Patria, y no bandera
(Escribe Fermín Daguzán). Sea por razones políticas, ideológicas, psicológicas u otras yerbas, el Gobierno nacional afronta este 25 de Mayo entrampado en una obcecación sin precedentes. Con todo el viento a favor que la realidad internacional les sopla, por ahora sin solución de continuidad, en términos económicos, los K pisaron el palito empujados por una torpeza y voracidad inéditas.
Como lugar común, ríos de tinta se han gastado en una descripción más o menos acabada de la situación creada en marzo, a partir de la errática política de retenciones móviles. Si crece la inflación, la mortalidad infantil, la pobreza y la concentración, el Gobierno se empeña en desmentirlas con una disciplinada terquedad, tan inverosímil como escandalosa.
Claro está que, a estas alturas, al matrimonio K poco le importa la redistribución de la riqueza que pregona. Y mucho la caja para mantener un gasto que no reconoce límites.
Como una prueba de ello, Salta tendrá hoy una linda foto de la Argentina K, con colectivos fletados desde el Conurbano y cada rincón olvidado del país, a 200 pesos ?más viáticos- por favor militante de una causa desvencijada.
Sin pacto social, ni relanzamiento de una gestión que se marchitó apenas florecida, la puesta en escena sólo persigue la búsqueda de una base de sustentación, débil por donde se la mire.
Así, los K tendrán un nuevo cabildo, como los que acostumbran a montar en territorios de gobernadores e intendentes útiles en la coyuntura. Tránsfugas siempre. Una suerte de envase vacío de la Argentina justa y solidaria que sólo figura en sus costosísimos spots publicitarios. O en el análisis de intelectuales a sueldo. O de medios esclavos.
No tan lejos de allí, el campo y sus pesares se meterá en la ciudad, más precisamente en Rosario, para jugar lo que ya consideran ?la madre de todas las batallas?. En el emblemático Monumento a la Bandera, los productores clamarán por lo que reconocen como una auténtica patriada.
Llevan en sus alforjas tantas convicciones como incertidumbres. Tensada a más no poder la relación con el Gobierno, hartas de las dilaciones y tocadas por lo que sienten como una constante provocación, las bases amenazan con fagocitarse a la organicidad de las entidades. Y éste es otro dato preocupante. Y sobre todo, peligroso.
A tomar debida nota: De lo que hoy surja puede quedar fuertemente condicionado el futuro inmediato de un país que pide a gritos cordura, sentido común, generosidad. Algo de todo eso, que no figura en el diccionario insular de los Kirchner.
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