Pasa por el diván Roberto Martínez Lastra
-¿Cuántos años lleva al frente del Sindicato Municipal?
-En septiembre voy a cumplir 16.
-Reelección indefinida. Si no debiera existir para los intendentes tampoco para los gremialistas, ¿no?
-Estamos en democracia, la gente elige y yo no me presentaría si sé que la gente no me va a elegir.
-¿Ya de chico llevaba el sindicalismo en la sangre?
-Siempre me gustó asumir culpas por otros. Ya en la secundaria levantaba la mano con tal de que no pongan amonestaciones a un montón de gente y siempre lo digo: soy inútil para todo, sólo sirvo para esto que hago, pero en realidad lo que más me gusta, me apasiona, es la política, pero no puedo insertarme.
-¿Será por su temperamento? A esta altura tendría que estar más calmo.
-Sigo siendo muy visceral. Debería ser más político, pero no lo soy y a los 51 años, no creo que pueda.
-¿Qué siente cuando escucha esa frase tan extendida en Tandil: “los municipales son unos vagos”?
-Es un estigma. Siempre nos dibujan a uno con una pala y cinco alrededor, pero tenemos recursos humanos excelentes. ¿Vagos los municipales? Ah… ¿Si? ¿Y los recolectores que limpian Tandil en dos horas?
-Siguiendo con lo que “se dice”, hay quienes opinan que en el fondo no es tan adversario de Lunghi.
-Lunghi es patrón de estancia. No tengo relación con él, sí con sus funcionarios.
-Pero la sangre nunca llega al río en Tandil entre Municipio y sus empleados.
-Quizás porque siempre se llega a lo que quieren los trabajadores. ¿Y los 42 días de acampe que le hicimos? Ahí no estuvo ningún peronista, ninguno fue a bancarnos y eso que hubo días que no teníamos ni para yerba. Políticamente podían aprovechar pero no apareció ni uno. ¿Y soy yo el que está casado con el Ejecutivo?
-Es que se nota un encono mucho más fuerte entre Lunghi y otros peronistas, no entre Lunghi y usted.
-¡Porque otros le pueden hacer más daño! ¿Yo qué le puedo hacer? Un daño que se termina cuando logramos lo que nuestra lucha pretende. Yo sería importante si tuviera poder económico, pero no lo tengo.
-¿Qué haría si lo tuviera?
-Mi propia agrupación política. Imagínese que yo recibiera la ayuda que tuvo Pablo Bossio en las últimas elecciones, porque -sin soberbia- dicen “Martínez Lastra” y saben quién soy. Otros en cambio los ponés entre diez tipos y nadie los distingue. Igual ya estoy alejado, no me puedo prender en el peronismo.
-¿Por qué?
-Porque no tengo problemas en decirle, como le dije, a Diego Bossio “la mayoría de los que están con vos te va a traicionar, porque están por la plata”. Yo sé que él puede hacer mucho por Tandil, pero para mí es sencillo, siempre tenés que tener una camiseta. No podés ser hoy de River y mañana de Boca. En todo caso es preferible decir “te acompaño pero difiero en tal cosa”.
-Y así es como usted se debe haber perdido unas cuantas cosas.
-¡Sí! Las casas de los municipales, por ejemplo. Y si hubiese tenido un padrino, como tienen muchos, luego de ser concejal hubiese escalado y usted sabe, una vez que se llega a ser diputado o senador, no se vuelve. Me acordé de otra cosa del peronismo que me molesta muchísimo.
-¿Qué?
-Que engrosa filas con gente que no es peronista. Boudou, por ejemplo, que nunca lo fue ni lo va a ser. Auza como senador hizo mucho más que otros -trajo subsidios para los clubes y se interesó por esto y aquello- pero yo nunca lo hubiese votado como peronista porque en su época lo viví en la Universidad -yo desde el Centro de Estudiantes de Económicas- cuando él estaba enfrente, con la boinita blanca…
-¿No será demasiado fundamentalista?
-Con ese criterio entonces yo podría decirle al Intendente “dame el primer lugar de concejal” y soy concejal otra vez, pero no es así. Yo ni siquiera acepto –volviendo al fútbol- la camiseta rosa de Boca; será hermosa, pero no la pondría ni para un solo partido.
-Mencionó varias veces el Concejo, ¿anda con ganas de volver?
