Pascual Pina recomienda
Un libro
“7 dramaturgos argentinos. Antología del teatro hispanoamericano del siglo XX” .
Siete piezas en un acto representadas en el ciclo de Teatro Abierto (1981). Autores, directores, actores, escenógrafos y técnicos se reunieron en aquel memorable ciclo en el Teatro del Picadero, ubicado en la cortada de Rauch, a media cuadra de Corrientes y Callao.
El martes 28 de julio fue el estreno ante un lleno total. El 6 de agosto de ese mismo año un incendio destruyó totalmente el Teatro del Picadero, por tal motivo, las funciones se retomaron en el teatro Tabarís.
“En lo personal recomiendo este libro por tratarse de algo realmente histórico, sobre todo, teniendo en cuenta los años que transcurrían y agrego que tuve la dicha de representar casi simultáneamente en nuestra ciudad dos de aquellas singulares piezas teatrales: ‘Gris de Ausencia’ de Roberto Cossa (en teatro leído) y ‘El acompañamiento’ de Carlos Gorostiza”.
Los otros dramaturgos que integran este libro son: Osvaldo Dragún, Griselda Gambaro, Ricardo Halac, Ricardo Monti y Carlos Somigliana.
“Cabe decir que aprovecharemos a recordar brevemente los 30 años del ciclo Teatro Abierto el 2 y 3 de septiembre cuando, junto a Romina Cúccaro y Andrés López llevemos a escena en La Confraternidad el espectáculo teatral ‘La noche que no pudimos’”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa “Misa Criolla” de Ariel Ramírez. Cuando en los umbrales de 1968 y en la sala de máquinas de aquel salón parroquial junto a Carlos Polpadre, Miguel y Raúl Almada, Bautista Oroquieta, Jorge Mereb decidieron formar el Sexteto Nuevo, en el repertorio de música folclórica incluyeron la realización de la “Misa Criolla”.
Este grupo se disolvió dos años después y volvieron a formarlo por 1977, esta vez integrado por los hermanos Almada, Oroquieta y Osvaldo Olmos, más tarde reemplazado por Guillermo Zambrino. Bajo el nombre de Quinteto Nuevo incluyeron otra vez al repertorio esta singular página que, con piezas musicales del folclore de distintas regiones del país, los representó en todo el mundo, “a pesar de su notoria ausencia en su difusión en radio y televisión”.
“Cinema Paradiso”, con Philippe Noiret y Jacques Perrin, bajo la dirección de Giuseppe Tornatore y música de Ennio Morricone.
“Nunca una película me hizo llorar de alegría, tristeza, melancolía, bronca, recuerdos y muchas cosas más”.
“Aquí también asocio mis propias experiencias de vida y, por supuesto, recomiendo no perdérsela. Creo haberla visto seis o siete veces. Asocio porque, salvando las distancias, siendo muy joven viví bastante de cerca esta historia de la censura, el cura párroco, el salón parroquial con el matiné de los domingos, un incendio en ese mismo cine parroquial por 1955 y, para colmo, como mencioné antes, con el correr de los años usamos la vieja sala de máquinas donde estaba el proyector de cine para realizar ensayos de teatro y canto”.
“Y por si esta evocación es poco, quiero agregar que ‘Cinema Paradiso’ es un homenaje al cine por donde se lo mire, por sus actores, por su música, por su director, por los italianos, por todo, de punta a punta”.
“Porque fue inédito, porque la pasamos bárbaro, por ser una ocurrencia irrepetible en quienes lo realizamos, por egolatría, por fanfarrón, por lo que se les venga a la boca, no tengo ninguna duda que el espectáculo que hoy recomendaría sería ‘El Bondi Show’ (espectáculo a bordo de un colectivo que se hizo en 1985)”.
La idea en casa de Jorge Bruno estando presentes Rulo Almada y Gustavo Iturrioz. La temática central era humor político local.
Se transitaba el inicio de una nueva etapa de democracia y armaron “un revuelo bárbaro recorriendo con un transporte escolar de los hermanos Fariza distintos paseos de la ciudad”. Una tela hacía las veces de telón de fondo cubriendo al chofer, se adornaba el micro con globos y serpentinas, había canciones, textos, sorteos y muchos pero muchos detalles y anécdotas.
La salida era desde Confitería Dionisios (Rodríguez al 500) y los viajes eran nocturnos (sábados y domingos).
Con el correr de los años y, no hace mucho tiempo, intentaron con aquellos compañeros de viaje reeditar este espectáculo tan singular, pero distintas circunstancias (la intención era hacerlo con el mismo elenco) hicieron que la idea se fuera debilitando y nunca más volvieron al recordado “Bondi Show”.
“En todos los momentos de ocio miro televisión. No me pondría a realizar críticas a la televisión de hoy. Añoro programas como ‘Tato De Améric’, ‘El humor de Olmedo’, ‘Cosa Juzgada’, la primitiva ‘Polémica en el bar’, el ciclo español ‘Anillos de Oro’ y ‘Los gozos y las sombras’”.
Hoy mira muchos deportes como fútbol, básquet, tenis y es amante incondicional del control remoto, lo que significa que en un 80 por ciento “no miro nada”. Lo hartó Tinelli, los programas de la tarde “deberían entrar para los próximos Martín Fierro en el rubro cómicos”. “Políticamente hablando pienso que TN y 678 son el mismo perro con diferente collar. Me arrimo cautelosamente al Canal Encuentro, donde rescato un par de programas de mi interés y siempre con el control remoto que, a veces, se me confunde en la mano con el celular”.
Apunta a los canales de números altos y por allí se entretiene con Burt Lancaster, Gene Kelly, Leslie Caron o en el canal Volver con alguna película de Francisco Petrone, Luis Arata, Amelia Vence o Tita Merello.
Está casado con Alicia Machado y tiene dos hijos: Lucas y Gustavo.
Ha cumplido 52 años de actividad artística. En estos momentos, después de 32 años, sigue trabajando en la Dirección Municipal de Cultura y acaba de presentar un trabajo teatral bajo el nombre “Picado fino, picado grueso” (monólogos cortos de varios temas).
El 2 y 3 de septiembre actuará en el Teatro de la Confraternidad, junto a Romina Cúccaro y Andrés López, con la obra “La noche que no pudimos”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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