Pavimento vencido y calles de tierra, las quejas de vecinos que hablan de un ?Tandil bacheado?
Tras el reciente anuncio del Municipio en torno a la inversión que realizará a lo largo de este año en el desarrollo de obras de infraestructura, entre ellas la pavimentación de calles actualmente de tierra en distintas zonas, diversas fuentes consultadas por este Diario compartieron su visión acerca del actual estado de las calles de un Tandil que crece como crecen sus demandas.
Hasta el momento, habían sido reiteradas las oportunidades en las que las voces de los mismos vecinos de diversos barrios céntricos y -en su mayoría- periféricos de la ciudad, se habían alzado para dar a conocer cómo viven y en qué circunstancias deben transitar las calles a diario en su zona.
Reclamos de distinta índole habían tocado las puertas de esta Redacción, pedidos que incentivaron a la prensa misma a acercarse a los distintos barrios y comprobar mediante una simple conversación con el vecino, que lo que advertían, era cierto.
Esta vez, un amplio recorrido por diversas zonas de Tandil da cuenta de una realidad vecinal distinta. En algunos casos cruda. Una ciudad donde se incrementa cada vez más la demanda de instalación de servicios, pavimentación de calles y mayor seguridad, entre otras necesidades reales, presentes desde hace algunos años.
Pero en esta oportunidad, la totalidad de las fuentes consultadas coincidió en que el mayor problema actual al transitar la vía pública responde a la necesidad de una mayor presencia de camiones regadores por las dificultades que ocasiona el levantamiento constante del polvillo.
Vecinos de La Movediza, Villa Aguirre, El Tropezón, como así también remiseros, taxistas y colectiveros, quienes transitan a diario las distintas arterias tandilenses, contaron la realidad que se vive día a día.
En primera instancia, aseguraron que las calles por las que pasan los camiones regadores son aquellas en donde circula el transporte público, y que si bien también lo hacen en algunas otras, a las pocas horas “parecería que no hubieran estado”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon ironía algunos vecinos definen a la ciudad en general, por sus calles en particular, como la ciudad “de los baches”, en clara alusión a un problema contra el vencimiento del asfalto que la comuna corre de atrás, según las propias autoridades aceptan.
Taxistas consultados mencionaron distintos puntos en donde las calles presentan baches y dificultades. Resaltaron que en reiteradas oportunidades esto les ha ocasionado roturas o reparaciones a su vehículo, factor que atrasó su trabajo.
Hicieron hincapié en el mantenimiento de las calles. Uno de los consultados aseguró que trabaja todo el día al volante y que “asfaltan de a tramos, no hay controles de camiones que rompen toda la calle”. Mencionó la calle Pellegrini al 100, “donde hay una pasada de gas y está levantado el asfalto”.
Asimismo, mencionaron la avenida Pujol que “se rompe cada dos por tres”, la calle Darragueira al 200, donde “se levanta un polvillo impresionante”. Se refirieron también a las calles Mosconi al 400 y un tramo de Sáenz Peña hasta el 300, donde está “deplorable”.
Por otro lado, al igual que otras fuentes, apuntaron también a las calles de tierra. “¿Regador? Olvidate, tenés un viaje a La Movediza y no podés lavar el auto”, dijo un taxista.
En tanto, Néstor Torres, también trabajador del volante, apuntó a la zona de Villa Cordobita, “más que nada los días que llueve”. Mencionó también la calle Mosconi que está “horrible”, y la zona de Villa Aguirre.
Por su parte, Fabián Kalafatich, responsable de Remís Alas, también sumó su voz al decir que el mayor inconveniente es “con las calles de tierra”. “Están bien mantenidas, le pasan la pala y demás, pero Tandil creció tanto para los costados que cada vez surgen calles más nuevas, y los autos se perjudican bastante”.
A diferencia de los testimonios de taxistas y remiseros, Kalafatich aseguró que “no tengo nada que decir en torno a las calles de asfalto, para la cantidad que hay, son muy pocas las rotas y las están arreglando. En general, veo que Tandil es una ciudad privilegiada respecto al mantenimiento de las calles. En líneas generales, estamos hablando de un 85, con un 15 por ciento”.
No obstante, reconoció que “como todo habitante de Tandil me gustaría que todas las calles de tierra estuvieran asfaltadas pero tampoco se va a exigir que de un día para el otro pase”.
La mujer señaló “los inconvenientes respiratorios, y tampoco se puede andar, hacemos de cuenta que pisamos talco, nos enterramos en los pozos. El regador, como pasa el colectivo en Rosales, sólo riega en esa calle”. Informó que los vecinos han elevado su reclamo a las autoridades municipales. “Mi vecina lo invitó al Intendente para que transitara esta calle, pero no vino”.
Ya en el barrio El Tropezón, Miguel Angel Salmerón también apuntó a “la falta de asfalto. El regador pasa una vez cada tanto, pero al poco rato vuelve la tierra”.
En tanto, en La Movediza, un grupo de vecinos admitió que “dentro de todo las calles están bien, los regadores pasan por donde circula el colectivo solamente, igual con la sequía que hay es como si no pasara”.*
Desde Obras Públicas se detalló que desde creada la ordenanza en 2007, que alude precisamente a un plan de repavimentación, se trazó un diagnóstico que aludía a casi unas 300 cuadras con necesidad de mejoras bajo esa sintonía, de las cuales en la actualidad llevan arregladas algo más de un centenar. Claro está que el padrón se va actualizando a medida que se evalúan las prioridades y/o urgencias.
Se reconoce que hay mucho pavimento vencido, ya que el material cuenta con una vida útil de 25 a 30 años y muchas cuadras cuentan con un asfalto de 50 años, léase, está largamente vencido y amortizado.
Ya para la demanda que hace a las calles de tierra, desde la comuna se alude a que Usicom (desprendimiento de la Usina) se ha comenzado con una tarea específica para cuadras con frentistas con un poder adquisitivo acorde a las exigencias y garantías de cobrabilidad. Mientras que el Municipio analiza otros planes propios para dar respuesta a un reclamo que no cesa, más bien todo lo contrario, crece como la misma ciudad.
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