Patricia Ratto estuvo en la Feria del Libro de Córdoba
Fue un espacio de encuentro con el público en donde dialogaron sobre el lugar desde donde escriben, su manera de pensar la escritura, las obras publicadas y las que vendrán. También leyeron fragmentos de sus últimas novelas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Cómo fue su experiencia en el Feria del libro de Córdoba?
-Fue una excelente experiencia por muchas razones: la de Córdoba es una feria del libro muy grande, con mucha convocatoria, que dura dos semanas completas, con un programa muy variado y de buena calidad, así que fue un gusto ser parte de este evento de la cultura tan importante. Además, para los escritores, siempre es bueno estar en contacto con lectores de otros sitios. Y, como si todo esto fuera poco, los momentos compartidos con los escritores que formaban para de la mesa, con quienes nos alojábamos en el mismo hotel, fueron realmente muy cálidos y muy buenos.
-La mesa tuvo participaciones plurales.
-La mesa debate sobre narrativa contemporánea argentina estuvo compuesta por la escritora Gabriela Cabezón (Editorial Eterna Cadencia), Hernán Arias y Osvaldo Bossi (Editorial Nudista) y yo, claro (Editorial Adriana Hidalgo). El coordinador fue Diego Vigna. Se realizó el pasado sábado 30, en un lugar bellísimo: el patio mayor del cabildo histórico.
Palabras interesantes
-¿Qué temas se debatieron?
-La charla y el intercambio giró en torno a algunas cuestiones que, en la última década, vienen discutiendo en materia de escritura literaria tales comola localización deslocalización de la escritura, y la pelea con el tiempo: cada uno trató de definir el lugar desde el que escribe, entendiendo lugar no sólo como el territorio geográfico en el que uno vive, que seguramente influye en la escritura, sino también aquellos territorios en los que transcurren nuestras ficciones, y cómo se fue configurando ese espacio propio de escritura, esa voz personal, dentro de lo que es la narrativa contemporánea en Argentina. También nos referimos al modo en que esa simple constatación de vivir en un sitio y escribir en ese lugar y desde ese lugar, convive con el “nuevo aire” deslocalizado, donde la recepción de los textos, la difusión, y el vértigo que se pretende contagiar en la dinámica escribir publicar, pareciera replicar la velocidad de otros consumos como el de la información y el de los formatos de publicación digitales. Compartimos, asimismo, las experiencias de cada uno no sólo en lo que se refiere a los procesos de escritura de nuestras novelas y cómo peleamos nuestro tiempo para escribir, sino también la manera en que cada uno llegó a publicar, en qué editoriales.
Buenas vivencias
-¿Cómo respondió el público?
-Hubo una gran asistencia de público, que además se mostró participativo interviniendo con opiniones y preguntas, lo cual hizo que la charla fuera ágil, amena, y que pudiéramos responder a los intereses de la audiencia.
-¿Qué experiencias atesora de este encuentro?
-Además de compartir la mesa, resultó muy grato viajar junto con Gabriela Cabezón Cámara, escritora y también reconocida periodista del ámbito de la cultura. Y lo más gracioso fue que, junto a otro escritor que participó en la mesa, Olsvaldo Bossi, terminamos tomando un “Café con Dios”: así se llama el café temático religioso, un clásico de Córdoba, que tiene un menú en donde un tostado de jamón y queso se pide: “Marche un ‘Amarás a Dios sobre todas las cosas’”, una porción de tarta: “Mozo, tráigame un ‘No matarás’” -supusimos que era tarta de verdura, claro-; y una ensalada mixta: “Yo quisiera un ‘No cometerás adulterio’”. Bueno, toda una curiosidad este lugar.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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