-Tengo ganas, sí. Iría quizás por un vecinalismo. En el peronismo ni siquiera me llamaron en la última interna y encima desapareció mi afiliación: resulta que fui concejal por el peronismo y ahora no existe mi afiliación. Eso sí, después de que ganaron me convocaron para sumarme y les dije que no. Para barrer, ya no.
-¿Barrer?
-Ellos hacen la fiesta y te llaman para barrer lo que queda de la fiesta. Y así vamos a seguir. Divididos. Porque es así; si voy yo, Escudero no me va a votar; y si va él, no creo que yo lo vote, ¿se entiende?
-Sí. Y se entiende además que sigue peleado a muerte con Raúl Escudero.
-No, no, ya pasó, nos encontramos y nos abrazamos. Pero nunca podemos estar juntos políticamente porque hizo mucho daño al gremio cuando lo dividió, en el gobierno de Pizzorno, armando el gremio de Obras Sanitarias y la Mutual. Dividió y logró perjudicarnos. Hoy no podemos abrir la farmacia porque dicen que tenemos cinco. ¡Y en verdad tenemos una sola! Ligan el nombre de Escudero al nuestro…
-¿No hay ninguna posibilidad de reconciliarse políticamente?
-Se han hecho 20 mil cosas para unirnos y no, no podemos. El es muy individualista y va a querer el primer lugar, el segundo, el tercero, el cuarto, todos para él y el quinto recién es para nosotros. Es así.
-En general todas esas divisiones en el peronismo no pareciera que vayan a revertirse de aquí al 2015.
-¡Noooo! Bueno, al menos Pablo Bossio es un pibe muy respetado, he charlado, me cae bien. Iparraguirre es un tipazo, tendría que estar en otra posición. Para mí el candidato tendría que haber sido Iparraguirre.
-Pero él no tenía la billetera.
-¿Ve? volvemos a la billetera. Yo con billetera, se lo reafirmo: acá con plata te hacen rubio y de ojos celestes, es así. ¡En Tandil ganó López Murphy! Es una sociedad muy hipócrita, pero yo no le debo nada a nadie y mientras mi familia, mis amigos y la gente que quiero –aunque no sean amigos- me reconozcan eso, no me importa lo que diga el resto. u
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FUERA DE SESION
El gremio tiene quien le escriba
Hay que reconocerle al azuleño Roberto Martínez Lastra, autodefinido como “peronista de izquierda”, que si algo lo apasiona no suele llevarse por la mirada ajena. Así sucedió cuando dio a conocer hace muchos años su oficio de escritor y fue blanco de no pocas burlas en la ciudad. No se amedrentó jamás y año tras año sigue lanzando libros de poesías, sin parar.
Pero ¿estaban bien orientadas las burlas? Por lo que cuenta el secretario general del Sindicato Municipal tenían poco asidero, a juzgar no sólo por la producción sino por otros detalles que el protagonista de esta historia al parecer no se preocupó en exhibir: recibió un premio nacional de poesía y una pared de su hogar está repleta de cuadros donde se exhiben cada unos de los galardones que alcanzó con la pluma, generalmente con inspiraciones muy románticas.
En total 17 libros, antologías, que, a su vez, según contó a El Eco, se editaron en otros países.
-Si usted sabía que era bueno en esto, ¿por qué no se defendió más?
-Porque escribo para mí. Desde los siete años. A los ocho gané un concurso infantil. Para mí el que escribe ya tiene un don, no puedo decir si escribió mal o bien. Es su expresión. Por eso cuando me critican no me importa.
-Y vaya que se le burlaron.
-Si hasta un colega suyo en El Eco dijo, bah, perdón, no lo dijo él, en el canal mandaron un mensaje diciendo “el que le roba a un ladrón tiene cien años de perdón” cuando edité mi primer libro. Resulta que saqué mi primer libro y tenía todos los ejemplares en el baúl del auto. ¡Y me robaron el auto! Claro, el libro se agotó (risas). Porque me los robaron. Su colega leyó ese mensaje al aire. Me comí todo eso porque lo hago para mí, nada más. Ahora quiero sentarme y escribir la historia de nuestro gremio, tengo todo en la cabeza. Espero que no me lleve tanto tiempo como le llevó a (Julio) Elichibirehety la historia de la UCR. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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