Pasó el bodrio olímpico
Acaban de terminar los Juegos Olímpicos de Pekín. También la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA) acaba de terminar con este deporte. Otrora gran atractivo, una de las mayores convocatorias en el olimpismo, hoy es tan prescindible como la payana o la rayuela para semejante despliegue tecnológico, en todos los sentidos. Hace ya tiempo que se viene vislumbrando que las reglamentaciones de esta incomprensible Asociación, le iban a provocar un daño en cascada a este deporte que hoy no convoca ni a los familiares de los boxeadores. Algunos, lo más benevolentes, le llaman un boxeo ?lavado?. Decididamente, esto no es boxeo. Lo desnaturaliza en sus principios la forma de puntuación. No existen para el jurado sino otra cosa que los golpes aplicados en el medio del rostro. Todo lo demás no sirve. Pacual Pérez, Foreman, Alí, Patterson o Frazier, por mencionar algunos, jamás hubieran conseguido nada porque ellos han sido boxeadores, no monjitas arañándose con guantes.
Hace años, cuando se peleaba como lo hacen los boxeadores, la hegemonía la tenían Estados Unidos y Rusia. El primero por el virtuosismo de sus boxeadores y el segundo porque aglutinaba a todos los países de la Unión Soviética que lo practicaban en forma amateur y donde los más ?crudos? tenían al menos 150 peleas. La caída de la ?Cortina de Hierro? dejó como dueños del boxeo amateur a los cubanos, que supieron arrasar los medalleros. Baste recordar a Félix Savón o a Teófilo Stevens, que ganaron tres medallas de oro en tres diferentes Juegos. Cuando las preseas fueron esquivas desde 1968 para nuestro país, vino el cubano Sarvelio Fuentes y se ganaron mundiales, panamericanos y un bronce. Ahora, mirando el medallero, tenemos al mundo dado vuelta. Primero China, puesto veinte, apenas con un bronce, Estados Unidos. ¿Cuba? Ni un solo oro.
Es tal el anonimato por el que pasa el boxeo en los Juegos, que la única pelea que se pasó por televisión fue la del argentino Maderna, enredada, mala, con más pasajes de lucha que de boxeo y nada más. ¡Qué más se necesitaba ver!
Hace unos dos años la AIBA estuvo por dar un retroceso y volver a reglamentar un boxeo amateur en serio. Después se arrepintieron y dejaron todos estos catastróficos mecanismos y reglamentaciones que han desvirtuado completamente la esencia del boxeo. Es una especie de juego donde hay que embocar el rostro del adversario, como si fuera un juego en un parque de diversiones. Un verdadero aburrimiento, sin fundamentos ni sentido común. Peor, ni boxeo. Un bodrio.
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