsidio encubierto del vecino pobre de un barrio alejado, al norte de la Ruta 226, que con sus impuestos está financiando la extensión de una red de servicios hacia el sur, en contra de lo que sería una política distributiva”. u
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Ficha personal
-Edad: 34 años
-Profesión: licenciado en relaciones internacionales (Universidad del Centro).
-Desde los 18 años formó parte de la Multisectorial por la Preservación de las Sierras.
-En 2006 fue nombrado asesor técnico en la Unidad de Gestión Ambiental para la Actividad Minera de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
-Actualmente es director de Gestión Ambiental de los Recursos Hídricos de la misma secretaría.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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