Pascual García será otro homenajeado en Talleres
Después de una campaña exitosa como amateur donde llegó a semifondista compitiendo en esos momentos con Graciano Pintore, como los dos mejores exponentes del momento, le llegó su gran oportunidad el campeonato de novicios de 1963 cuando llegó a la final que se disputó dentro de la categoría pluma en el Luna Park de Buenos Aires con Héctor Pace. Fue un duelo de estilistas. Los jurados se inclinaron por Pace y De Genaro armó un escándalo al borde del ring. El más importante periodista de boxeo que tuvimos fue el director de K.O. Mundial, Simón Bronenberg, recalcó en su revista que el ganador debió de haber sido García.
Ingresó al profesionalismo debutando en el club Ramón Santamarina, noqueando a Martín Gorosito en el primer round. Luego de varias peleas se puso bajo la tutela en Buenos Aires con la destacada dupla Arnoten-Casanovas con un debut poco feliz en el Luna Park donde perdió el invicto con Enrique Jana que lo noqueó en el octavo round, tomándose revancha en la siguiente pelea realizada en Santamarina.
Tuvo frente a sí rivales de fuste en la categoría liviano tales como Leonardo Peralta, Valentín Brown, Alfredo Juncos y Moisés Barbosa.
Pero donde el futuro de García quedó marcado fue cuando en Santamarina se lo programó con Juan Carlos Almada. Su blanda quijada en esa oportunidad cedió como nunca y cayó noqueado en el primer round, en una forma que causó preocupación. El abrazo paternal de Arnoten no logró que Pascual pudiera contener las lágrimas ante tan inesperado contratiempo.
El 21 de marzo de 1968, no obstante esa derrota, el Luna Park le dio una nueva oportunidad, enfrentando a quién lo había vencido en la final del campeonato amateur y que luego sería campeón argentino profesional de los livianos: Héctor Pace. En una gran actuación empató.
Reapareció en Santamarina con el excelente antecedente de su empate. Pedro Hermógenes Guevara no era un gran boxeador, pero su pegada era durísima. Y en el décimo round Pascual no solamente cayó noqueado en el décimo, sino que esa dura mano marcó el final de su carrera.
Fue un boxeador de excelente factura técnica, veloz, dedicado al gimnasio y garantía de espectáculo porque a sus condiciones le agregó la de guapo. Fue un protegido de Leonardo De Genaro, tal vez, en su larga carrera de dirigente, para él fue su ?hijo boxístico?.
Hasta mañana al mediodía se pueden reservar las tarjetas en el buffet de Talleres, lugar donde se le realizará el homenaje junto con ?Caníbal? Maldonado.
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